Hasta el 10/09 – Espacio Fundación Telefónica

Textos de BiPaul
Fotografía de cabecera: Reportaje para Nino. Foto de F.C. Gundlach ©. 1958. St. Pauli – Hamburgo. Cortesía de Fundación Telefónica

Resulta paradójico pensar en asuntos como que cuando el cine ya formaba parte de la vida cotidiana, aún nadie se hubiera parado a crear un aparato compacto, económico y medianamente ligero para captar instantáneas. Ese visionario fue Oskar Barnack, un ingeniero alemán que trabajaba para Leinz, la empresa líder en la creación de lentes para microscopios. 1914 fue el año en el que empezó a crear su prototipo.


Man with bandage. Foto de Fred Herzog ©. Cortesía de Equinox Gallery. 1968.
Vancouver. Cortesía de Fundación Telefónica

La primera Leica –cuyo nombre viene de Leinz y de Camera–, salió al mercado en 1925, en pleno periodo de entreguerras, convulso en lo político y social y próspero desde un punto de vista tecnológico. Para ser exactos, desde 1888 ya existía la Kodak compacta, pero inasumible para la mayoría en cuanto a coste de revelado. Así que la gran idea de Barnack no fue tanto la de crear un aparato portátil, sino la de aplicar al mundo de la fotografía la película de 35 mm usada en el cine, más barata. Max Berek ideó para la cámara un objetivo de altas prestaciones. La fusión de ambas propuestas explicaría el lema de su primera campaña publicitaria: “negativos pequeños, imágenes grandes”. Y así, este pequeño ingenio revolucionó el recuerdo, no solo colectivo, sino el familiar. Hasta su comercialización, la mayor parte de la gente moría sin instantáneas para la memoria.

Si la Leica transformó la fotografía doméstica –también despertando el genio de grandes artistas sin elemento– además cambió la manera de retratar la historia. La clave estaba en la rapidez de disparo que propiciaba el uso del negativo. Quizás con ella no nació el fotoperiodismo, pero sí lo hizo más fácil. Grandes reporteros como Robert Capa la preferían, por respeto a su integridad física y porque su trabajo no dependía de un único disparo. Con una Leica, Capa hizo la más emblemática fotografía de la guerra civil “Muerte de un miliciano”.

La Leica cambió el curso de la fotografía. Este es el mensaje de la exposición integrada en PHotoEspaña. Reúne más de cuatrocientas piezas entre documentos, entrevistas, cámaras y sobre todo, instantáneas, del mencionado Capa, pero también de otros cien fotógrafos como la rompedora Elisabeth Hase o los archiconocidos Henri Cartier-Bresson y Alberto Korda.

Entre las actividades paralelas, el 11/07 está programado un taller gratuito en torno al retrato, impartido por Sofía Moro. Su trabajo y el de algunos de los fotógrafos más significativos de la historia serán la excusa para ahondar en las claves del retrato tanto editorial como documental.

Mucha más información en https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/con-los-ojos-bien-abiertos-100-anos-de-leica/

Esta expo aparece en el ExPERPENTO de Junio-Julio de 2017: