Texto de Bipaul
Imágen de la cabecera: Graffiti de Banksy de www.heatheronhertravels.com (CC)

Mi metodología para escribir los reportajes es simple. Hago una lista de las cosas que me llamaron la atención en las ciudades, las busco en internet, analizo lo que otros cuentan y trato de hilar párrafos. Sin embargo, con Bristol, este último paso se me ha hecho cuesta arriba. Y como lo más sencillo suele ser lo acertado, os lanzo unos cuantos bocados. Me gustaría despertar vuestra curiosidad y que vosotros mismos rellenéis los puntos muertos.

La universidad en Bristol
Bristol tiene 500.000 habitantes y el diez por ciento son estudiantes. Los universitarios son personas que llegan, revolucionan la vida de las ciudades y se van (o se quedan). Así pues, hay 50.000 nómadas en Bristol en plena ebullición. Y esto tiene consecuencias en la fisonomía de las ciudades. Por ejemplo, en algún momento alguien inventó el término Bristol Sound para catalogar la banda sonora que salía de la nueva capital británica de la música. En su escena cultural nacieron grupos como Massive Attack o Portishead y algunos de sus locales, como The Coronation Tap, la joya de la corona, tiene fama internacional. Hay una excelente oferta de restaurantes únicos. Start The Bus se presenta como un restaurante, pub y centro de arte. Allí puedes descubrir la escena musical independiente de la ciudad. Otro local pintoresco es el Wathershed, una cafetería-cine irrepetible.

The Wills Memorial Building de la Universidad de Bristol. Fotografía de Robert Cutts

Banksy
Después de haber leído mucho sobre este misterioso personaje, me quedo con una referencia nada turística. Love is a game, de Oscar G. Prieto es una novela negra que además de una trama adictiva, ofrece las mil y una referencias para el estudio del arte universal. El protagonista es Banksy y el autor trata de analizar su obra, a través de las pesquisas de un detective que busca a aquellos que estarían encantados con que desapareciera.

Bristol es la cuna de Banksy y en sus paredes están algunos de sus graffitis más conocidos. En la ciudad, los funcionarios hacen cursos para diferenciar sus trabajos de los de los imitadores y no destruir algo que actualmente genera el peregrinaje de miles de seguidores. A estas alturas, no sé si Banksy ha sido tragado por la industria o la industria ha decidido valerse de él para generar economía. La realidad es que la página de turismo de Inglaterra ofrece un artículo dedicado al vándalo y anima a los visitantes a hacer el recorrido callejero de sus obras.

Stokes Croft
Más allá de Banksy, la ciudad es una de las capitales del graffiti. Stokes Croft es el gran museo al aire libre en el que los artistas callejeros se mueven a sus anchas. Tradicionalmente, el barrio era un área deprimida de la ciudad, poblada principalmente de inmigrantes jamaicanos. Poco a poco, allí fueron estableciéndose los estudiantes, entendemos que en la búsqueda de un alquiler barato y en este momento se ha puesto de moda. Stokes Croft ha reunido a colectivos alternativos, y son frecuentes los actos culturales y políticos. La religión que mueve sus almas es el “Do it your self” y se enorgullece de la presencia de okupas con varias casas y centros sociales como el café Kebele. Cuando alguna gran cadena empresarial ha intentado meter su nariz en el barrio, los lugareños se han puesto de uñas. Por tanto, a pesar de que está de moda, o de que es hoy un punto de peregrinaje turístico, es muy posible que sean capaces de guardar la esencia de la zona por los siglos de los siglos.

The Clifton Suspension Bridge
El puente es el gran emblema de la ciudad. Brunel, el prestigioso ingeniero que lo diseñó, jamás lo vio terminado. Los trabajos comenzaron en 1831 y en 1843 sólo estaban construidas las torres. La falta de dinero frenó las obras. La muerte de Brunel resucitó el proyecto en 1859 y actualmente se calcula que más de 12.000 vehículos lo atraviesan diariamente. Más allá de las novedosas teorías que se emplearon para su construcción, el puente sobre el río Avon es simplemente espectacular.

SS Grat Britain Fotografía de Dave Hamster

El SS Great Britain
Otro imprescindible en la ruta del turista es este barco con una historia camaleónica, metáfora de la vida comercial de la ciudad. Fue el primer trasatlántico con casco de hierro y propulsado por hélices. También fue el barco más grande del mundo. En 1845 realizó su viaje inaugural a Nueva York. Un año después encalló en Irlanda y tras arreglarlo comenzó a hacer las travesías del Reino Unido a Australia, con un público menos VIP. Posteriormente, en 1955 y 1958 se uso como barco de guerra, para trasladar a tropas y animales. Unas velas y las necesidades comerciales lo trasformaron en barco de transporte de mercancías hasta que un incendio lo dejó anclado en las Malvinas y convertido en un simple almacén de carbón. Abandonado en 1937, nadie daba un duro por él hasta que en 1970 de nuevo volvió a Inglaterra para ser restaurado y convertirse en un espectacular museo. En 1998 unos estudios demostraron que la humedad estaba causando estragos en su casco, por lo que se construyó una estructura de cristal sobre la que reposa actualmente.

Verde, verde y más verde
Lo bueno y lo malo de Reino Unido es que pocas veces las nubes dan paso al sol. Bueno porque hay muchos espacios verdes, malo, porque pocas veces la lluvia nos deja disfrutar de ellos. No es raro salir de casa con abrigo, paraguas, y ropa de verano para pasar una única jornada. Ashton Court es una mansión en torno a la cual se extiende un parque inmenso en el que se celebran actividades al aire libre. Uno de los eventos más importantes –sin restar valor a los festivales musicales– es el International Balloon Fiesta, una espectacular reunión de globos aerostáticos. No es casualidad que sea Bristol la sede de este singular evento. Cameron Balloons, natural de la ciudad, es la primera constructora de globos del mundo.

La Segunda Guerra Mundial
No lo hemos dicho, pero Bristol es uno de los grandes puertos de Inglaterra. Parte de su riqueza se debe a su carácter de puerto de barcos de esclavos y el río Avon la convirtió en una ciudad muy industrial. Por ello, los bombardeos se cebaron con sus gentes y edificios. Algunos se volvieron a levantar y otros no. Un caso especial es el de la Iglesia de St Peter. No han construido la cubierta, con el fin de que quede para la posteridad como un monumento a las víctimas de la guerra. Está en el Castle Park, una de las zonas verdes de la ciudad

Los puntos ciegos
Muchos de los que van a Bristol a estudiar no vuelven a su casa. Bristol tiene monumentos, museos, galerías de arte, centros culturales… por tanto es turísticamente apetecible. Pero su mayor riqueza es su capacidad de hacer que te sientas uno más. Este ingrediente, compartido con ciudades como Berlín, Madrid o Barcelona, seduce y el viajero se enamora. Volver se convertirá en tarea pendiente, y quien sabe… quizás también quedarse.


El reportaje ha sido publicado gracias a EF Education First

Este reportaje ha sido publicado en el número de abril-mayo de 2012 de ExPERPENTO: