Covadonga Carrasco

Diversión, música, amigos y buen ambiente son algunos de los ingredientes que hacen atractiva la profesión nocturna, si a eso se le añade que se puede ganar dinero sin demasiado esfuerzo, y que se compatibiliza perfectamente con los estudios… ¿qué más se puede pedir?

Son muchas las leyendas que giran en torno al mundo nocturno, las drogas, el alcohol, el desfase en general de todos aquellos que prefieren salir una vez que se pone el sol. Pero existe otra manera de vivir de noche.

El problema económico de los universitarios es de sobra conocido, nunca tienen un duro… Por eso uno de los caminos más fáciles para solucionarlo es trabajar de camarero, Dj o relaciones públicas en una discoteca o un bar de copas. Es cuestión de aprovechar el tiempo, por una parte, es un sueldo fácil, la cantidad que suele pagarse en este tipo de lugares ronda los 60€ diarios, y además se tiene la posibilidad de no gastar dinero saliendo de copas. Trabajar únicamente dos o tres días por semana da la oportunidad de seguir teniendo tiempo para asistir a las clases y seguir estudiando.

Pero como en todo, se debe tener un poco de cabeza, ya que es muy fácil entrar en el círculo un tanto superficial y vacío del mundo de la noche. Oscar tiene 27 años, es estudiante de Derecho, este año es muy probable que al final de curso se le pueda llamar “Sr. Licenciado”, él lo tiene muy claro, lleva muchos años trabajando de noche, es Dj en un bar de copas de la zona sur y opina que era una forma fácil de ganar dinero, además soy un tío bastante abierto y me encanta conocer gente, es una forma de estar trabajando y tener a tus amigos cerca, pero hay que tener la cabeza muy bien amueblada porque es muy fácil entrar en la rueda de lo superficial.

Carlota no tiene la posibilidad de estudiar en una universidad pública ya que le faltó una décima para llegar a la nota de la carrera elegida. Obcecada por la idea de estudiar publicidad decidió matricularse en la universidad privada y la única manera de pagarse sus estudios sin descuidarlos era trabajando de camarera en una discoteca: Cuando me planteé la opción de ingresar en la universidad privada lo hice con todas las consecuencias, era una carga que mis padres no podían soportar y yo no quería renunciar a estudiar una carrera que me llenase, así que el camino más sencillo era ponerme a trabajar de noche, podría estar con mis amigos, conocería gente y además tendría un colchón que me permitiría pagar las mensualidades de la facultad.

Kike tiene 25 años estudió trabajo social, durante un tiempo compaginó sus estudios con diversos trabajos de reponedor, y taquillero en cines, pero finalmente se decidió a trabajar como camarero: el trabajo era más ameno y me ofrecía la posibilidad de tener más tiempo libre, aunque los fines de semana por las mañanas cuesta levantarse, se hace un esfuerzo y aún queda tiempo para aprovechar el día, además en este tipo de trabajos cuando llega la época de exámenes no suelen ponerte pegas si pides un fin de semana para quedarte estudiando.

Alberto estudia Ingeniería de Montes, tiene una cantidad enorme de perros y le encanta la caza y la pesca, para pagarse estos “vicios”, comenzó a trabajar de portero en una discoteca: No suelen existir muchos problemas, si a la gente que va un poco perjudicada le explicas lo que está haciendo mal, reacciona; además el hecho de verte grandote les asusta un poco y no es necesario hacer nada más. Quizá es un poco arriesgado pero así mis “niños” – sonríe refiriéndose a sus cachorros- pueden disfrutar del mejor pienso del mundo!!!

Son algunos ejemplos de jóvenes que sacrifican su tiempo de ocio para trabajar, pero que lo hacen quizá con menos esfuerzo que si hubieran elegido otro empleo. El problema está en que se ha de tener la cabeza fría, no se puede obviar el problema que existe en este tipo de círculos, es obvio que las drogas existen y están al alcance de aquellos que quieran obtenerlas, sin embargo no todos los que se mueven en ese mundillo hacen uso de esas sustancias para soportar el cansancio del trabajo o simplemente para divertirse. Son jóvenes normales que usan esto como plataforma para llegar a lo que de verdad quieren de una manera sencilla.
Es otra forma de mirar a aquellos que se mueven en un ambiente que puede resultar frívolo y sin “sustancia”, no todos piensan única y exclusivamente en divertirse y en “desfasar”, este es el ejemplo de que pasarlo bien y alcanzar el objetivo que se pretende puede compaginarse a la perfección.