Entrevista de Fernando Prieto Arderius
Fotografía cortesía de Prensa del Festival de cine alemán en Madrid (https://www.facebook.com/festivaldecinealeman)

Fiel al más espíritu alemán de puntualidad, me conecto a las 12 en punto de la mañana –ni un minuto más, ni un minuto menos– para hablar con el director de cine Andreas Dresen por Skype. Virtualmente me abre la puerta de su casa, concretamente la de su salón; debajo de una melena entrecana su cara sonriente me da los buenos días. Esto ocurre antes de que el director acuda a Madrid como protagonista de la presente edición del Festival de cine alemán.

Tras haber estado presente en anteriores ediciones, ahora es el protagonista del 14 Festival de cine alemán en Madrid, donde han recogido, entre otros títulos, las cuatro películas que presenta el alemán entre las que destaca Stopped on track, premio Un certain regard en la edición del Festival de Cannes 2011.

“Es un gran honor para mí, estoy muy orgulloso y sé que es una gran oportunidad para presentar mi producción entre el público español” asegura el director, que reconoce no haber estado nunca en Madrid pero que se deshace en elogios hacia el cine de nuestro país: “He estado en Barcelona, Valladolid, San Sebastián… tenéis grandes festivales, mucha gente se preocupa realmente por el cine en España”, además de poner a Luis Buñuel como uno de sus directores favoritos “de todos los tiempos”.

En cuanto a qué espera de esta experiencia, Dresen lo tiene muy claro: “Conocer a gente agradable, tener conversaciones interesantes, pero sobre todo ver qué piensan sobre las películas, es lo mejor de ir a otro país”, pero en el momento de señalar las razones por las que cree que ha sido elegido para esta retrospectiva, parece dudar un poco más: “Deberías preguntar a la gente que me eligió (ríe), pero puede que tenga que ver con que algunas de mis películas ya hayan estado en España, además tengo una gran conexión con la audiencia de allí”, dice el director, del que se ha llegado a afirmar que es el representante de la nueva ola de cineastas alemanes.

“Puede que eso sea una opinión de críticos o audiencia, pero creo que lo más interesante de mis películas es que tienen una fuerte conexión con la realidad en Alemania” –puntualiza Dresen– “intento mostrar problemas con los que cada uno puede encontrarse, y esto no está al mismo nivel por ejemplo de una gran producción comercial americana, a veces viajar a tu propio piso puede ser más interesante que hacerlo a una galaxia lejana”.

“Suelo hablar de la vida diaria, de los problemas con los que nos enfrentamos y afortunadamente esto atrae al público, porque ellos pueden verse reflejados desde su posición y pueden comparar a los personajes con su vida” explica el director, cuyo cine se sitúa entre la ficción y el documental. “No es cuestión de géneros, para mí es como la vida misma, a veces es trágica pero incluso en esas situaciones te puedes reír, creo que mi manera de hacer cine es la mejor opción entre reír y llorar, busco siempre un camino intermedio”.

“Cuando los actores utilizan guiones está todo vendido”
Y así lo hace en A mitad de camino (Halbe Treppe), donde se sirvió de las improvisaciones y la convivencia de los actores durante dos meses y medio “para captar cada momento diario tal y como es”. En su opinión, cuando los actores utilizan guiones “tienen que interpretar estas frases lo más parecido a la vida real y está todo vendido, pero al improvisar no es necesario actuar y obtienes de esta manera un tono verdaderamente real” asevera el director.

“Nos avergüenza que los ancianos sigan teniendo sexo”
Su controvertido largometraje En el séptimo cielo (Cloud Nine) muestra sin tapujos la relación amorosa/sexual de una pareja de ancianos. “Me preguntaba por qué en nuestra sociedad la gente va envejeciendo más y más y no hablamos de ello, la vida nunca se detiene hasta el fin de nuestros días y el sexo puede ocurrir en cualquier momento de tu vida y en cualquier lugar de nuestra sociedad, pero lo rechazamos porque nos avergüenza que los ancianos sigan teniendo sexo. Lo que pretendimos con esta película fue hacer una declaración a favor de ellos, de cómo es su vida, de cómo se enamoran, de cómo tienen sexo… creo que es una perspectiva bastante optimista” opina el alemán, que en esta edición del festival también nos “hace beber” de su particular Whisky con Vodka. “Es una especie de comedia melancólica moderna que trata sobre la vida de un actor quesolo se centra en su vida profesional y ahora que su vida se acerca al fin se da cuenta de que echa algo en falta. Quizá la familia, quizá hijos…” deja en el aire el cineasta.

Sobre el cine actual, Dresen parece encontrarse entre dos aguas: “echo de menos que los europeos hablemos sobre nosotros mismos, obviamente es difícil aguantar la presión de la industria norteamericana y aunque no podamos crear grandes explosiones o no tengamos grande estrellas, lo que sí que podemos mostrar es algo de la realidad de nuestros países y creo que eso es mucho más interesante y una gran oportunidad para nosotros”, cree el director, que recientemente acaba de finalizar su última producción.

“Aunque no podamos crear grandes explosiones, podemos hablar de nosotros mismos”
“Acabo de terminar un documental sobre un político provincial al que he seguido durante un año en su trabajo para mostrar el día a día de esta profesión más allá de lo que aparece en los medios y que será presentado en septiembre en Alemania, creo que es un documental que interesará”, opina orgulloso.

Realidad y problemas son temas muy presentes en la filmografía de Andreas Dresen, dos conceptos bastante relacionados en los tiempos que corren, ¿Es el cine una manera de entender el mundo que nos rodea? “No entro en lecturas políticas, me centro en los seres humanos y sus historias, quiero sentir mi corazón palpitando, quiero llorar, quiero reír, quiero conectar con los personajes de la pantalla.”–afirma mientras pone una mano en su pecho– “El cine es un gran medio para ser entendido alrededor del mundo y esto es maravilloso porque la gente siempre quiere conocer historias, y con él aprenderás de la sociedad y de la situación política de igual manera”.

Stopped on track

Stopped on track, la última película de Dresen, trata sobre la lucha de una familia contra el cáncer del padre: “la película es por un lado dura, pero por otro lado es un historia sobre una familia; como aguantan los unos por los otros, es una película triste y es muy importante mostrar esto, la muerte es parte de nuestras vidas pero no hablamos de ella, cuando realmente eso ayuda y es más fácil para soportarla”.

Más información en http://cine-aleman.com/

Esta entrevista ha sido publicada en el ExPERPENTO del verano de 2012: