Entrevista de Vicente Martín
Fotografías cortesía de Arigato Comunicación

http://www.myspace.com/havalinajunio/

Havalina, es uno de esos grupos que saben mantener fieles a sus fans, nada autocomplacientes, sinceros, y sobre todo muy contundentes. Saben mezclar complicadas capas sonoras de guitarras con inquietantes temáticas de índoles más que sensuales, muy sexuales. Las hojas secas supone una continuación temática, más madura con respecto a Imperfección. En este último trabajo la razón reflexiona sobre los actos viscerales del pasado, la música tranquila incluso hipnótica se quiebra entre poderosos riffs de guitarra y baterías Bonzo. Manuel Cabezalí –cerebro de Havalina– nos desgrana los secretos de un trabajo en el que nada está dejado al azar y en el que la meticulosidad nos brinda un disco singular.

¿Qué evolución supone Las hojas secas con respecto a Imperfección y en perspectiva con respecto a Junio?
Las hojas secas es a Imperfección lo mismo que Imperfección a Junio. En Las hojas secas hay un punto más de retorcimiento y aunque suena a tópico, es un trabajo más maduro. ¿Sabes ese sentimiento del qué dirán? Pues lo hemos ido perdiendo. Cuando hicimos Junio creíamos que no estaba, pero en realidad sí que estábamos influidos sin querer por algunas opiniones que llegaban. Yo recuerdo Imperfección como el disco de la ruptura. Dijimos: «vamos a hacer el disco como nos salga del culo», hasta el punto de hacer algunas cosas por llevar la contraria. Con Las hojas secas la situación es mucho más relajada, no nos hemos matado en llevar la contraria a nadie, ya tenemos claro el camino.

Se han tildado vuestras letras de obsesivas, sexuales, inquietantes…
Hay una tendencia de hablar de las cosas de pareja o de encuentros esporádicos. Evidentemente hay amor y sexo siempre, pero en este disco es menos impulsivo. Imperfección es más sexual y esto no pasa ahora excepto en una canción. No es tan, tan evidente como en «Incursiones», por ejemplo.

¿Qué metáfora hay en Las hojas secas?
«Las hojas secas», y hablo ahora de la canción, habla de la decadencia, de personas que tuvieron algo que les hizo brillar y de repente lo han perdido y lo echan de menos. Entonces es cuando se dan cuenta de que hubo un momento de su vida en el que lo tuvieron todo y no lo sabían. Las hojas secas caducan y se caen. Por otro lado, está relacionado con otras canciones del disco que hablan de relaciones que en su día fueron bonitas pero que poco a poco se han ido desmoronando.

¿Hasta qué punto es autobiográfico?
Bastante y no sólo de cosas que me hayan pasado a mí, también de cosas que he visto. Por ejemplo, lo que te contaba de «Las hojas secas» no es algo que yo haya vivido, pero lo he visto. Es una reflexión sobre la vida, el disco no habla siempre de mí, pero sí que lo hace desde mi propio prisma.

Las voces suenan mucho más claras y sosegadas. ¿Hay empeño en esto?
El momento de grabar los temas es muy emocional. Depende mucho de cómo me pille y decidí grabar todas las canciones el mismo día. Empecé por la mañana con los temas más tranquilos como «La ley de la gravedad», «Las hojas secas», «Punto de reconciliación» y por la tarde acabé con «Tu ciudad» o «Mordiente». Me apetecía que la voz estuviese muy matizada. En directo, como tienes que cantar muy fuerte a veces me limito a proyectar y a afinar. En estudio quería interpretar y por eso hay esos contrastes. Cuando canto suave, canto muy suave y cuando quiero que sea triste, también lo enfatizo. En «Mordiente» la voz ya suena muy dura y es porque ya me estaba dejando la garganta.

El disco suena a Havalina, pero priman mucho más los riffs tipo «Stoner» pero por QOTSA. Si en Imperfección la sensación sonora era un poco como de volar, ahora sonáis muchísimo más pesados y angustiosos…
Imperfección es muy etéreo, pero de eso me di cuenta mucho tiempo después. En Las hojas secas tampoco es premeditado. Te podría dar la explicación de que los bajos y las guitarras están afinados muy grave. Yo afino la guitarra gravísimo. En Imperfección había timbres más agudos, Las hojas secas no es tan brillante, ni tan estridente, ni tan explosivo…

Según vosotros ¿a qué de nuevo o distinto suena este disco?
Imperfección es mucho más visceral. Esa era la premisa en el momento de la grabación, que nada fuera mesurado. Las hojas secas tiene más dinámica y también es más denso. Tiene que ver con Ignacio, nuestro bajista desde hace dos años. No estuvo en Imperfección y sí en Las hojas secas. Él ha metido esta forma de trabajar en el grupo, pero bueno, tampoco me desagradaría que en el próximo volviésemos a lo desmedido, a lo visceral.

