Retar o entregarse al mar.
El hombre constantemente busca adrenalina. Arrastrado por una cometa, se deja llevar por el viento, y sobre una tabla intentar saltar alto, lo más alto posible, pasar por detrás de su espalda la barra que lo sujeta a su ala artificial, realizar un “truco” y descender. El kitesurf es un deporte relativamente nuevo, y al igual que el surf, el windsurf, el wakeboard y el bodyboard, ha llegado a profesionalizarse.

Tras la exitosa experiencia de 2005, la máxima autoridad mundial de este deporte, la Professional Kiteboard Riders Association (PKRA) incluyó este año a Tarifa. El Betandwin Kitesurf Pro de Tarifa, que se desarrolló el pasado mes de septiembre, fue la octava prueba de este campeonato. En ella pudimos conocer a los campeones mundiales de este deporte extremo.

Para Kevin Langeree, el ideal de este deporte es entrar al agua sin pensar, “cambio el chip y me dejo llevar. Si pienso no saldría bien”. El holandés ha sido segundo en la clasificación general. No sólo es necesario arriesgar, la pericia cumple un papel clave, como en todos los deportes. “Con una buena técnica se disminuyen los esfuerzos y se regula mucha mejor la resistencia”, explica Aaron Hadlow, campeón del mundo de kitesurf tres años consecutivos.

Para Kevin Langeree y Aaron Hadlow la prueba de Tarifa ha sido bastante dura, el viento, muy fuerte, ha dificultado realizar trucos complicados. Para la polaca Ania Grzenlinska -tercera en la clasificación final- la playa de Valdevaquero, en Tarifa es en la que más disfruta, de hecho piensa “venir a vivir a Málaga en noviembre para estudiar y entrenar todo lo que pueda”. Ya son dos los circuitos españoles incluidos en esta competición internacional, Fuerteventura y Tarifa. Aunque Cataluña y la Comunidad Valenciana también ofrecen buenas condiciones.

Para Gisela Pulido, que con tan sólo 12 años va camino de proclamarse por tercera vez campeona del mundo KPWE -la segunda divi-sión del kitesurf- y que ha participado como invitada en las pruebas del circuito de la PKRA celebradas en Fuerteventura, donde fue primera, y Tarifa, donde acabó cuarta, el mejor sitio para desarrollar su actividad es precisamente la playa tarifeña de Valdeavaqueros. Comparte opinión con Ángela Peral, quinta a nivel mundial y oriunda de estas tierras, y que ha practicado este deporte en casi todo el mundo.

Gisela nos explica sus intenciones: “Mejorar todo lo que pueda las maniobras, sobre todo los handle passes para ganar el mayor número de torneos. Y si alguna vez el kitesurf llega a ser deporte olímpico, poder competir”. Este, el handle pass, es uno de los trucos más famosos. Los riders explican que es una acrobacia complicada y vistosa a la hora de obtener buenos resultados. Consiste en pasarse, en el aire, la barra de una mano a la otra. Para Aaron Hadlow “lo más importante es innovar. Intento hacer trucos que nunca antes se hayan hecho”. La dificultad aumenta a medida que los diversos trucos se combinan.

Ania Grzenlinska invita a todos aquellos que quieran a realizar este deporte. ” Al fin y al cabo caes sobre el agua, como dicen mis compañeros, y el agua no duele (risas); aunque en realidad sí te haces daño”. Para ello es necesario seguir una seria de precauciones.

Ángela Peral no recomienda realizar kitesurf “bajo condiciones de viento muy fuertes o en sitios donde haya mucha gente porque se pueden liar las cometas. Lo bueno es que las cometas son mucho más seguras, por ejemplo la quinta línea te permite soltarte y no pasa nada”.

En general siempre animan a sus seguidores a intentarlo, apuntándose a una escuela. En palabras de Bruna Kajiya: “Te sientes libre en el agua, puedes volar. Es una actividad maravillosa”. Aunque es un deporte en el que puedes llegar a gastar mucho dinero para tener un buen equipo, los profesionales motivan a practicarlo porque actualmente existe la oferta del mercado de segunda mano. Con dos cometas y una tabla es suficiente para iniciarse en este deporte.

DIEZ CONSEJOS PARA NO MORIR EN EL INTENTO

El primero y más obvio es: antes de lanzarte a la aventura, te apuntes a una escuela de kitesurf. El segundo es que te enteres de la metereología a corto plazo y analices las condiciones dominantes en cada zona. El tercero tiene que ver con lo anterior. El material debe ser el idóneo para las condiciones reinantes de la zona. Y por supuesto, has de asegurarte de que esté en buen estado. El cuarto: consulta y respeta las posibles restricciones a la práctica del kitesurf de cada zona. El quinto y el sexto: no practiques kitesurf con vientos racheados o de tierra ni cuando haya posibilidad de tormentas. El séptimo es de lógica: nunca navegues solo.
El octavo, todo lo contrario: tampoco practiques kitesurf en playas con mucha gente o en zona de bañistas. El noveno, nunca sujetes las líneas del kitesurf con las manos. Y el décimo: no navegues cerca de tendidos de alta tensión o aeropuertos…. si de corazón no deseas salir en los informativos de medio mundo.

APUNTE HISTÓRICO
En los mares de La Polinesia, Indonesia y China, el uso de cometas para el arrastre de embarcaciones se remonta a hace mil años. A comienzos de siglo XIX, George Pocock inventor británico patentó un sistema de tracción para carros y embarcaciones similar. En octubre de 1977 Gijsbertus Adrianus Panhuise consigue la primera patente para kitesurf. Describe un deporte en el que una tabla de surf era traccionada por una especie de “paracaídas”. El reconocimiento definitivo de este deporte se dio cuando windsurfistas de renombre internacional pasaron a practicar el kitesurf como diversión. Entre ellos, el que más destacó fue Robby Naish. Era una mezcla de surf, windsurf y buggy.