«El colapso», ¿distopía o realidad?


Texto: Covadonga Carrasco
Imagen: Filmin

Dirección/Guión: Jérémy Bernard, Guillaume Desjardins, Bastien Ughetto
Reparto: Bellamine Abdelmalek, Lubna Azabal, Lola Burbail, Thibault de Montalembert, Audrey Fleurot, Samir Guesmi, Claire Guillon, Caroline Piette, Philippe Rebbot, Pierre Rousselet, Bastien Ughetto
País: Francia / Año: 2019

Hasta hace muy poco nos encantaba ver series distópicas en las que podíamos disfrutar de situaciones extremas pero que, en el fondo, no eran más que eso, distopías.

La cosa se ha puesto fea y, como ya nos pasó con Years and years, El colapso se acerca mucho, demasiado, a una realidad que llevamos sufriendo desde el momento en el que nos estalló en la cara una verdad como un templo: Ni controlamos el mundo, ni somos inmortales. Y sí, a nosotros también nos puede pasar.

El colapso es curiosa en sí misma no solo por su trama, sino por la forma en la que se expone. Capítulos breves, todos conectados pero individuales. En ningún momento sabemos qué es lo que está pasando, pero tampoco nos hace falta, porque lo que nos quiere mostrar realmente son las consecuencias, cómo podemos reaccionar y lo más importante… ¿Somos tan solidarios como creemos en situaciones extremas que nos afectan de manera directa?

En resumen, El colapso es algo así como: Disfrutemos de la apocalipsis desde el sofá, porque poco tiene que ver con la que nos han vendido desde el cine desde hace décadas. Es mucho más simple, menos espectacular, pero muy, muy angustiosa e igual de terrorífica, probablemente por eso, porque cada vez la sentimos más nuestra.

El miedo, esa es la clave, la desesperación que genera la incertidumbre a lo desconocido, a qué puede pasar, a cómo tu vida puede cambiar en un solo instante y vivir situaciones que no hubieses imaginado jamás. ¿Os suena? Reservadle un rato, igual os sirve para pensar un poquito en realidades muy próximas a través de situaciones distópicas. ¿O no?

Quizá, haber visto El colapso antes de la pandemia nos hubiese ayudado a no caer el “buenismo” y en ese empeño de que todos seríamos mejores una vez pasada la tormenta. No, el ser humano puede reaccionar mal, muy mal si se le somete a demasiada presión pero, sobre todo, si tiene miedo.

Esta serie que se puede disfrutar en Filmin, disecciona con la precisión de un bisturí al ser humano. Y os adelanto que la conclusión de dicho análisis, no os va a gustar un pelo.

El plano secuencia

Tengo una especial debilidad por todo aquello el plano secuencia. Soy culpable, lo admito.

Sin embargo, aunque es una de las cosas que más ha llamado la atención sobre El colapso, a mí me ha pasado casi inadvertida. La sensación es de que estás mirando por un agujerito una ficción que se acerca mucho a la realidad. Esto no te deja tiempo para fijarte en nada más. Igual en la segunda vuelta, sí… Siembre que haya algún valiente.

Ojo, porque el modo en el que se ha rodado esta serie es impecable. Probablemente por eso, ni siquiera lo percibes. Consigue que te metas tanto en la situación que, eres incapaz de hacer un análisis que vaya más allá, hasta que no pasan unos minutos tras el primer golpe.

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