Entrevista de Vicente Martín
Reportaje fotográfico de © Fede Nieto Suárez

Les mueve el instinto. No vienen para hacer caja e irse otra vez. Tienen la distancia y el tiempo como aliados. Demuestran que la energía no se destruye, se transforma. Y ellos han encendido con la vieja llama una nueva hoguera nutrida por el conocimiento y la perspectiva. Elefantes sonaron y mucho, con canciones en las que nos bastaban cinco segundos para reconocerlos. Siguen siendo identificables, mantienen esa esencia tan peculiar, pero ahora cargada de experiencias solitarias. Más de lo mismo, y todo nuevo. Hablamos con Shuarma sobre El rinoceronte y la nueva etapa de Elefantes.

El título del disco también da nombre a la última canción, que es como un puñetazo. ¿Qué representa?
El rinoceronte es un sinsentido. La música no siempre tiene una explicación. Hay un lado surrealista que a nosotros siempre nos ha gustado mucho. En la etapa anterior, al principio, estaba muy presente, y no sé por qué luego la fuimos dejando de lado. Utilizamos la imagen del rinoceronte para dar vida a ese lado surrealista. Luego con el tiempo, nos dimos cuenta de que el rinoceronte simbolizaba la amenaza, el miedo… era como una distorsión. Luego descubrimos que en el feng shui el rinoceronte representa la protección. Fíjate como al final todo acaba teniendo sentido. La parte inconsciente siempre tiene un porqué, aunque de primeras tú no lo entiendas.

¿Cómo surgió la idea de retornar a los estudios de grabación y escenarios?
Hicimos una cena. Era la primera en la que estábamos los cuatro juntos desde hacía ocho años y fue precioso. Antes del primer plato teníamos claro que íbamos a volver. Notamos la misma intensidad que cuando apretamos el pause. Entonces todos vimos que la conexión no era fuerte y en la cena vimos que la conexión había vuelto. Pero queríamos ofrecer algo nuevo. Empecé a escribir, nos metimos en el estudio y todo muy bien.

¿Cuál es vuestra situación ahora mismo? ¿Venís para quedaros?
El momento es muy emocionante. La sensación de reencuentro sigue ahí. Para nosotros Elefantes había sido lo más importante que teníamos. Elefantes reflejaba muchas cosas: un sueño, trabajo, constancia, amistad, enfrentamientos también… Fue nuestra forma de vida. Después de ocho años en los que cada uno ha hecho su viaje particular, esto es como volver a casa. Hemos sentido otra vez sea calidez. Sabemos que vamos a hacer buenos discos, buenos conciertos, que tenemos algo que ofrecerle al público.

¿Cómo ha influido tu experiencia personal en El rinoceronte?
Mucho. Todo mi viaje en solitario me ha nutrido, me ha dado visiones distintas y el disco recoge todas esas experiencias. Pero del mismo modo que en mi etapa en solitario fue importantísima toda la experiencia de Elefantes. Es el efecto del paso del tiempo, toda etapa nueva se nutre de todo lo vivido anteriormente.

Cuando os encerrasteis a grabar, ¿teníais claro el esqueleto del nuevo disco, o fue surgiendo un poco de manera no predeterminada?
Teníamos clara la composición, las letras, en qué momento emocional estábamos… pero no hemos querido ensayar mucho en este disco porque creíamos que era muy importante explorar la espontaneidad y ver en el punto en el que estábamos realmente. Después de ocho años sin tocar juntos, no queríamos forzar las cosas, tenían que surgir. Ha sido muy bonito ir descubriendo el disco en el estudio. Quizás una de las cosas más emocionantes ha sido la de recordar lo bien que encajamos los cuatro. Hay gente a la que no gustamos, por supuesto, pero lo que sí que tenemos es un discurso propio que surge de la relación de los cuatro. Volver a ver como florecía esa energía ha sido para mí lo mejor de la grabación. Y yo voy a volver a disfrutar del talento de Julio con el bajo, de Jordi con la batería, de Hugo tocando la guitarra… y también de Santos y Fluren, que han sido nuestros productores.

