Texto SANDRA SANCHEZ
Fotografías: Werner Kunz www.flickr.com/photos/werkunz/

Si Nueva York es la ciudad que nunca duerme, si San Francisco exhala libertad, si Los Ángeles es cine, Lakers y naves espaciales, si el vicio define Las Vegas, si Chicago suena a blues, jazz y soul… Boston es la historia de los Estados Unidos.

Creada por puritanos Ingleses en 1630, Boston es la capital de Nueva Inglaterra y la ciudad más antigua de los Estados Unidos. Presumen de vivir en la urbe más europea del país porque tienen la sensación de que por aquí somos cosmopolitas, refinados y cultos. Boston está separado de Cambridge por el río Charles –por tanto tiene una importante comunidad estudiantil– y su pasado colonial les ha dotado de un inglés especial, para algunos prestigioso y para otros chusco.

Boston es la urbe histórica por excelencia –y que me perdonen otras como Washington o Philadelphia. Capital de Nueva Inglaterra, fue la urbe más grande de Estados Unidos hasta finales del siglo xvii y su puerto era el más importante del imperio británico. Todo ello la hizo carne de impuestos y como es lógico, sus ciudadanos se cansaron.

Boston cuenta con varias rutas que facilitan la labor al turista. Las más importantes son Black Heritage Trail, dedicada al influjo afroamericano y Freedom Trail, de la que hablaremos más adelante. Hay otros itinerarios menos históricos pero muy interesantes, como el que te lleva a más de 30 ubicaciones en las que se rodaron películas como El indomable Will Hunting o series como las míticas Cheers o Ally McBeal. Recomendamos también hacer un viaje en barco por la Costa de Nueva Inglaterra o ir hasta Salem, la aldea donde tuvo lugar uno de los más vergonzosos episodios de la historia de los Estados Unidos.

Y comenzamos con el Black Heritage Trail un recorrido de unos dos kilómetros que incluye catorce paradas, principalmente por el actual barrio de Beacon Hill, que con su imagen «superbritish» de fachadas neoclásicas, muy poco tiene que ver con aquellas casas que en el siglo xix habitaban los negros. En las guías nos recomiendan ver el monumento a Robert Shaw, quien dirigió el primer regimiento de afroamericanos en la Guerra Civil , la Phillips School , uno de los primeros colegios interraciales, el Abiel Smith School, el primer colegio de Estados Unidos para niños negros, y varias casas como las de Lewis Hayden y su esposa Harriet, o la del abolicionista John J. Smith. Podremos visitar un trozo del famoso Ferrocarril Subterráneo, que en su día fue un refugio de esclavos fugitivos o si tenemos tiempo, visitar el Museum of African American History dedicado a preservar la memoria de los afroamericanos. Al final de la ruta encontramos The African Meeting House, la primera iglesia afroamericana de los Estados Unidos.

El Freedom Trail es la ruta más extensa de Boston. Marcada en ladrillo naranja nos llevará por los puntos que conmemoran el inicio de la Revolución Estadounidense. Y cuento rápido lo que pasó: un hombre fue a quejarse de los impuestos ante los ingleses y los guardias lo sacaron a patadas. Este fue a buscar a unos amigos y volvieron para lanzarles bolas de nieve y piedras. Los militares salieron a echarlos. Uno de ellos recibió un bolazo, cayó al suelo y su escopeta se disparó sola. Los otros, en medio de la confusión, dispararon y mataron a cinco civiles. Esto, bautizado como la Masacre de Boston fue la chispa de nuevas revueltas, que desembocarían en la Guerra y finalmente en la Declaración de Independencia de 1776. El Freedom Trail conmemora tanto aquello como posteriores acontecimientos que según los historiadores convierten a Boston en la cuna de los Estados Unidos.

Casi todo lo que nos encontramos en la ruta de ladrillos rojos son edificios antiguos –teniendo en cuenta que estamos en los Estados Unidos–, y sin embargo, pocas guías reparan en el hecho que quizás sea el contraste de estas edificaciones con los enormes rascacielos lo que asombra. Dicho lo cual, nos adentramos en el camino de la Libertad para descubrir lugares empapados en un olorcillo a patriotismo que nos resulta curioso. Pasaremos por el Boston Common, un parque enorme en el cual los británicos acampaban antes de la revolución. Hoy es un maravilloso púlpito en el que personalidades tan dispares como Martin Luther King Jr, Juan Pablo II o la feminista Gloria Steinem han pronunciado sus discursos. Seguimos la ruta y llegamos al Massachusetts State House, que es el capitolio del estado de Massachusetts. Poco que destacar aparte de su cúpula dorada. Muy cerca nos encontramos con Park Street Church, una iglesia con mucha historia. Tiene el sobrenombre de La esquina de la Pólvora porque en su sótano guardaban los explosivos los combatientes estadounidenses de la guerra de la Independencia. En ella se cantó por vez primera el Himno America the Beautiful. La iglesia está pegada al Old Granary Burying Groud –es curiosa la tradición de visitar camposantos en Estados Unidos– un cementerio que hereda su nombre de la primera función del edificio como almacén de cereales. Al lado podemos visitar la King ’s Chapel y el Burying Ground, construidos por el rey James II que quería una iglesia y un cementerio anglicano para los colonos en Boston y como nadie le vendía el terreno lo cogió por las bravas.