Muchas veces he visto a grupos con directos muy potentes. Luego he escuchado el disco y he dicho ¿Y esto? ¡Es pop! Con vosotros no ocurre…
Es porque nosotros producimos los discos y trasladamos lo que hemos decidido en el local de ensayo al estudio de grabación. Sí que podemos añadir cosas, pero no tocamos lo fundamental. El grueso de la canción, la batería, la guitarra, la voz, el bajo… se queda como lo probamos en el local.

¿Tienes un método compositivo?
Generalmente en casa hago una armonía y sobre eso empezamos a tocar todos juntos en el local. No cierro nada demasiado para que se pueda cambiar mucho. Todos se llevan eso a casa y de nuevo en el local de ensayo cada uno aporta lo suyo. Es un proceso de ida y vuelta hasta que se cierra el tema. En este disco en las letras ha habido novedad. Ignacio me ha ayudado con varias y también he incluido una letra que no es mía. Mi hermano escribe pero no ha publicado nada porque es muy tímido. El single «Objetos personales» es una poesía suya y me apetecía darle salida. Cuando cantas cosas de otras personas, te pueden resultar lejanas pero al ser de mi hermano, tengo la sensación de que puedo cantarla como si fuera mía, es sanguínea, por decirlo de alguna forma.

¿Hasta qué punto habéis tenido control de la grabación, producción y masterización del disco?
Grabamos en El lado izquierdo. Es como si fueran mis socios. De allí han salido mis trabajos en Havalina, The Cabriolets, Boat Beam, Edredón… Dany, el ingeniero de sonido, es muy profesional y con él me entiendo perfectamente. Es un tipo que puede aportar algo sin pisarnos. Yo siempre tengo en la cabeza cómo quiero plasmar todo y a ello sumo las ideas de Ignacio. Luego en casa lo masterizo. Por tanto, el control es total.

¿Os consideráis un grupo indie? Y me refiero sobre todo a lo de no ser un grupo complaciente…
Complacientes, desde luego que no somos. Si te gustamos no es porque lo hayamos intentado, sino porque pensamos de la misma manera. Lo de indie… es que está muy manido. Si te refieres al «yo me lo guiso, yo me lo como», pues en la música es posible, tenemos una dirección muy clara, pero en el apartado de lo comercial no. Tenemos una compañía que se dedica a esas cosas. A mí todo eso me aburre y paso. Lo hice en su día y no se me daba bien. Para mí es una suerte poderme dedicar a lo musical mientras Miguel Goñi se dedica a cerrar esta entrevista contigo. Vamos, que indies, indies, no somos.

¿Cómo decidisteis el orden de las canciones?
Era complicado. Al principio quisimos poner un orden en el que las canciones más lentas estaban separadas. Sin embargo daba la sensación de montaña rusa. Ahora el disco empieza arriba, baja, vuelve a subir y acabamos con «Por la noche». Pero no creo que haya un orden perfecto. De lo único que estoy seguro es de que me gusta donde están las tres primeras canciones. Y además, me apetecía empezar con una intro larga, que casi ya no se hace, parece como si todo el mundo tuviera prisa en meter el estribillo.

Un poco The Cure ¿no?
Sí, te iba a decir que es un poco como en Desintegration. Eso me encanta, a pesar de que sé que mucha gente, después de dos minutos de una guitarra tan fuerte y que luego salga una voz tan suave, dirá ¿qué coño es esto? Pero mira, es lo que hay.

En el fondo, la música es música ¿no?
Es que en el caso de Havalina es lo que hay. Hace poco en una crítica alguien decía que en este disco no hay letra. Es como si dices que en un disco de AC/DC hay demasiadas guitarras. Pues sí, es lo que hay. Que es verdad que antes era mucho más drástico con esto. Cuando me puse a trabajar con muchos grupos llegué a la conclusión de que toda la música es buena según por donde la mires…

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La historia de Havalina comenzó en 2002 con la disolución de Sugar Kane. Charlie Bautista y Manuel Cabezalí crean Rosebud, banda que en menos de un año pasó a llamarse Havalina Blu. Hasta 2007 son muchos los cambios en la banda. Entran y salen integrantes al tiempo que lanzan tres discos, cambian de compañía y acortan su nombre. El cambio definitivo llega con la marcha de Charlie Bautista que nunca será sustituido en la banda. Y lanzan Junio un disco que marca el inicio del sonido Havalina. Imperfección es su siguiente disco, con el que se ganan el respeto de los entendidos. Las hojas secas es una nueva vuelta de tuerca en su evolución. Quizás nunca sean el grupo de moda, pero ni falta que hace.