¿Para El rinoceronte habéis tirado de archivo o es una nueva etapa y punto?
Es una nueva etapa y punto. Pero no creas, que sí que lo intentamos. Hay un tema que se llama “La conexión” que está ahí siempre, pero desde antes de Azul. Fue el primero que tocamos cuando nos juntamos otra vez. Siempre se nos cae. Había mucho material nuevo que tenía las sensaciones de ahora, de nuestra visión del mundo en este momento. El disco recoge nuestra vida y nuestra experiencia personal en 2014.

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¿Cómo habéis percibido la acogida del tema “Escuchar al viento”?
Muy bien. Ha habido de todo. Hay gente a la que le ha gustado y gente que ha dicho que esperaba más de nosotros. Eso está bien, significa que dejamos el listón muy alto. Pero es importante matizar que no es el single. Nos decían que esperaban una canción más alegre, más pop… es gracioso porque ahora saldrá el single que es más cercano a lo que la gente esperaba. Nuestra intención con “Escuchar al viento” era decir que sí, que somos Elefantes, pero que han pasado ocho años y que las cosas han cambiando. Elefantes no quiere vivir del pasado, sino ofrecer algo nuevo.

El disco es más denso que los anteriores. ¿Es fruto de la madurez musical?
Es fruto del reencuentro. Cada uno trae su mochila. Sí que sobran cosas, faltan otras, hay temas en una armonía perfecta… hay cosas más dulces, otras más ásperas. Sí que es más denso, porque cuenta muchas cosas. Otros discos fueron más estéticos que profundos. Pero en realidad, siempre quisimos contar cosas. La parte estética sin duda es muy importante, pero es la consecuencia del contenido. En este es más fuerte el poso que deja lo que estamos contando.

¿Hay una línea argumental en las letras de las canciones?
Es una forma de sentir. Esto siempre ha sido así en Elefantes y me atrevería a decir que en mi etapa en solitario. No es un disco que tienes que escuchar de principio a fin, sin saltarte la cinco porque si no, no entiendes la seis. Una canción surge de la necesidad de compartir algo: una alegría, un sufrimiento… Sí que hay un hilo conductor, pero está en una sensibilidad concreta. Pero tampoco queremos ser muy explícitos.

Estáis vendiendo todas las entradas para los conciertos. ¿Presentíais que se os echaba tanto de menos?
No dijimos… si ocurre esto estaremos muy contentos y si pasa esto otro nos frustraremos. Piensa que cuando nos separamos Elefantes estaba en su mejor momento. No esperamos a ver lo que ocurría, sentimos que lo teníamos que hacer y lo hicimos. Ahora ocurre lo mismo. No pensamos en si nos iban a recibir bien o mal. Eso sí, cuando empezamos a ver que se estaban agotando las entradas, fue un subidón increíble. Y entonces sí que vimos que de alguna manera nos esperaban. Esto nos da mucha fuerza. Además nos permite hacer más conciertos, más discos…

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¿A qué público estáis llegando? ¿Al de Elefantes, al tuyo, hay una renovación?
Imagino que estamos llegando al público antiguo. Estamos vendiendo todas las entradas de conciertos de dentro de dos meses antes de que salga el disco, sin nada nuevo en la calle. No lo sé, habrá de Elefantes, habrá del mío, habrá renovación…

¿Vais a centrar el espectáculo en las nuevas canciones? ¿Sonarán las antiguas?
Los conciertos van a ser la hostia, así, de primeras, porque tenemos tantas ganas y tanta emoción… Estamos buscando un equilibrio. Queremos presentar las nuevas canciones, pero también nos apetece reencontrarnos con el público y cantar con ellos los temas antiguos.

Dada la acogida, supongo que los festivales se os están rifando…
Pues no creas. En España hay una frontera con el rollo de que si eres indie o que si eres mainstream… Los organizadores muchas veces dicen que si un festival es indie, ahí no puede tocar nadie que haya sonado en los 40. Elefantes carga con eso. Hay organizadores que dicen que no podemos estar ahí. Yo creo que tenemos cabida en muchos sitios… Sí que hay festivales que ya nos han programado y se lo agradecemos mucho y en verano ya tenemos muchas fechas. Y ojalá vengan más.



Más información en: http://www.elefantes.net/

Elefantes son portada del ExPERPENTO en papel de marzo de 2014:
http://issuu.com/experpento/docs/experpento_marzo2014?e=2897458/6887667