Fotografía y texto de David García
(www.david-g.com)

Un clásico de Alfred Hitchcock reconvertido al teatro: Los 39 escalones; un actor reconocido y de larga trayectoria: Gabino Diego; un personaje televisivo dando sus primeros pasos teatrales: Patricia Conde; dos valores seguros: comedia y suspense; una adaptación ganadora de los más grandes premios teatrales de Gran Bretaña y Estados Unidos… ¿Necesitas algún aliciente más para acudir al Teatro Maravillas de Madrid?

Cuatro actores interpretando 139 personajes, ¿desafío o locura interpretativa?
La verdad que yo llevo bastante bien todos los personajes que interpreto en la obra. La función está muy bien construida para que no te vuelvas loco interpretándolos. Yo represento trece personajes, y me gusta mucho porque es como cuatro actores jugando sobre el escenario, que al final es lo que es el teatro, un juego.

Un policía, un granjero o una anciana escocesa son algunos de los personajes que interpretas, ¿en quién te gustaría reencarnarte?
Tal vez la mujer del profesor Jordan, que pienso que se pega buena vida. Lo de la anciana escocesa creo que lo descarto porque no duraría mucho.

¿Qué es lo más «hitchconiano» de este montaje de Los 39 escalones?
Son Los 39 escalones, pero hay muchos homenajes a Hitchcock durante la obra. Se habla de Los Pájaros, de Con la muerte en los talones… Pero es una comedia.

¿Y qué es lo que gana y qué es lo que pierde al llevar la idea original al teatro?
Gana en comedia, pero es difícil compararlo porque es otra cosa distinta. La gente que haya visto la película va a verla sobre un escenario, algo que es muy bonito, pero también va a ver situaciones y aspectos diferentes.

Maribel Verdú, Penélope Cruz… y ahora, Patricia Conde, desde luego que no te puedes quejar de tus compañeras de reparto, ¿no?
Sí, la verdad que Patricia Conde está aportando muchísimo a la obra. Talento, diversión y mucha energía, lo que es maravilloso.

¿Y cómo afrontas el examen diario del teatro?
Yo lo llevo bien, pero el teatro es muy cansado, en especial cuando tenemos doble función. Cada día es distinto, y unas veces estás mejor, otras peor…

Y en relación a tu carrera, 25 años después de tu debut en Las bicicletas son para el verano, ¿en qué momento de tu carrera te encuentras?
Me encuentro en un momento muy bueno, sobre todo pensando en esta obra, en que la gente venga a verla y se divierta mucho. También me gusta porque con esta obra he vuelto a mis orígenes, a esa obra que representé en 5º de EGB, en el colegio. Un regreso a la interpretación más pura. Luego vas a escuelas de arte dramático, que está muy bien, pero al final te das cuenta de que la base es jugar, aunque con la ayuda de haber estudiado y saber más del oficio.

Después de haber trabajado con los mejores directores y actores de este país, ganado un Goya, protagonizado una película de oscar… ¿piensas en un gran papel, en el teatro, en la llamada de un gran director…?
Ahora lo que pienso es hacer mi trabajo bien todos los días y salir al escenario a entretener al público. Es de lo que se trata. Y la verdad que estoy muy feliz con esta función.