Entrevista de Isabel Muñoz Diez
Fotografía de cabecera de Noemí E. Bascuñana

A finales del año pasado estrenaba Astronauta, un disco en el que Zahara hablaba de la transformación vital. La artista lo compuso en una de las etapas más importantes de su vida, tal y como reflejan sus letras y sonidos. Conseguimos que nos abriera un hueco en una agenda plagada de conciertos y como ya ocurriera hace años, nos regala una conversación llena de generosidad.

La última vez que te entrevistamos fue en un momento de reelaboración de Zahara con La pareja tóxica, ¿qué ha cambiado de tu universo en estos años?
La pareja tóxica fue el principio de lo que hoy soy. Marcó las bases, los pilares sobre los que ahora me sostengo porque para mí ese disco supuso la ruptura con lo que estaba haciendo. Tomé las riendas de mi carrera y a día de hoy he multiplicado todo eso. Ese disco fue un conato de lo que ahora mismo es mi universo. Para utilizar una metáfora acorde puedo decir que fue como el «Big Bang», todo empezó ahí y ahora me voy esparciendo, ojalá que por mucho tiempo y a un nivel profesional, no comercial, desarrollando mi carrera como lo estoy haciendo.

Y ha cambiado tu vida pero no tu forma de entender el arte. ¿La autoproducción es una cuestión de libertad creativa o de imposibilidad de encaje?
En mi caso creo que es una mezcla de las dos cosas pero sobre todo diría que de libertad creativa, de la necesidad de desarrollar mi carrera como yo quiero. Cuando estaba con Universal, al final siempre tenía que convencer a alguien de que lo que estaba haciendo era lo correcto y eso choca directamente con la libertad artística porque si tú crees en algo y tienes que estar explicándolo, pierdes mucha energía, la cual tienes que emplear en desarrollar esa idea y en llevarla hasta el final con todas las consecuencias. Para mí eso es el arte.

Yo creo que sí que hay modelos actualmente que te permiten ser líderes creativamente. Yo no creo que no encaje en ningún modelo ya establecido, lo que pasa es que yo sí que necesito esa libertad para no sentirme cuestionada, sino todo lo contrario para poder desarrollarme, equivocarme y aprender de mis errores, y tener las riendas de todo. Ahora me siento más libre, con más independencia y tomando más decisiones que nunca, y menos sola, porque al final también he encontrado gente a mi alrededor con la que puedo trabajar, personas que piensan que este modelo de negocio y de inversión es posible.

¿Como artista sientes miedo a la hora de innovar o rebosas seguridad?
Cuando trabajo no pienso en innovar. Sí que tengo una necesidad de cambio porque si ya he hecho una cosa, repetirla me parece absurdo y aburrido. Mantengo ciertas cosas profesionalmente, pero artísticamente me cuesta repetirme, al menos de una manera deliberada. Luego, al final, una es como es y acaba marcando sus patrones, que se acaban repitiendo inconscientemente. Necesito ponerme retos artísticos para estimularme y así seguir creando y avanzando.

Ahora con un «Big Bang» en el salón, ¿se afronta la creatividad y el arte de otra forma?
Tiene cosas maravillosas y afecta de una manera positiva pero por desgracia ese momento de concentración, de absorción y de egocentrismo que necesitas cuando compones y creas yo ya no lo tengo. Si me sale algo guay, genial y sino pues ya llegará mañana, pero no es como antes, cuando cualquier momento era bueno para pararlo todo. Ahora el que pone el horario y marca las pautas es mi hijo. Y me encanta. Por una parte se ha perdido la espontaneidad compositiva, pero por otra me obliga a organizarme de una manera mucho más eficiente. Y, sobre todo, he aprendido a desconectar. Durante el tiempo que estoy con él, no hago caso a nada más y te das cuenta de que el mundo, aunque te bajes un poco, sigue y no pasa nada.

Aun con la maternidad has escrito un libro y un disco, por lo que te entró de todo menos pereza, ¿han sido producto de la emoción?
El libro lo escribí en el inicio del embarazo y creo que fue más duro que hacer el disco porque, aunque el resto del embarazo lo llevé sin ningún problema, al principio lo pasé mal por los síntomas, las náuseas, el malestar…

Hace casi una década que «Con las ganas” nos estremeció a muchos, ¿imaginabas que tu vida evolucionase tanto en este tiempo?
No, pero porque en esos momentos me parecía imposible imaginar algo tan positivo y tan grande. No me imaginaba haciendo una gira, llenando salas, tocando en tantos festivales… En mi cabeza no lo concebía. Además yo nunca me proyecto, hago mis planes y tengo mis ilusiones, pero jamás son objetivos a cumplir. Soy más de “ahora estamos haciendo esto, mira qué bien está saliendo” y disfrutarlo. Soy de vivir cada cosa como viene. Ni hace diez años me imaginaba donde estoy ahora, ni ahora soy capaz de imaginar dónde estaré dentro de otros diez.

Ahora que estás aquí, ¿crees que esa época te convirtió en la superheroína que eres?
Hay veces que pienso que, después de pasar cosas que me afectaron tanto y me hicieron tanto daño, de todo se aprende. Pero a la par pienso que el aprendizaje que he hecho también lo hubiese tenido sin necesidad de pasar por todo aquello.

En el repertorio actual incluyes “Con las ganas”, una canción con idas y venidas.
La compuse en 2005 y sí es verdad que en la época de La pareja tóxica la dejé de tocar. Después hubo una pequeña gira en la que la canté en siete conciertos y después la volví a quitar… Alguna vez lo he intentado, pero lo de incluirla en el repertorio de manera natural, como está sucediendo ahora, hacía siete años, desde 2011.

“Guerra y paz”, al igual que “Con las ganas”, es un tema cuya letra solo puede ser tuya, ¿cuál es tu secreto para transmitir tanto?
Cuando alguien te cuenta una historia y esa historia te emociona es porque la sientes tuya, porque te ha pasado algo parecido. Es cuando te toca, y eso sucede porque esa historia es de verdad. Creo que aquí pasa un poco eso. Cuando cuento las historias tristes o que me han tocado, al final no dejo de estar contando una historia universal de tristeza, desengaño, superación u olvido. Entonces, si lo haces desde la verdad, es como llega a la gente.


Una cosa que nos fascina es tu capacidad de reivindicación, como con “Hoy la bestia cena en casa”, ¿es un tema político y económico?
Es mi visión. Entiendo que una familia que desea tener hijos se vea desesperada y busque todas las soluciones posibles. Yo eso lo comprendo perfectamente y por eso no puedo juzgar a esas personas. Sí que me gustaría que esas familias se informaran de lo que supone para esas mujeres. Los que sí que tienen que estar al tanto son los cargos políticos, para no ser tan ingenuos de proponer algo sin tener toda la información. Por eso creo que es un tema político y económico, una medida populista para conquistar a ciertos sectores, injusta y carente de empatía. Utilizo mis canciones para que la gente reflexione y sea un tema de conversación, para que no sea un tema prohibido.


Nos da la sensación de que a lo que ha venido Zahara a este planeta es a enseñarnos cómo sacarle el máximo partido a la vida, ¿lo de Astronauta es porque eres de otro planeta? ¿Te consideras especial?
Me considero muy terrenal. Lo de que me guste disfrutar y sacarle el máximo partido a la vida es responsabilidad de mis padres, que son unos trabajadores natos y a la par unos disfrutones increíbles, que saben sacarle el jugo a todo. Desde pequeña he tenido que ver de todo y eso es fundamental para hacerme entender que la vida es mucho más de lo que yo solo pienso.

La web de Zahara: https://zaharamania.com