Quizás estamos ante una propuesta que puede convertirse en histórica, por su magnitud y su visión del futuro basada en la experiencia del pasado. Para explicarlo, nos ponemos en antecedentes.

A mediados del siglo XIX, el fundador de la Hispanic Society, Archer Milton Huntington, puso en marcha un gran proyecto de compilación de la memoria cultural española. El americano comenzó a reunir las instantáneas de una veintena de fotógrafos –ahora muy reconocidos, como Charles Clifford, Jean Laurent, Kurt Hielscher, Anna Christian, Ruth Matilda Anderson o los fotógrafos españoles Emilio Beauchy, Josep Maria Cañellas, Casiano Alguacil, Rafael Garzón, J. E. Puig o José Ortiz Echagüe– como testimonio visual de su España contemporánea. No solo consiguió documentar el patrimonio arquitectónico, urbanístico y monumental del momento, también dejó fe de la riqueza etnográfica: ropas, costumbres, profesiones… Gracias a las imágenes recopiladas tenemos una amplia visión de la España de Sorolla, reuniendo instantáneas tomadas entre 1850 a la tercera década del siglo XIX.

Desde hace unos meses y hasta febrero de 2012, la Obra social de Bancaja, en sus sedes de Valencia y Alicante expone más de 300 fotografías de aquel proyecto, que ni que decir tiene, no pudo contar con las nuevas tecnologías como herramienta de trabajo.

Los organizadores de la muestra han debido caer en la cuenta de que emular el espíritu emprendedor de la Hispanic Society puede ser una gran idea. Ahora cuentan con internet a su alcance para crear un archivo gigantesco. Así pues, parece que se han hecho dos preguntas y han puesto en marcha un proyecto interactivo:¿Qué fotografías podrían ser un reflejo de lo que nos ha tocado vivir y convertirse en muestra para los ciudadanos del futuro? y  ¿Qué tesoros visuales guarda la gente en su casa?

Para responder a la primera pregunta, lo que nos proponen desde la entidad es que entremos en la página web de la muestra (http://www.atesorarespana.com/) y juguemos a buscar reconocer los rincones retratados, a fin de que hagas una foto del mismo lugar con el mismo encuadre para que todos los demás podamos ver como a influido el paso del tiempo en ese lugar exacto. Para responder a la segunda pregunta, se nos propone hurgar en los archivos fotográficos de nuestros antepasados a fin de dar con imágenes contemporáneas a las reunidas por la Hispanic Society. En ambos casos, la forma de interactuar con la muestra es sencilla: sólo has de entrar en el portal, inscribirte, buscar el lugar de la fotografía y subir la instantánea.

¿Por qué estamos ante una propuesta que puede convertirse en histórica? Dudamos mucho que parte de lo que hoy en día conocemos sobreviva a los tiempos venideros. Por ello, quién sabe, quizás dentro de dos siglos, lo que para nosotros es la pura normalidad, sea patrimonio cultural y motivo de estudio, y sirva para poner en marcha una nueva propuesta con herramientas mucho más sofisticadas, pero con el mismo espíritu que el archivo de la Hispanic Society.