Texto de BiPaul

Ghadi es la preferida por gran parte de la crítica, para llevarse el próximo Oscar a la mejor peli de habla no inglesa. Su director Amin Dora, es un reconocido artista libanés que en 2010 saltó las fronteras ganando un Emmy por la dirección de Shakaboot, la primera serie dramática árabe creada única y exclusivamente para internet. Ghadi es su primer film creado para la gran pantalla.

La peli se centra en Leba, un profesor de música que vive fiel a la norma en una tradicional ciudad costera. Casado con su novia de toda la vida, ha tenido dos preciosas hijas, a las que adora. Pero la alegría llega en forma de embarazo. Van a tener un niño. Y la satisfacción se torna en preocupación cuando nace Gadhi, un hermosísimo niño que tiene Síndrome de Down. Pasa su tiempo en la ventana, profiriendo gritos que tratan de emular los cantos de su padre. Los vecinos, además de iletrados, están hartos de las serenatas. Por ello comienzan a extender un rumor. Dicen que Gadhi está endemoniado y se confabulan para mandar al niño lejos. Su padre, que obviamente no quiere separarse de él, traza un plan. Un plan inteligente y conmovedor. Porque como dicen en el tráiler, todo pueblo necesita un ángel.

La película es tan bonita como parece por la sinopsis. Y si no os fiáis de mí, aquí va todo lo que ha conseguido hasta la fecha: ha recibido el premio del público en los festivales de cine de Busán, Arabian Sights y Mannheim-Heidelberg además de ser galardonada como mejor película y mejor actor en los Premios de la Academia de Cine de Líbano. Pero más allá de estos reconocimientos, Ghadi es una historia que pone sobre la mesa muchos temas potentes, que en ocasiones separan pueblos, vecinos, e incluso familias. Habla de tradición, de religión, de cultura e incultura, de diferencia, y todo cubierto con un manto de respeto que convierten al espectador, al menos durante un cuarto de hora, en mejor persona. 100% recomendada a hipsters y al resto.

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