Entrevista de R. Muñoz

Entre los años 1995 y 2010 José Luis Encinas se convirtió en uno de los artistas españoles más admirados dentro y fuera del país. Su creatividad y el virtuosismo con la guitarra fueron la clave para un inusual ascenso de un artista instrumental. En 2010 presentó su último disco, Guitarras y lobos y después de 2014, poco más supimos de él. Quizás por ello, cuando hace unas semanas anunció nuevos conciertos –uno de ellos el 09/06 en la Sala Galileo de Madrid– suscitó un gran número de reacciones en redes sociales. Como si todos hubiéramos esperado agazapados a que él abriera la boca.Aquí nuestra entrevista completa.

Viviste una carrera apoteósica. Ahora retomas la gira de Guitarras y lobos. ¿Puedes contar que pasó para que te apartaras de la escena –no sé si de la música– en uno de tus mejores momentos? He buscado, y nada, no he encontrado nada.
Han sido años de intenso trabajo, conciertos en México, Rusia, China… en infinidad de televisiones. Pero lo que no se comunica parece que no existiera. De todos modos también han sido años de una profunda revisión técnica de la guitarra. He compuesto muchos temas con una visión distinta y tengo una historia nueva que os va a encantar. Vendrá con el próximo disco.

Tienes que tener el ego al límite de la explosión. No dices ni pío en cuatro años y cuando abres la boca para decir que vuelves, la noticia es viral. ¿Sabías de la existencia de esa masa silenciosa a la espera de tu retorno? ¿O ha sido una sorpresa?
Sé que hay un público maravilloso, muy sensible y espontáneo. Están al margen de las modas y sienten la guitarra nota a nota. Sé que no se les puede impresionar con trucos. Quieren música y te van a decir siempre la verdad. La gente dice cosas que te conmueven, y eso me ayuda a seguir creyendo en un universo poético que es real, casi tangible. Me gusta el público que no pone etiquetas, que no quieren escuchar algo para clasificarlo rápidamente.

Estos conciertos de Guitarras y lobos son el preámbulo de lo que vendrá en otoño. Creo que hay nuevo trabajo en capilla. ¿Cuál es tu senda creativa seis o siete años después?
En Guitarras y lobos conceptualmente sigo la senda del primer disco, de Duende. Hay temas como “Algarabía” y “Olas de hierba” que juegan duro a ser un single de pop. Me gusta sacar a la guitarra española de su intimismo y presumir con su expresividad. Es un instrumento diabólico, suena muy poquito pero su expresividad es imbatible. El nuevo disco es otra historia. Abre un mundo apasionante que va a enloquecer a los amantes de todo tipo de guitarras. Y hasta ahí puedo leer.

¿Qué marca la diferencia? ¿De dónde sale un Paco de Lucía? ¿Un Mike Olfield? ¿Un Santana? ¿Un José Luis Encinas? Lo tuyo con la guitarra, ¿lo consideras un don o una pasión muy trabajada?
¡Creo que raya el vicio! Realmente conlleva mucho trabajo, mucho encierro y también una especie de obsesión. Citas a artistas enormes. Lo que tengo en común con ellos es que quiero contar mi historia. Tendrá sus virtudes y sus defectos, pero es la mía, es real y necesito comunicarla y compartirla. Que los demás sientan lo que yo siento con la guitarra.

Tú tuviste un éxito apabullante en Estados Unidos. Aquí también, pero ¿alguna vez te has sentido profeta en tu tierra? ¿Se valora más nuestra esencia fuera que dentro?
Yo he tenido una acogida formidable en España. En los Estados Unidos la respuesta fue memorable. Fueron casi cien mil discos vendidos allí. Pero el público español tiene una conexión con la guitarra española impresionante. La llevan en vena. Tuve críticas del flamenco al principio, pero ahora me siento muy querido. Ellos saben lo difícil que es defender una guitarra sin cantaores. Es un instrumento que no tiene fronteras. Es poesía en estado puro.

“Yo vengo del clásico, de tocar absolutamente sólo en un escenario con traje y pajarita. Probablemente algún día vuelva a hacerlo”.

Viendo vídeos de Guitarras y lobos a ratos pensaba que me gustaría escuchar la guitarra sola, más primitiva, en el menos es más. ¿Dónde está el límite de condimentos para ti? ¿Cuándo deja de ser protagonista?
Hay mucha gente que dice eso, que quieren guitarra sola. Ahora llevo una banda más reducida, más acústica. El problema es que los discos a veces tienes que defenderlos en canales mainstream, encaminados al pop, y para eso necesitas producciones con peso. Yo vengo del clásico, de tocar absolutamente sólo en un escenario con traje y pajarita. Probablemente algún día vuelva a hacerlo. Aunque toque con una banda de pop, siempre tendré un espíritu de músico clásico. Al ser solista la guitarra siempre se escucha. Si la quieres sola, sola, es que estás entrando en el “vicio” guitarrero.

Escuché en la radio, creo que a Rafael Muñoz, de los Hombres G, que decía que la guitarra se siente feliz cuando la gente la corea como si fuera la voz en una canción. ¿Compartes esa sensación o prefieres públicos de emociones contenidas?
Es una reflexión muy interesante. Es bonito que la guitarra pueda ser un cantante. Pero también es bonito que haga cosas que no puede hacer la voz, como trémolos, polifonías, alzapúas, rasgueados. En fin, que sea una guitarra con su lenguaje de guitarra.

Anhelos de la nueva etapa… alguna vez dijiste que te gustaría ser banda sonora de una película… ¿Sigue ahí esa ilusión o tienes otras prioridades?
Lo de las bandas sonoras es muy motivador. Me encantaría hacer alguna. El cine me apasiona. Aunque he dejado de ir porque no soporto que la gente coma palomitas y otras cosas. Debería estar prohibido. Hay que cenar en casa antes de ir al cine. Es una falta de respeto al cine y a la comida. En el disco nuevo os revelaré qué es lo que me apasiona en este momento… Y os va a cautivar y sorprender, os lo garantizo.

“Al que me pregunta por lo que hago, le engancho y no le suelto. Evangelizo, capto sin piedad. Quiero que sientan vicio por la guitarra española. El que me pregunta no sabe dónde se mete”.

Creo que tus discos son el antojo de la gente de llevarte a casa y montarte un escenario en el salón. Si tuvieras opción de no grabarlos… ¿No lo harías? ¿O te gusta que existan y sientes que sí que encierran parte de la pasión de un directo?
Hoy día se comparan los discos con el directo y en mi opinión son dos mundos completamente diferentes. ¿Quién ha dicho que no hay pasión en los discos de estudio? Normalmente hay más pasión en un disco en estudio, donde hay un buen sonido y un músico concentrado a tope. El directo es otra historia. Es otro tipo de emoción. Normalmente el sonido del disco en directo es peor, aunque todos los discos grabados en directo están retocadísimos en estudio. Pero el estar presente en un concierto es una experiencia no sólo musical. Hay música para escucharla con los ojos abiertos, y otra para escucharla con los ojos cerrados.

Por último…. ¿Te gusta hablar de tu música? ¿O de música es imposible hablar, y ya estás de mí hasta las narices?
Esta entrevista ha sido maravillosa. Me encanta hablar de música. Y hablar de mi, ja,ja. Hablo luego existo. La guitarra es muy solitaria. Al que me pregunta por lo que hago, le engancho y no le suelto. Evangelizo, capto sin piedad. Quiero que sientan vicio por la guitarra española. El que me pregunta no sabe dónde se mete.

Más información: http://www.encinasguitarra.com/

Lee un extracto de la entrevista en en nuestra edición en papel de mayo-junio de 2017: