Entrevista y fotos de Raquel Moraleja

Antes de llegar a las paredes de galerías y museos los artistas son jóvenes llenos de talento que no saben bien hacia dónde dirigir su arte. Adriana Van-gógthica, madrileña de 20 años, se va encaminando con su segunda exposición individual. Un estilo pictórico trágico y a la vez esperanzador y colorista que se va abriendo hueco paso a paso en un panorama nacional cada vez más complicado para los artistas emergentes.

¿Cuándo apareció tu vocación artística?
Llevo pintando desde los trece años, como un refugio de las cosas que me rodeaban. Pintaba dibujos alegres desde un interior trágico para animarme a continuar.

¿Te gustaría que fuese tu profesión?
Estaría genial, ¿no? (se ríe). Pero tal y como está ahora la situación artística, que se valoran más las instalaciones, video, performance, no sé si la pintura me servirá para vivir. Mucho cambio tendría que haber en la época artística en la que vivimos para que pueda vivir de la pintura, que algunos casi la están dejando de considerar un arte cuando siempre fue el arte rey. Parece que ya no se lleva tanto…

Actualmente estudias Bellas Artes en la UCM. ¿Crees que es necesario este tipo de formación para ser artista?
En la carrera te enseñan las técnicas imprescindibles de cómo dibujar, pintar, la anatomía… También otras cosas como vídeo, edición, fotografía, especialidades que a lo mejor no te interesan. En una academia más especializada un profesor te puede guiar y corregir. Lo que deberían es informar más sobre las nuevas tendencias: cómo hacer una instalación, contactar con comisarios, ventajas e inconvenientes de las galerías…

¿Aprendes más en la facultad o en tu trabajo personal fuera de ella?
Fuera, está claro. Gente que ha acabado la carrera te cuenta lo feliz que estaban en la burbuja, pero cuando salieron dijeron: “¿ahora qué hago?”. Hay que ir saliendo poco a poco del núcleo de la facultad.

¿Qué otras alternativas profesionales tiene un licenciado en Bellas Artes?
Profesor de instituto, academia o en la misma facultad. Antes se podía hacer Restauración, pero ahora con Bolonia es una carrera aparte. Las Bellas Artes también facilitan mucho el trabajo de diseñador, y cada vez más puestos en museos o como comisario de exposiciones.

¿Cómo ves el panorama español para los artistas emergentes?
Hay bastantes concursos, la verdad, pero tienes que ponerte a buscarlos. Yo he participado en pocos y aún no he ganado ninguno. No sabría decir cómo está el panorama en otros países como Alemania o Reino Unido porque sólo he estado de pasada, pero las universidades desde luego son mucho mejores.

¿En qué se inspiran tus pinturas?
La sociedad, el entorno, amigos y familiares… cómo me siento yo hacia todo lo que tengo a mi alrededor. A los 17 mi mente empezó a ser un poco más trágica, más melancólica y triste pero nuevamente enfocada a la esperanza. Gracias a este modo de expresión empecé a valorar más todo lo que tenía en mi vida. Todo este sentimiento puedo expresarlo y desahogarlo. Hablar a través del lienzo.

¿Cuál es tu obra preferida de las que has hecho hasta ahora?
Historia de un cadáver. Es un monstruito cuyos ojos lloran sangre. Le tengo mucho, mucho aprecio porque es enorme y le dediqué mucho tiempo a trabajar la idea, hacer bocetos –que prácticamente nunca los hago– …Es de una etapa muy sensible y tiene una gran historia detrás.

¿Y la del público?
Al público le encantan los retratos, las miradas y poses desnudas. Los dramáticos no les gustan tanto, prefieren el colorido.

¿Qué experiencias has sacado de tu exposición individual?
Que los óleos no se venden bien (se ríe). En las dos exposiciones que he hecho he vendido láminas. También me he acostumbrado al proceso de montaje, cómo funciona exponer en centros culturales con espacios fijos, porque es muy diferente a las ferias que te traen una pared, la agujereas y pared que se tira. No te puedes hacer demasiadas ideas previas. La cosa realmente funciona cuando estás allí.

Más información en http://van-gogthica.blogspot.com.es/

Esta entrevista ha sido publicada en el ExPERPENTO de verano 2012: