Entrevista de Reyes Muñoz
Fotografías (incluida portada) cortesía de PromoSapiens (c)

Pensad en esas imágenes de Monterey en las que Janis Joplin sale dándolo todo, y enfocan a Mama Cass, de The Mamas and The Papas. No, no estamos hablando de Janis Joplin, ni de Monterey. Sería un atrevimiento. Hablamos de sensaciones. Si en un concierto de Aurora & the Betrayers enfocaran al público, veríamos la cara de Mama Cass repetida una y otra vez en los presentes. No bailas. Lo que hay sobre el escenario es tan fuerte que casi ni respiras. Vudú es el segundo disco de una banda que nació en 2014 con una única etiqueta: banda mítica. Hablamos con Aurora García, la cara visible del grupo, la chica de la voz impresionante.

Lo que más llama la atención es lo joven que eres y la trayectoria que llevas. Te estuviste formando y comenzaste a tocar en bandas con 14 años… ¿Nos hablas de tu trayectoria?
Formándome como tal… no. La mejor escuela ha sido el escenario. Esa es la formación más potente que he tenido. Estudié la voz un poquito entre los 16 y los 18 años. Luego ha sido todo experiencia. Tocar con mucha gente, con muchas bandas, muchos estilos… e intentar aprender lo que me podían enseñar. La música me llamó pronto. Desde que era muy pequeña quería dedicarme a esto y tuve la suerte de que con 15 años empecé a tocar en una banda y desde entonces he ido reenganchado bandas hasta ahora. Esa es mi trayectoria.

¿Cuáles son tus referencias? Tu primera banda fue de rock, luego pop, luego soul… volviste al pop, al rock y anunciáis que el nuevo disco de Aurora & The Betrayers es pop…
En realidad no he cambiado mis referencias, aunque por cosas de la vida sí que he ido cambiado de estilo. Empecé por el rock. Mis raíces están ahí, siempre han estado. El rock es lo que más se ha tocado siempre, hasta que escuché soul, y en el soul aprendí a cantar. Me gusta la música negra, pero ¿a quién no le gusta Michael Jackson? En España dices pop y suena mal. Los Betrayers nos hemos reencontrado con muchas bandas que casi habíamos olvidado. Entre todos hemos vuelto al pop, al rock, todo con raíces soul… aunque ninguno de estos estilos es puro ahora en nuestro sonido. Somos difíciles de definir.

Si leo pop, pienso en grupos como Sidonie, y es un sonido muy bueno, pero que no cuadra con Aurora y los Betrayers…
El pop es música popular. Por el pop pasan desde los Beatles hasta David Bowie, desde Stevie Wonder hasta Michael Jackson. Es un género eterno. Por eso creo que resulta tan difícil en España definir el estilo de la banda. No hay una mentalidad abierta del pop.

¿Tenéis miedo? Vuestro público hasta la fecha viene del soul.
La verdad es que miedo no tenemos. Personalmente creo que es lógico que nuestro primer disco atrajera a ese público más especializado, nuestro sonido era el soul y yo venía de ahí. Este disco se aleja bastante del primero, aunque tampoco deja los sonidos negros. Es una de nuestras mayores influencias. También creo que a la gente que le gusta el soul, le gusta el rock. La gente no espera que hagamos siempre lo mismo. No tenemos miedo, sino no haríamos este tipo de cosas. Y la verdad es que tampoco componemos a expensas de lo que la gente piensa.

¿Y sensación de riesgo?
Eso sí. Siempre tienes curiosidad por saber cómo la gente va a reaccionar ante un disco y el hecho de hacer algo tan diferente, hacerlo en inglés… pues sí que es un riesgo. Y si a ese riesgo le sumas las rarezas que estamos creando en alguna que otra canción… Pero no nos da miedo, la verdad. Estamos muy contentos de por dónde está yendo la banda. Además es más divertido trabajar sin hacer canciones tan ortodoxas. A veces con un estilo muy marcado, trabajas siempre sobre los mismos patrones. En música ya está todo hecho, por eso está bien cambiar, buscar otras sensaciones y buscar el riesgo. Pero miedo no tenemos, eso nunca.

Debe ser dificilísimo enlatar vuestro sonido. Quien os haya visto en directo lo sabrá. El disco es precioso, pero casi es un fetiche. Lo que querría cualquiera sería llevarse a la banda a casa…
Para nosotros el disco es el disco y el directo es el directo. Tienen la misma importancia. La pena es que no haya mucha gente fetichista, que entienda la importancia que tiene un disco, qué no sabe lo que te has esforzado en buscar los sonidos, que no piensa en el tiempo dedicado a producirlo… pero es lógico que la gente no le dé importancia a todo eso. En directo es otra vaina… es la máquina de sensaciones.

Lo que yo vi en el concierto de fin de gira de Shadows go away y de presentación de “Fire” solo lo había visto en la tele. El artista entra en trance, la gente se queda en silencio total, y cuando acaba la canción, ovación, gritos… ¿Los conciertos vuestros son así siempre?
Hay días. No todos los conciertos son iguales. Hay días en los que se alinean los astros, todo va sobre ruedas, funciona musicalmente, la banda está de miedo, y el grado de conexión con el público es total. Yo solo procuro hacer sentir al público un poquito de lo que yo siento, aunque no siempre pasa. Pero nosotros no estamos ahí para tocar música e irnos a casa. Para mí, el directo es de las cosas más importantes.

“No todos los conciertos son iguales. Hay días en los que se alinean los astros, todo va sobre ruedas, funciona musicalmente, la banda está de miedo, y el grado de conexión con el público es total. Yo solo procuro hacer sentir al público un poquito de lo que yo siento”

Freedonia es el proyecto con el que te hiciste escuchar. Ellos siguen, eran y son muy buenos… ¿Cómo fue la separación de esa banda? Debió de ser duro…
Sí, sí que fue difícil. Fue un golpe medido importante. Yo ya llevaba muchos años haciendo música con muchísimas bandas, pero con Freedonia experimenté lo que significaba arrancar una banda de cero, con mucha ilusión y con mucho trabajo. Pero yo siempre he tenido muchas inquietudes y muchos gustos musicales y Freedonia tenía un estilo muy marcado. A mí me gustaba mucho, pero llegó un día en el que me apetecía probar otras cosas. Conocí a los Betrayers y me vino al pelo. Es una historia larga, y para resumir diré que a veces es mejor que los caminos se separen.


Sobre el escenario eclipsas a los Betrayers. Pero viendo tu trayectoria, la sensación es que no te conformas con una banda que toque muy bien. ¿Qué aportan al grupo?
Los Betrayers somos cinco contando a Victor Frutos, el mánager. Ellos eran SietePulgadas Records. Ese era el grupo con el que yo me junté para montar esto. Los demás músicos que vienen no forman parte del núcleo, por así decirlo. Ellos son tan importantes en la banda como lo soy yo. Decidimos llamar a la banda así porque fue así cómo se formó. Yo era Aurora y ellos los Betrayers. Yo no podría hacer esto sola y ellos son músicos excelentes, con muchos conocimientos musicales y muchos años de batalla. Aunque la que da la cara soy yo, entre comillas, ellos tienen la misma importancia que yo. Ellos me enseñan a mí.

¿Qué piensas cuando lees que tienes la mejor voz negra de España?
Siempre es un honor, porque la intención de quién dice eso es buena. Cuándo reconocen tu trabajo significa que hay alguien que te augura un buen futuro de unos meses. Pero yo creo que tenemos demasiadas etiquetas. Tampoco tengo una voz negra. Si has escuchado voces negras sabes que la mía no lo es. La gente al leer eso piensa en el soul. Así que siento que no sirve de nada que yo diga que no somos una banda de soul. La gente sigue diciendo grupo soul y voz negra. Es difícil salir de ahí, a veces es un lastre.

