Entrevista de Covadonga Carrasco
Fotografía de Noemí Elias cortesía de MusicBus

Suenan sexy, gamberros, suenan muy bien. Tienen más tablas que una pila de palés y un savoir faire, que diría alguno, que te pone las pilas. Sacan nuevo disco y ya suena a ellos, porque ya son un grupo con identidad más que definida. Los mismos que llevan toda la vida en esto y se lo están pasando pirata con este proyecto como si hubiesen llegado ayer. Son colegas, son compañeros, pero lo más importante es que son amigos y tienen al panorama revolucionado con la llegada de Un tiro por la salud del Imperio. Contesta Gonçal.

En redes sociales hemos podido leer cosas como: “Brutal lo nuevo de Capitán”, “Explicadme este puto temazo”, “El Rock de Capitán nos pone muy palotes”, “Máxima calidad”, “Temón” y así hasta el infinito. Eso solo con el primer single… ¿Qué se os pasa por la cabeza?
Pues que los conciertos van a ir muy bien. Al final hemos continuado un trabajo que empezó con el primer disco: La banda comienza a tener una entidad mucho más clara y concreta, más pulida. Es una banda de rock, y al final el rock lo que busca es mover este tipo de sensaciones, así que… ¡Parece qué hemos hecho bien el trabajo!

Desde el inicio habéis gozado de mucho prestigio, críticas increíbles no solo por parte de los medios sino de los fans. Esto puede ser porque al final Mi capitán es un proyecto para divertirse, de amigos a los que les apetece hacer cosas juntos y eso quita presión. ¿Es ese el secreto del éxito?
Ojalá lo supiera… El éxito en sí, es haber sacado el grupo hacia delante. Somos un grupo de amigos que se junta para hacer música, sin otro fin. Nos echábamos de menos los unos a los otros porque al final entre giras y proyectos de unos y otros era complicado verse. El grupo se convirtió en una excusa para reunirnos y de ahí ha surgido Mi capitán. Todo el mundo tiene sus grupos y sus mandangas, así que el éxito al final es habernos juntado, que las canciones suenen bien y que nos divirtamos. Trabajar sin ningún tipo de presión lo hace muy divertido. Yo hago mis canciones, las vemos todos en el estudio y sucede lo que sucede, tampoco somos Radiohead, no hay una dificultad instrumental extraordinaria. Simplemente intentamos ejecutar los trucos del Rock de la mejor manera posible.

El trabajo es serio, pero me vas a perdonar… Sobrevuela la sensación de gamberrismo total en todo lo que os rodea.
Claro, es que yo soy un gamberro. Es el reflejo puro de la unión de estos siete caracteres que tienen la oportunidad de juntarse. Somos como las flores, nuestro polen es el gamberrismo. Y cuando estamos todos se produce ese momento de temperatura perfecta para ello.

¿Os han dicho alguna vez que sonáis muy sexy?
¡Síííííííí! Eso mola mucho, son conceptos que asocias en tu vida, los recuerdos relacionados con ese tipo de música son muy sexys. Si piensas en los Stones o en Led Zeppelin, es esa emoción. Que se nos relacione con eso es muy bonito y muy emocionante, porque al final lo que tratas es emular a tus héroes.

Todas estas cosas bonitas que os dicen imagino que por la trayectoria que tenéis no os despista, no os creéis los Reyes del Mambo, que lo sois, pero no vaciláis de serlo.
No, al final la edad lo que te da es la tranquilidad y la confianza de que cuando te subes a un escenario, te puedes crear un personaje que te permite desarrollar todas las fantasías que te gustaría hacer de ti o que tú crees acerca de ti mismo. Una vez te bajas del escenario sigues siendo una persona cabal, respetuosa, inteligente, cortés, lo que eres en tu vida normal. Yo tengo un trabajo en el que me toca ser la cara de un grupo de música, tour manager de Love of Lesbian, y no voy por los sitios bailando ni haciendo cosas raras, al revés, la gente cree que soy súper serio. Y eso es lo que permite un escenario, transformarte, que es una maravilla.

Tenías muy claro hacia dónde iba a ir el disco, qué sonido iba a tener. ¿Hasta qué punto es algo que tenías premeditado o que ha ido surgiendo al tiempo que iban surgiendo los temas?
Mira, se hicieron veinte canciones, se hizo una preselección de quince y de esas me di cuenta que había distintos colores, colores por ponerle un nombre a las emociones. Las melodías, eran como diferentes grupos de canciones: canción de estribillo, canción más oscura, canción de riff, baladón, canción más densa… Lo que quería era hacer un disco que me gustase a mí y a ellos cuando se lo enseñara. Ese es el objetivo. Mi formación es como ingeniero de sonido y me he pasado años haciendo discos con Sidonie, con los Love of Lesbian, muchos grupos. Tengo una vocación muy profunda y sabía qué tipo de sonido quería que prevaleciera en este disco y todo eso es un continuo en la cabeza, como si estuviese escribiendo un guión a través del audio. Eso se acaba plasmando en el estudio, cuando me junto con Ricky y con Santos en su faceta de productores. Se lo explico y se le acaba dando esa forma.

