Texto de Johari Gautier Carmona

Un año sin una película de Woody Allen no es un año como los demás. El ritmo productivo del director americano nos permite disfrutar este verano de otra comedia entretenida en el que la grandeza de los sueños se combina con las más inconfesables manías de una humanidad incomprensible y el estruendo del fracaso omnipresente. “Conocerás al hombre de tus sueños” es otro cuadro más de ese mundo caótico y absurdo que Woody gusta retratar en sus obras. Además, los papeles más estrafalarios y divertidos son interpretados este año por actores tan conocidos como Antonio Banderas, Anthony Hopkins o Naomi Watts.

“Un cuento de ruido y furia que no representa nada”. Así describe Woody Allen, inspirándose de una cita de William Shakespear, las vidas de unos personajes maniáticos y frustrados, que se entrelazan, se entrechocan y, a veces, parecen coger la misma dirección hasta que el vacío de la Humanidad vuelve a separarlos. No parece servir de nada dar un sentido a este hervidero de sensaciones y preocupaciones, necesidades y afectos, inspirados por la simple naturaleza, el instinto o el capricho. La nueva comedia de Woody Allen vuelve a las raíces de un cine entretenido e imprevisible regido por el fracaso de unos personajes testarudos, obcecados por unos asuntos sin sentido. Nada es perfecto ni tampoco demasiado trágico. El tono socarrón de Woody hace que un idilio amoroso pueda pasar de repente a ser una cárcel de la cual es difícil retirarse. ¿Y por qué darle tanta importancia a cuestiones sin relevancia? ¿Por qué empeñarse tanto en seguir una dirección equivocada? Estas son las preguntas que subleva el director americano con su inevitable sarcasmo. Parece deleitarse con los delirios y atavismos de unos seres destinados a la soledad.

Entre las historias narradas de un modo rocambolesco, con la presteza de quien quiere subrayar el esperpento, encontramos a un hombre relativamente viejo que, tras dejar a su mujer para saborear los placeres de la carne fresca, se empeña en rejuvenecer encadenando las largas sesiones de gimnasio y las carreras frenéticas por la ciudad de Londres. No obstante, rápidamente se percata de lo ilusorio de su situación. Nada es lo que él pensaba que iba a ser y la soledad le obliga a cuestionarse nuevamente. “La verdad no es la belleza”, comenta uno de los personajes dejando claro que la realidad no es un cuento de hadas. La vida común y corriente que Woody Allen trata de mostrar bajo una luz entretenida se alimenta de los desencuentros, los sin sabores y sueños incomprendidos. Nadie entiende a nadie en un mundo en el que, por naturaleza, todo es ruido y confusión.

Por otro lado, Roy, un escritor que ha conocido un éxito precoz, se ve obligado a reproducir los pasos de su primer best-seller. Su intención es satisfacer su ego y cautivar la mirada de todos los que le circundan pero la inspiración o, quizás, las ganas no están de su lado. Su suegra quiere abrirle los ojos e incitarle a dejar ese sueño sin futuro que le llevará a cometer los peores actos. “¡Lo tuyo es la medicina!”, le repite ella con desprecio tras haber visitado a una vidente que se interpone en su vida y abusa de su desesperación afectiva. A partir de ese momento, la suegra sólo se ilustrará por sus referencias estrambóticas a las profecías de su vidente. Este es otro ingrediente importante de la comedia de Woody Allen: “justo cuando piensas que las cosas no pueden empeorar, el mundo te enseña lo contrario”.

“Conocerás al hombre de tus sueños” es, en resumidas cuentas, un catálogo divertido de fracasos narrados con un tono burlesco. Una comedia agradable que se ríe de la vida y que recrea su inconsistencia. Es posiblemente la película más refrescante de este verano porque en ella se percibe “lo bonita e irónica que es la vida”.

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