“Si has escuchado voces negras sabes que la mía no lo es. La gente al leer eso piensa en el soul. Así que siento que no sirve de nada que yo diga que no somos una banda de soul. La gente sigue diciendo grupo soul y voz negra”

He escuchado el disco sin masterizar… me lo han advertido un par de veces, que está sin masterizar…y yo lo escuchaba y pensaba ¿y qué van hacer con estos temas si están perfectos?
Ay, es que ya estamos entrando en cuestiones técnicas que están en el ámbito de la paranoia. El mastering es el último proceso después de la mezcla. En la mezcla se pone todo en su plano. En el mastering, se prepara para que pueda escucharse bien, al mismo volumen que todas las canciones del mundo. También se comprime para que se escuche en todos los reproductores. Es muy importante. Ahora estamos en ello.

¿Cómo se va a llamar?
Se va a llamar Vudú. Una de las canciones se llama “Voodoo”. Pensamos que, para dejarnos de líos y de problemas, era mejor llamarlo Vudú, en español.

¿Y por qué Vudú?
¿Y por qué no? Se llama Vudú por la manera que tengo yo de escribir. Soy bastante oscura, siempre escribo con letras profundas. Hice una analogía entre la palabra vudú y la mierda que siempre estoy soltando en las letras y pensé en que la música es lo que me ayuda a soltar todos los males que llevo dentro.

Pocos autores se atreven a soltar todas esas cosas tan personales en las letras… eso también es generoso…
Sí, tengo letras muy personales. Es la forma que tengo de expresarme. A veces sí que pienso en por qué voy a escribir sobre algo tan personal y tan directo. Y por qué no, si nadie lo va a entender, me digo. Y si al final alguien lo entiende, pues genial, porque podrá hacer la canción suya, relacionándola con sus vivencias. Eso es muy bonito. Me siento afortunada porque tengo la música para expresarme.

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En los conciertos hacéis versiones de canciones que también en su día fueron muy generosas…
Sí, tocamos versiones que nos influyen, canciones que nos gustan, que tratan temas que nos gustan… también hacemos versiones de canciones con letras muy sencillas, muy livianas. Pero intento defender las canciones ajenas de la misma manera que defiendo las propias. Es importante que el público escuche temas que conoce… o no, a veces decimos: “vamos a hacer una versión de una canción que no conozca nadie”. Lo importante es tocarlas con el respeto con el que piensas en el dueño de esas canciones.

¿Cómo será la puesta en escena? El de presentación será en La Riviera y supongo que os lo estáis trabajando.
La verdad es que estamos dedicándole más tiempo a la música que a la puesta en escena. Nos gusta mucho ese trabajo, pero al final lo importante es la música, darle protagonismo. Luego vamos sumando cosas a medida que rodamos por ahí. Siempre tiene que haber un show, pero nuestros conciertos no son para bailar únicamente, son para ser vistos y escuchados, para que la gente se fije en lo que está pasando en el escenario y fuera del escenario. Supongo que se podría ver un concierto nuestro sentado en un teatro. No sabemos si la gente seguirá entendiéndonos, de momento sí que lo hace. Vudú es un disco más complejo que Shadows go away. Y para los que no sepan quienes somos… nuestros directos son muy, muy potentes, llevo una banda detrás que no me lo creo ni yo.

¿Qué esperáis que suceda ahora? Ya tenéis prestigio y tenéis éxito entre los que os han podido conocer…
Sinceramente lo que queremos es tener una vida larga. Queremos seguir conociéndonos entre nosotros, queremos seguir investigando en la música, queremos tener un público que nos escuche… Y queremos ir saltando barreras que nos vamos encontrando. A ver si podemos salir del circuito soul, que nos encanta, que está en nuestra raíces, pero no solo somos soul. Necesitamos entrar en otros festivales, en otras salas, salir fuera de España porque sí que tenemos proyección internacional. Pero no tenemos ninguna intención de pegar el pelotazo, la verdad.

Más info: http://www.auroraandthebetrayers.com/

Este contenido en la edición impresa de febrero-marzo de 2016 de ExPERPENTO:

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