Y nunca hay ninguna pega, siempre estáis de acuerdo.
Mmm… Pues sí… A ver, a veces hay que imponerse o alguien tiene una idea contraria y la deja encima de la mesa. Pero es que nos conocemos desde hace muchísimo tiempo, hemos trabajado en muchísimos discos juntos: los que participamos en este trabajo o los que lo han hecho de manera circunstancial como Santos, coproductor, o Álvaro que ha hecho el mastering, una parte que es muy importante porque marca mucho el resultado final. Nos conocemos mucho, hablamos mucho de música, nos hemos entregado mucha información, no hay nada nuevo. No me he sentado a hablar con un productor que no conozco porque me gusta su trabajo, me he sentado con Ricky y con Santos, que Ricky es mi hermano y Santos es mi primo, casi. Y así es mucho más fácil y la única manera en la que esto podía haber salido hacia delante.

Un tiro para la salud del Imperio… explica esto que no está la cosa para que haya malos entendidos…
No tiene nada político, es más la celebración de los perdedores. Somos testigos de la corrupción. No hablo solo de la corrupción del PP ni de la de CiU, hablo de la corrupción en general. Nosotros que somos muchísimos, hablo de ti, de mí, de mi madre… que trabajamos y pagamos nuestros impuestos y que en ningún momento nos planteamos ningún timo, somos los que recibimos la mandanga. Así que oye, pues un tiro, un tiro por la salud. Es como un brindis al sol: El Titanic se hunde, pero voy a seguir tocando.

Igual me das con lo que te voy a decir… Pero a mí, algunos estribillos y algunas melodías me han recordado mucho a Tequila.
¿Y por qué te voy a dar? Al revés, es un halago. El disco es un homenaje al rock, a Tequila, a Calamaro, a Los Rodríguez y a parte de la tradición rockera de este país, con mucho orgullo y todo el amor del mundo. Es más, en el anterior disco hicimos una versión de “Alta Suciedad” de Andrés Calamaro. De alguna manera es reconocer nuestras influencias dentro del rock más allá de lo anglosajón. Nuestra generación ha crecido con “Vamos a tocar un rock and roll en la plaza del pueblo”, es lógico.

¿Se os ha quedado alguna cosilla pendiente en Un tiro por la salud del Imperio?
Ostras no sé. Se grabaron once canciones de las cuales solo se han editado diez. Esta se quedó fuera porque cuando miraba de izquierda a derecha, en panorámico, esa no funcionaba. Y me pareció que los temas formaban parte de un todo: los colores elegidos, las canciones, las letras… Y es muy buena canción, pero el problema no era la calidad, sino el color, los elementos que la conformaban. Es como si tienes todos los postres dulces y de pronto metes uno salado, no pega.

¿Podemos hablar de poliamor en el sector musical? Relaciones consentidas fuera de la pareja para oxigenarse…
Me gusta mucho esa definición. Pues sí, mira que he hecho giras, discos, pero al final no había vivido de esta manera ese momento de confraternidad que hay de un par de años hacia aquí, con la cantidad de bandas que existen en el panorama como Dinero, León Benavente, Sidonie con los que además he trabajado. Así que al final lo único que puedo hacer es llevarme bien con ellos, son como mi familia. Pero además de los que considero míos, los más cercanos, Xoel, Ferreiro, los Lori Meyers, al final también hay una relación muy bonita, así que creo que hay gente que cuando se encierra en los camerinos a hablar conecta y se percibe la afinidad. Es inevitable que si me siento a hablar con Luis de León Benavente y coincidimos en muchas cosas, lo que nos surge es hacer algo juntos. Luego se nos une Javier de Arizona Baby y ya la tenemos liada. Eso son cosas que suceden, que después se pueden llevar a cabo, no se sabe, pero al final es todo fruto de lo que tú has dicho, del poliamor.

Habéis sustituido en “En la avenida” a seis del grupo por seis mujeres profesionales de la música… ¿Hasta cuándo tendremos la lacra de la desigualdad?
Lo hicimos con todo el amor del mundo. No sé decirte, hay que parar para ser consciente de esto. Hay que tener una conciencia del estado en el que se encuentran las cosas, porque en la inercia en la que vivimos, parece que está todo solucionado. Y es mentira, creo que de alguna manera que haya cada vez más participación está bien, pero sigue siendo algo anecdótico. No sé si es una cuestión cultural, del país en el que estamos, la convivencia, las consecuencias del Franquismo… Porque luego sales por ahí, te vas a Suecia por ejemplo y te das cuenta de que las cosas son muy diferentes. En España tenemos pendiente una asignatura de progreso importante, que creo que se quedó parada en el 86. Me gusta mucho esa parte de la historia y soy el primer interesado en que esto evolucione, porque hay una calidad brutal y es un poco lo que hablábamos antes con el título del disco Un tiro por la salud del Imperio, al final lo malo es que por encima de nosotros están los peores.

Para terminar, me gustaría hacerte una pregunta que me inquieta. ¿Lo de las barbas es cuestión de marketing?
Lo de la barba tiene su aquel. Cuando conocí a Ricky con veinte años y ya llevaba barba, Ferrán también tenía barba, creo que los más mayores tienen barba desde siempre. Yo me la dejé en su momento quizá por admiración y ya no sé verme sin. Y creo que Víctor y Dani, los jóvenes, de alguna manera han crecido con nosotros y por cariño y por ese “ser como tus mayores”, también se la han dejado. Lo mismo que me pasó a mí con los otros. Y te digo una cosa, una vez que te la has dejado, no hay nada que hacer, porque si te la quitas te ves con una cara de niño con la que no te identificas. Esa es la explicación.

Más información: https://www.facebook.com/micapitanband/

Mi capitán en el ExPERPENTO de septiembre-noviembre de 2017

Link: https://issuu.com/experpento/docs/experpento_septoct2017/12