Entrevista de Covadonga Carrasco
Fotografías (incluida portada de edición en papel) de Diego Postigo (c)

Fangoria nos vuelve a conquistar, nos seduce, nos divierte, nos da buen rollo, nos anima… Y como no podía ser de otra manera, encantadora como siempre, Alaska nos concedió una entrevista que se convirtió en una charla agradable e interesante sobre la MÚSICA (así, con mayúsculas). Su nuevo proyecto Miscelánea de canciones para robótica avanzada cuenta con remezclas y temas nuevos. Vale que los adoramos, pero… No, esta vez no nos ciega la pasión. O sí.

Pianíssimo, nos lo podíamos esperar de cualquiera, pero de vosotros… bueno de vosotros también ¿Cómo surge la idea?
Cuando ocurre una cosa así es porque hay varios factores que se unen para que se produzca. En esta ocasión surge porque tenemos relación con el que será el invitado especial en Pianíssimo, Martin Watkins, que es un pianista que nosotros llevamos siguiendo años, toda su carrera y toda la nuestra porque han sido paralelas. Entre otras cosas ha sido el pianista de Marc Almond y yo ya los había tenido tocando cuando tenía el Morocco. A lo mejor si no tienes a la persona adecuada, ni se te pasa por la cabeza hacer estas cosas, pero en este caso, cabía la posibilidad de hacerlo con Martin. Se lo planteamos, dijo que sí y es lo que vamos a hacer.
El concierto estará dividido en dos partes, la primera con Martin y con nosotros, pero sin bases electrónicas, a lo que vaya marcando el piano y otra parte en la que sí tocaremos los temas de la manera en la que lo hacemos siempre. Son muchas las canciones que permiten esa fórmula y es muy divertido ir pensando en cuáles son las que se pueden incluir en la primera parte de Pianíssimo. Nosotros tenemos, además de los singles que todo el mundo conoce, algunas canciones que aunque tienen una base electrónica son más lentas, más oscuras y todas esas se pueden llevar muy fácil por ese terreno.

Miscelánea de canciones para robótica avanzada
Fangoria pone a la venta a partir del 17/02 Miscelánea de canciones para robótica avanzada. Temas remezclados y algunos nuevos como el single “Espectacular”. Si tiene facilidad para que las canciones te abduzcan, sin duda piénsatelo antes de escucharla. A grandes rasgos, es un disco fresco y puramente Fangoria en el que se nota la mano amiga de Guille Milkyway. Una pasada de trabajo para calentar los fríos días de invierno y que nos prepara para una primavera y un verano repletos de buen rollo gracias a estos genios atemporales, una vez más.

Pianíssimo
Además nos sorprenden con cinco conciertos únicos Pianíssimo los días son 6, 7 y 8 / 03 en el Teatro Barceló de Madrid y 10 y 11 /03 en Barcelona, en la Sala Barts. Son directos divididos en dos partes, una al piano con artista invitado y otra de puro Fangoria.

Tenemos mucha curiosidad por saber de dónde surge la idea de “Canciones que hablan sobre bailar”. ¡Es el colmo del “buenrollismo”!
No fue una cosa que pensáramos en el momento, a nosotros nos gusta mucho juntar canciones y lo hacemos con las nuestras normalmente, las que tienen un ritmo parecido, las que funcionan mejor… Pero cuando hicimos “Bailando”, de nuevo, cuando volvimos a grabarla en aquel disco en el que recuperamos algunos temas de otros momentos de nuestra carrera, creo que pensamos en juntarla con “Paradisio” un poco también por la versión de Astrud y ya vino todo detrás, en plan: “Ay y esta también pega, y esta, y esta otra…”. Y al final nos hemos ceñido a estas porque eran las que mejor quedaban. Pero yo creo que si nos ponemos, podemos hacer casi un concierto entero sobre bailar y poner todas las canciones juntas. Igual deberíamos planteárnoslo… ¡Es broma!

“La parte más problemática del amor, desde el punto de vista frío de un robot, es mucho más atractiva para escribir que la parte más positiva y más feliz, a nosotros no nos sale porque nos parece más ñoño”

Da la sensación de que queréis mantener cierta frialdad cuando en el fondo sois de lo más emocional. Vuestra pasión sobre la geometría, los robots que a priori son tan fríos choca con la intensidad de los temas…
Creo que eso tiene que ver más con una percepción artística de cómo te gusta que sean tus letras. Pero es verdad que somos muy contradictorios, porque están esas letras que sobre todo para Nacho son una especie de obsesión: “somos personas y como personas somos seres racionales, nos rige el cerebro y no el corazón…”, todas esas cosas ya sabes, y por otro lado, otra de nuestras mayores fuentes de inspiración a la hora de hacer letras son la ranchera, la copla… Todo lo contrario. Por eso yo creo que en resumen, la parte más problemática del amor desde el punto de vista frío de un robot es mucho más atractiva para escribir que la parte más positiva y más feliz, a nosotros no nos sale porque nos parece más ñoño. Creo que a base de eso, más que una carencia, hemos creado un estilo.

En alguna ocasión habéis dicho que “El amor es el problema, nunca la solución”. ¿Por qué sufrimos tanto por amor tanto si lo tenemos, como si no?
Como yo ya tengo esa capacidad con Nacho de que somos dos personas en una, me voy a bilocar y te voy a contestar por Nacho. Él te diría: “es porque el amor está sobrevalorado”. Eso te lo dice una persona que lleva veinte años de relación, que como le falte su hombre se muere… Nosotros somos una contradicción, imagino que como todos los seres humanos. Es verdad que sería deseable que no nos basáramos más que en nosotros y en cosas que nos interesan para ser felices y sentirnos bien, pero eso es lo que hay.