The First Public School Site fue la primera escuela pública de América fundada por los británicos en 1635 para dar formación a niños –en masculino– de todas las clases sociales. Ya que estamos, podemos fijarnos en la fachada de la Old Corner Bookstore, edificio de 1712 que albergó una la librería-editorial propulsora de libros como La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne, Walden de Henry David Thoreau y The Atlantic Monthly, revista cultural de 1857 que continúa activa.

Dirigimos los pasos hacia el Old South Meeting House donde tuvo lugar el Boston Tea Party. Lo explico: en esta iglesia en 1773 se reunieron cerca de 5.000 personas hartas de los británicos, y allí planearon asaltar los barcos. Fueron al puerto disfrazados y tiraron el té al mar. Por su parte, los atacados se vengaron, primero imponiendo la ley marcial en Massachusetts y segundo, utilizando la parroquia como taberna para los soldados y establo para los caballos de los oficiales. The Old State House fue la sede del gobierno inglés antes de la independencia. La fachada estaba adornada con un unicornio y un león, símbolos del imperio británico, destruidos tras la lectura de la Declaración de Independencia desde su balcón. Muy cerca se produjo la Masacre de Boston.

Seguimos caminando y nos topamos con Faneuil Hall. Construido en 1743 es uno de los lugares que más atraen al turismo, ya que en sucesivas reformas ha pasado de ser el típico mercado de abastos a convertirse en un gran centro comercial.

Paul Revere es uno de los grandes patriotas de Estados Unidos por su labor como mensajero en la Guerra de la Independencia. Imaginaros si lo consideran importante, que su casa, la más antigua de Boston, permanece en pie tras cerca de 250 años. The Old North Church es una iglesia que tuvo una gran importancia en la Revolución , ya que fue en su torre donde otro héroe, Robert Newman, informado por Revere colgó linternas para avisar a los bostonianos de la llegada de las tropas inglesas. Copp’s Hill Burying Ground es el tercer cementerio de la ruta, el más antiguo y quizás el más pintoresco.

El Bunker Hill Monument es un obelisco de 67 metros que conmemora una batalla con el mismo nombre, en la que, a pesar de que ganaron los británicos, sufrieron más de mil bajas. Lo interesante es que se puede subir andando – despacito y con buena letra, porque a estas alturas ya no podremos con el alma– para sacar una panorámica de Boston. Hecha la foto, llevaremos nuestros pasos hacia la meta. Allí nos recibirá el USS Constitution, una de las primeras fragatas de la Armada de los Estados Unidos y según ellos, el navío más antiguo del mundo, bautizado así por George Washintong en honor a la recién nacida Constitución de los Estados Unidos.

Sitos que no sé donde meter:

Fuera de la zona histórica podemos acercarnos a Back Bay, el típico barrio bostoniano, con casas victorianas, tiendas caras, galerías de arte y cafeterías elegantes. Aquí está la Biblioteca Pública , en la que los frescos de Puvis de Chavannes y John Singer quitan protagonismo a los libros. Ya que estamos en Boston, y sólo si tenéis un día aburrido podéis acercaros a Cambridge. Personalmente dejo los museos para lo último a fin de que me sirvan para aprovechar el típico día de lluvia. En Boston está el Museo de Bellas Artes y el Museo Isabella Stewart Gardner. Lo que más llama la atención es la capacidad de los yanquis para casar perfectamente las obras con la arquitectura. Quizás la muestra más evidente de esto es el Metropolitan de Nueva York, aunque estos dos, bastante más recoletos, no se quedan atrás. En las rutas anteriormente descritas, habremos pasado por North End y no he comentado que aquello en la actualidad es la Little Italy de Boston. Allí está la casa más estrecha de la ciudad, con una fachada que mide menos de tres metros. Y el Barrio Chino, desde el cual Graham Bell hizo su primera llamada. En fin, me dejo muchas cosas en el tintero. Espero que vosotros, ávidos viajeros rellenéis los huecos y no me lo tengáis en cuenta.

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