Texto de Reyes Muñoz

Aparece el cadáver de una joven en el estanque de Eiris. No es un crimen al uso, la imagen recrea un famoso cuadro. Es una niña pija, bella, estudiosa. Encargan la misión a la inspectora Valentina Negro, y en la investigación acaba metido, por casualidad, el famoso criminólogo Javier San Juan. Ambos buscarán al artista, seudónimo con el que bautizan al psicópata. Por el medio, un ricachón sin escrúpulos, una periodista trepa, un fotógrafo con secretos, una organización sadomasoquista…

La novela tiene dos autores, Vicente Garrido y la historiadora y periodista Nieves Abarca. Garrido es uno de los criminólogos más conocidos de España y es autor de un buen número de obras sobre mentes criminales.

Crímenes exquisitos tiene interesantes ingredientes. Han encontrado una buena historia que contar y nos tiene en ascuas hasta el final. La frialdad de la narración de algunos episodios turba al lector y su gran mérito es que pese a la incomodidad de visualizar según qué, la curiosidad vence, sigues leyendo y el final no defrauda.

Como lectora, desde la primera página, he sentido un tufillo amargo. Mi sensación es que los intereses comerciales extraliterarios empañan los puntos de calidad de la novela. Es como si los autores hubieran escrito una lista de cosas que un libro debe tener para convertirse en un bestseller: malos malísimos, morbo, guapos listos, sexo, ricos podridos, injusticias, redes criminales, corrupción política, etcétera. Y todos esos conceptos se exprimen hasta aburrir, hasta hundir sus trazos en lo folletinesco.

El final nos hace pensar en una segunda parte que yo leeré, con la esperanza de que el resultado sea aquello que debió ser esta: la perfecta novela negra.

Más información en http://www.ed-versatil.com/2012/01/crimenes-exquisitos/

Este artículo ha sido publicado en el número de marzo de 2012 de ExPERPENTO: