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Texto de Julia Muñoz
Fotografía (c) de Pedro Fierro C Photography
Fotografía parte superior: Belén, foetaleza convertida en iglesia. En el cuerpo del post: Iglesia de Santa María del Camino.

Cuando entras en Carrión descubres un oasis verde de jardines y arboledas. La culpa de esto la tiene un río imponente, caudaloso y fiero que siempre lleva agua. Pero en Carrión, encontrarás además historia. En cada calle hay un monumento, un escudo o un rincón digno de admirar. Su pasado y su carácter jacobeo hacen de este pueblito de dos mil habitantes, una de las ciudades más importantes de Castilla.

Carrión está en las guías, y sus grandes referencias son la Iglesia de Santa María, románica e imponente, una de las más grandes de Palencia; el Pantocrátor, en la fachada de Santiago, obra cumbre de la escultura románica; y el monasterio de San Zoilo, que convertido en hotel, conserva intacto un claustro plateresco. Pero en Carrión todo tiene enjundia.

El Real Monasterio de Santa Clara, en su iglesia con reja, guarda una Piedad del escultor barroco Gregorio Fernández. Y en su museo exhibe una de las colecciones de belenes más bonitas del mundo. Su patio de piedra te parecerá de cuento, con sus soportales sujetos por columnas de madera y su pozo enrejado y coronado con una cabeza de carnero.

En Carrión nació el Marqués de Santillana y a unos pocos pasos de su casa, está el Teatro Sarabia. Si está abierto, entra. Se trata, por estilo y época, de una suerte de minatura del María Guerrero y por sus tablas han pasado las estrellas españolas más importantes de todos los tiempos.

La Plaza Mayor de Carrión, llena de terrazas, es uno de los puntos más vivos del pueblo. Hasta en invierno, con el termómetro congelado, está llena de niños. El Ayuntamiento es un enorme edificio reconstruido en 1868 tras haber sido incendiado en la Guerra de la Independencia. Dentro, alucinarás con su escalera de piedra y la gran cantidad de cuadros y antigüedades que guarda. En el salón de plenos, mira al techo. Fue pintado en 1893 por el artista carrionés Víctor San Martín Merino. Detrás del consistorio está la antigua cárcel con sus dos escudos de armas. Hoy es la Casa de la Cultura y los antiguos calabozos, son estancias administrativas.

Y desde la plaza, puedes ir al río. Pasarás por los jardines para llegar a la zona de baño. En otoño y en invierno también apetece pasear sobre sus hojas caídas bajo los árboles desnudos. Cruza la pasarela y ve a la derecha para llegar al Puente Mayor, medieval, de piedra y con cinco ojos. Y escucha, escucha el rumor del agua: es el mismo desde que nació Carrión.

Es un pueblo con castillo que fue la morada de los condes, criticados por la historia, dicen que falsa, de El cantar del Mío Cid. Pero no hallarás un castillo, sino una iglesia en honor a la patrona, la Virgen de Belén. Desde allí podrás otear la inmensidad de Castilla: el cauce del río serpenteante y los mares castellanos, verdes, amarillos y ocres.

Tenemos la iglesia de San Andrés, renacentista. Y una sinagoga del siglo XII, hoy ermita de la Vera Cruz, en la que duermen los pasos de Semana Santa. También tenemos palacios coloniales como La Casa Grande, hoy convertida en una preciosa casa museo por la Fundación Lourdes Alonso.

Y como despedida, entra en la Iglesia de San Julián y pídele salud a San Zoilo, el patrón de la «Muy noble y leal ciudad de Carrión de los Condes»… para que puedas volver.

Descubre Carrión de los Condes en ExPERPENTO diciembre 2019 – enero 2020
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