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¿Cuáles son para vosotros las piedras angulares del disco?
Sé que para Ignacio es «Punto de reconciliación» que va después de «La Pared». A mí creo que me gusta mucho «Objetos personales» que también es muy diferente a todas las demás. Siento que es un logro haber conseguido a estas alturas hacer algo tan distinto. Javi es el más roquero y seguramente te diría que «Mamut» es su preferida… «Mamut» también es una de mis preferidas. Es que todas las canciones me gustan mucho. No somos un grupo pop que busque la perfección, sino que las canciones transmitan ánimos.

Estás o has estado involucrado en otros proyectos: Russian Red, The Cabriolets, Christina Rosenvinge…
Con Christina toqué entre el 2003 y el 2006, era un músico de directo. Con Lourdes estuve en toda la gira y ahora con este disco otra vez. Con The Cabriolets a partir del segundo disco y componiendo para el tercero. También con Álex Ferreira, con el que he grabado y al que he acompañado en directo tocando lo que haga falta…

¿Vives de la música?
Mira, yo vivo muy bien de la música, y no te hablo de ganar mucho dinero, sino de hacer lo que más me gusta. Me lo paso muy bien, no vivo en un palacio, comparto piso con dos personas, no tengo grandes lujos, pero vivo sin angustias, tranquilo y de lo que quiero.

Sois una banda que en cada trabajo lleváis una trayectoria ascendente, ¿tenéis miedo de llegar a la cima?
Hace tiempo hablaba con el tipo de un grupo y me di cuenta de que era muy infeliz. Yo pensaba que ya estaba en la cima y sin embargo el miraba más alto. Si Havalina mira más alto, quizás se encuentre con Love of Lesbian, a su vez es posible que para Love of Lesbian la cima sea Vetusta Morla, y para ellos, que sea Cold Play, e igual Cold Play piensa en U2, por eso te digo, lo de la cima es muy relativo. Yo tengo la certeza de que las cosas se acaban. Un grupo es la combinación de la química de personas y eso es lo que da sus frutos. Llega un momento en el que ya hay que hacer un sobresfuerzo para reinventarse y puede ocurrir que de ese sobreesfuerzo salga algo muy bueno o un disco de mierda. Ahora con Ignacio hemos abierto una puerta nueva muy grande, es muy creativo y está muy implicado en el proyecto. No sólo es el bajista. Él hace letras, y en el siguiente me gustaría tocar alguna letra suya. Pero es posible que llegue el día en el que ya no nos aportemos nada y debemos estar preparados para eso. Son mis compañeros y mis amigos, pero los grupos no son matrimonios.

¿Cuáles consideráis vuestras influencias sonoras?
Cuando hablan de las influencias de Havalina suelen acertar, aunque depende de cada uno. En mi caso Sonic Youth es el grupo que he escuchado desde los doce años. Smashing Pumpkins fue el grupo de mi adolescencia. Para Ignacio y para mí The Cure es uno de los tres grupos de nuestras vidas. Con Javi comparto la vena más roquera, tipo Pearl Jam o Soundgarden… bueno, en realidad a mí Pearl Jam no me han gustado muchísimo nunca … Ahora estoy enganchado con un grupo más nuevo que se llama A place to bury strangers…

¿A quién os gustaría pareceros y a quién crees que os acabaréis pareciendo?
Va por épocas. Yo he tenido un año muy de Black Rebel Motorcycle Club. Pero al final somos únicos y lo de las influencias es como lo de ponerte guapo para salir por la noche. Eres tú, pero procuras sacar lo mejor de ti. Sobre lo de a quién nos acabaremos pareciendo… pues no tengo ni idea. Cada vez tengo menos prejuicios y me gusta más la música, en general. Soy más permeable y es que no sé ni siquiera si acabaré siendo Havalina, músico de gira o productor de estudio… pero sé que estaré en la música.
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Cuando uno se pone a escuchar a Havalina se arriesga a vivir un viaje de ida sin retorno. Si bien es cierto que presentan una música que para algunos puede ser difícil de digerir, también es verdad que cuando entran, entran y se convierten en adictivos. Manuel Cabezali es leyenda viva de la música española. A él recurren artistas como Russian Red, Alex Ferreira o Julio de la Rosa para producir sus discos y tocar en sus conciertos. En el camino dejó su trabajo con Christina Rosenvinge, con la que tocó durante varios años y su presente se debate entre The Cabriolets, banda de la que es miembro activo y Havalina, su proyecto más personal. Con Las hojas secas no espera arrasar y se conforma. Si los hemos puesto en portada es porque, como muchos, pensamos que con las oportunidades justas, algún día Havalina pegará fuerte. Ya conoces su nombre. Ahora haz los posibles por verlos en directo.




Ir a revista en «papel» ExPERPENTO abril 2011