Esa contraposición y esa dualidad que tenéis entre barroquismo y minimalismo, ¿la habéis resuelto ya o seguís en la lucha?
Nada, no está resuelto. Eso se nota sobre todo cuando nos aproximamos a una escenografía. Nacho con tres cositas y una lámpara industrial tiene más que suficiente y entonces ya llego yo y digo: “¡No, no, no!”. Pero eso se nota en nuestro día a día, en nuestras casas. Nacho por ejemplo todo lo que usa lo traspasa. Si se lee un libro, al día siguiente lo regala, si es un disco, también. Yo lo acumulo todo, somos muy distintos en eso.

Después de una carrera tan larga, da la sensación de que ya no os tomáis las cosas en serio, que le quitáis importancia a lo que realmente no la tiene y al mismo tiempo sois súper profesionales y metódicos. ¿Cómo se llega a ese punto?
Creo que ha sido siempre así, no creo que tenga que ver con la edad. Hombre, a ver, algo diferente se ven las cosas cuando tienes cincuenta que cuando tienes catorce. Pero no es algo que se haya modificado tanto en nosotros. Sí es cierto que hay un punto de inflexión cuando empezamos con Fangoria y partimos de cero y cuando digo de cero es de cero, en plan: “A ver mañana para el bonobús, a ver cómo vas a hacer”. Todo eso relativiza mucho, como que mira, no pasa absolutamente nada. Que te sale de una forma, fenomenal, que no te sale de esa forma, pues no pasa nada. Hombre en lo que sí somos muy serios y muy poco flexibles es a la hora de decir lo queremos hacer, y lo hacemos como pensamos que tenemos que hacerlo. Luego las consecuencias nos dan como más igual. Te vas a acostumbrando a que las cosas puedan salir de una manera o de otra.

“Eso que decimos de que cambiar por cambiar es un absurdo, en realidad es mentira. Si fuera verdad… ¿Por qué nos obligamos todo el tiempo a cambiar de productores, si estamos a gusto con los que estamos?”

Defendéis que cambiar por cambiar es una bobada, que si hay que hacerlo se hace. Hay pocos artistas que experimenten cambios manteniendo la esencia. Se nos ocurre Raphael y Fangoria.
Claro, pero mira qué ventaja… ¿Cuántos años de carrera tenemos? Es muy fácil mantener la esencia cuando, en el caso de Raphael, tienes sesenta años de carrera y en el nuestro cuarenta. No lo digo por nosotros, lo digo por la visión de los demás. Nosotros hemos cambiado muchas veces, los primeros Pegamoides no tienen nada que ver con los segundos Pegamoides, ni nada que ver con Dinarama o Fangoria. Y eso ocurre en un lapso de quince años, en los que nosotros habíamos dado la vuelta veinte veces a nuestras carreras, a nuestros repertorios. Pero con Fangoria sí que es verdad que vamos ya para treinta años. Somos nosotros dos y eso significa que ya no hay más cambios fundamentales posibles. Pero eso que decimos de que cambiar por cambiar es un absurdo, en realidad es mentira. Si fuera verdad… ¿Por qué nos obligamos todo el tiempo a cambiar de productores, si estamos a gusto con los que estamos? Pues nos obligamos precisamente por eso, por no quedarnos siempre en el mismo sitio.

Hablemos de productores… Se nota claramente la mano de Guille Milkyway, pero al mismo tiempo seguís siendo vosotros 100%. ¿Cómo planteáis futuros trabajos con él?
A ver, si nos ceñimos a nuestra norma, nos queda un trabajo con él. Pero sí que es verdad que cuando eliges productor lo haces porque a ti te gusta, que te puede aportar cosas. Cuando comienzas con esa colaboración, que en el caso de Guille fue con el disco anterior, fue muy fácil, en cinco minutos sabíamos todo lo que no queríamos. Y a partir de que ya sabíamos todo lo que no nos gustaría que hiciera, lo que no nos gustaría que probara, fue todo rodado. De verdad que con Guille ha sido todo muy fácil.

Otra joya del disco es “Disco Sally baila en una fiesta en el infierno”. Parece que estos dos temas son algo especiales para vosotros, pero no sabemos si son vuestros “preferidos”.
Hacía mucho tiempo que no hacíamos remezclas puras y duras de nuestras canciones. Creo que desde “Retorciendo palabras” y esa la hicimos con pseudónimo. Es el típico caso de una cosa que te divierte mucho en estudio, nace de las ganas de hacernos una remezcla. Aunque ahora, hablándolo contigo, igual si que hemos elegido los dos extremos del disco y las que más nos gustan.

En Berlín, en un barco junto al East Side Gallery, había un fiestón con música dance alemana y de pronto sonó “Bailando” y la gente se volvió loca. Me sentí muy orgullosa de escucharos lejos de casa. ¿Sois conscientes de lo que significáis para la gente?
Estamos en el otro lado. Yo soy consciente de que a los doce años escuché a David Bowie y me cambió la vida, independientemente de que otros discos me hayan podido gustar más o menos. Y eso es algo que no hace el artista, lo haces tú. Tú has elegido que determinadas canciones formen parte de la banda sonora de tu vida, que se conviertan en importantes, que las personas que las cantan se conviertan en importantes, igual que yo he decidido lo de Bowie. Pero convertirte en importante para alguien, no está en mi mano como artista. Es algo que le pasa a todo el mundo, a el más desconocido y underground de los artistas, seguro que tiene una persona a la que su música le ha cambiado la vida. Así que creo que todos, absolutamente todos entendemos lo que es.

Enlace directo a la entrevista de la portada de ExPERPENTO febrero-marzo de 2017:
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