Texto de SANDRA SÁNCHEZ BASAGAÑA

Es obvio que saber más de un idioma se ha convertido en algo indispensable para encontrar trabajo y desarrollar una carrera profesional. Si hace unos años muchos decidían aprender lenguas para destacar su currículo por encima del de sus competidores o con el objetivo evitar trabas a la hora de ir al extranjero, en la actualidad, aquí no se salva casi nadie. Las nuevas tecnologías han hecho del mundo un lugar más pequeño y resulta básico escribir correos electrónicos en otras lenguas, leerlos o buscar y comprender información.

Tenemos la suerte de compartir idioma con casi 350 millones de personas en el mundo. Si manejamos el inglés con soltura, podremos comunicarnos con otros 375 millones que lo hablan como su primer idioma, y otros 375 millones que lo hablan como su segunda lengua. Otros como el francés, el alemán o el italiano son utilizados por menos gente y sin embargo no los podemos categorizar como “poco útiles” a la hora de encontrar un trabajo. Hablarlos puede ser aquello que haga especial tu currículo, ya que los planes de estudio hacen obligatoria la enseñanza del inglés.

Hay muchas maneras de aprender idiomas, más caras y más baratas, más aburridas y más divertidas. Desde hace unos años los viajes están sirviendo para que estudiantes españoles se sumerjan ya no en el aprendizaje de otros idiomas, sino en la cultura de otros países. Quizás el fallo que hemos arrastrado es que nos hemos intentado meternos gramáticas en la cabeza, sin tratar de comprender a los pueblos que las han generado.

LAS BECAS ERASMUS

Una de las mejores noticias que puede recibir un universitario es la confirmación de que ha recibido una beca Erasmus. La libertad en la que va a vivir es uno de sus principales atractivos, pero también deberá acudir a las clases de la universidad y hacer los exámenes en una lengua extranjera. Si quiere aprobar las asignaturas deberá esforzarse el doble. Los erasmus vuelven cambiados en muchos aspectos y hablando una segunda o tercera lengua. Merecen la pena.

Cursos para futuros Erasmus en el Institut Français de Madrid

El problema con el que se topa un buen número de estudiantes es que no tienen ni una pequeña noción de la lengua con la deberán defenderse. Por este motivo, dos profesoras del Institut Français de Madrid, Audrey Gloanec y Christine Josserand desarrollaron un curso especial-mente diseñado para becarios en zonas francófonas “el objetivo del curso es ir al grano y ser muy práctico para que los estudiantes se sientan más a gusto a la hora de vivir en Francia. No perdemos en ningún momento de vista los contenidos lingüísticos, pero siempre están relacionados con situaciones de la vida cotidiana como por ejemplo abrir una cuenta en el banco, comprar un teléfono, entender una oferta de piso, hacer la compra, escribir un mail o una carta a un profesor en Francia, poder mantener una conversación por teléfono, etcétera”.

El curso que ofrece el Institut Français consta de una parte presencial y otra virtual -según dicen las profesoras, de momento la parte presencial es imprescindible y sólo se puede cursar en Madrid- “En el aula -56 horas de clase- hacemos hincapié en las explicaciones gramaticales y sobre todo en los juegos de rol para desarrollar la expresión oral. Con el complemento on-line -de unas 20 horas- el estudiante trabajará más la comprensión escrita y oral a través de documentos auténticos y links tanto prácticos como lingüísticos, lo cual le permite profundizar los temas”. En la red, el alumno no cuenta con la ayuda de un profesor real, sino de “Era Smous” una mascota virtual que lo va guiando.

Cristina López López decidió apuntarse al curso Erasmus del Institut Français y nos cuenta “en mi opinión este curso es suficiente para desenvolverte al principio. Está perfectamente adaptado a las necesidades del estudiante a su llegada a Francia, e independientemente de que se trate de un curso intensivo, te forma y te ayuda mucho más que la simple formación en una lengua. Es justo lo que se necesita para la supervivencia de los primeros dos meses”.

El Institut Français de Madrid fue pionero en la puesta en marcha de un curso de estas características y su gran éxito ha sido clave para que otras instituciones se planteen desarrollar experiencias similares, tal y como nos cuentan Audrey y Christine “Lo propusimos en julio del 2004 y hasta hoy, pensamos que somos los únicos en proponer algo tan específico. De hecho, al Goethe Institut le sedujo tanto la idea del curso que decidió proponer uno para los estudiantes que se van a Alemania”.

VERANOS EN EL EXTRANJERO

La mayoría de los que han vivido esta experiencia aseguran que se aprende más en quince días o en un mes de estancia en el extranjero que en un año de clases convencionales. La gente no te entiende y tú no entiendes a la gente por lo que uno exprime al máximo todos los recursos que tiene en su cabeza. Además, se sumerge en una cultura ajena, comprende sin más el porqué de las reglas gramaticales y aprende el vocabulario y las fórmulas lingüísticas más usuales en la calle.

Sprachcaffe: 20 años moviendo a gente por el extranjero

“Para comenzar a hablar un idioma se necesita un método de aprendizaje basado en la comunicación que ayude al alumno a expresarse de manera espontánea. La atmósfera creada en nuestras clases es la clave de la motivación, que es la base de un aprendizaje efectivo. Lo más importante es la inmersión total en el idioma. El método de nuestros profesores es la conversación”. Así definen su enseñanza en Sprachcaffe, entidad que lleva en esto 20 años. “La idea es aprender manteniendo una agradable conversación frente a un café. El nombre de nuestra organización es un juego de palabras, “Sprach” significa idioma y comunicación y “Caffe”, que simboliza la atmósfera de cada una de nuestras escuelas”.

Esta prestigiosa entidad ofrece a precios asequibles cursos de inglés, francés, italiano, chino, portugués árabe, alemán y español en más de 25 ciudades en las que Sprachcaffe tiene escuelas propias y en las cuales la lengua enseñada es la oficial. Hay clases adaptadas para todo tipo de personas: para preparar exámenes oficiales, de vacaciones, cursos intensivos, generales o individuales.

Tú eliges la manera de alojarte en los países de destino: puedes permanecer en una residencia de Sprachcaffe o alojarte en la casa de una familia. Ambas opciones son buenas. En un entorno familiar la comunicación real con personas con las que deberás hablar en su idioma obliga al estudiante a avanzar a marchas forzadas. En las residencias la convivencia con estudiantes llegados de todo el mundo con un objetivo común crea unos lazos afectivos muy positivos para aprender una lengua de forma natural, cómoda e intuitiva. A. M. Vázquez ha viajado a Malta y Brighton con Sprachcaffe y señala: “en el extranjero corres el riesgo de juntarte con otros españoles pero tienes que intentar no hacerlo y conversar con estudiantes de otras nacionalidades. Te sirve para soltarte. Yo he conocido gente muy maja con la que mantengo el contacto”.

Sprachcaffe ofrece precios asequibles en sus cursos -por ejemplo por 947 euros podemos hacer un curso de 15 días en Nueva York, con el alojamiento incluido. Pero si no cuentas con presupuesto, los responsables de la entidad te informan sobre todas las becas para idiomas concedidas por organismos públicos y privados y asociaciones en Europa, Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda. Otra opción que también te brindan es la de trabajar en el extranjero, compaginándolo con los cursos.