Texto de Elena Echave

Brixton, Sur de Londres. En 1981 era un área empobrecida y con alta tensión racial, que ardió con una gran revuelta callejera. Los billetes de diez libras de la moneda propia de Brixton llevan la cara de David Bowie.

En Brixton había un viejo teatro-cine de inspiración art-decó. Solo había pasado un año de las revueltas y Simon Parkes, un chico de la alta sociedad inglesa cruzó el río para perseguir un sueño. Compró el complejo por una libra a una empresa cervecera con la condición de vender durante diez años solo su cerveza.

En The Brixton Academy: A riotous life in the music business, Parkes aborda los años ochenta y los noventa. En el libro cuenta que cuando comenzó, tenía que lidiar con los gánsters locales que querían el control del espacio. Además, los representantes rechazaban que sus artistas fueran a tocar a esa parte de la ciudad. Simon comenzó a organizar conciertos de reggae, que era el estilo imperante en el área. A las grandes figuras jamaicanas, se unió el artista y activista nigeriano Fela Kuti, que llegó desde Lagos con un equipo de más de cuarenta personas, entre las que se encontraban treinta de sus esposas, que viajaron en calidad de coristas y bailarinas.

El Brixton Academy se ganó el respeto entre todos los músicos: era el lugar canalla en el que salían actuaciones únicas. El punk y el rock llegaron al Academy con The Clash, interpretando la aclamada “Guns of Brixton”, o The Pogues. Los noventa comenzaron con las primeras “raves” legales de Reino Unido. Fatboy Slim actuó allí mientras la pista de baile estaba ocupada por autos de choque.

Cuando el grunge americano saltó a escena, todas las giras europeas marcaban cita allí. Parkes cerró cuatro fechas con Nirvana. Lo que nadie podía prever es que un mes antes de esos conciertos, Kurt Cobain se suicidaría. Parkes pensó que era su ruina. Pero en un arrebato, en la radio dijo que les estaban llamando de todo el mundo preguntando por los tickets. No les reclamaron ni la mitad de las entradas; y el resto las revendieron en recuerdo del concierto que Kurt Cobain no dio.

Aunque Parkes la vendió hace quince años, hoy la Brixton Academy es un emblema de Reino Unido y acoge nombres como Phoenix, The Flaming Lips o New Orders.

Más información: http://www.amazon.co.uk/Live-At-Brixton-Academy-business/dp/1846689554

Artículo publicado en la edición impresa de ExPERPENTO verano 2014:

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