Estreno: 18 de septiembre de 2015

Cuando Malony es entregado por su madre a los servicios sociales tiene seis años. Hasta ahí podríamos estar ante un telefilme de sobremesa. Pero en La cabeza alta no hay malvados.

El cine tiene eso. Una historia de años se resume en un par de horas. La de los cuatro o cinco años que conocemos de Malony parece un tren a toda máquina y sin frenos. La sensación de abandono se traduce en rabia hacia el mundo, hacia los demás y hacia sí mismo. Estamos ante un proyecto de delincuente, que seguramente no superará los veinticinco. La peli bien podría haber escogido ese cauce. Pero el guión quiere mostrarnos que en el sistema también se alojan buenas personas. Catherine Deneuve da vida a una jueza que no juzga, sino que escucha. Ella sujeta los pocos hilos de los que pende Malony. Otro adulto, un consejero de compasión ilimitada, interpretado por Benoît Magimel, también apostará toda su esperanza en ayudar a un chaval tallado toscamente en madera de Boj. Sin embargo todo ese trabajo de cincel solo surte efecto cuando Malony conoce a una chica.

La cabeza alta es una película que muestra lo peor para sacar lo mejor. Películas de adolescentes empujados por sus consecuencias hay muchas –ahora me viene a la cabeza This is England– pero que hagan un alegato por el sistema, muy pocas. El problema de hablar del sistema es precisamente ese… hablar del sistema y no mirar a los ojos a los que conforman el sistema. Lo mismo ocurre cuando hablamos de la educación, si pensar en educadores o maestros. O cuando pensamos en que todas las madres son buenas madres porque quieren a sus hijos. Las generalizaciones aquí se tornan en miradas, en silencios, en gestos, en voluntades. Conviene advertir a los espectadores de que esta película no es This is England, pero tampoco es Billy Elliot. Hay mucha violencia, pero no de la de metralleta, sino de la otra, de la exasperante. La violencia se nos cuece dentro. Vosotros seréis los que decidáis si Malony merece vuestra empatía.

Niño macarra. Jueza sensible. Educadores pacientes. Parece fácil que la directora, Emmanuelle Bercot, se deje llevar o bien por la rabia o bien por la ternura o bien por la intensidad de lo narrado. El espectador espera el patinazo. No llega. La historia de Malony puede ser la historia de cualquier chaval de mirada altiva. No es una vida de película, aunque se narre en un par de horas. La cabeza alta –que se enmarca dentro de las llamadas pelis de autor– inauguró el Festival de Cannes. Es un buen aval.

Más información en: http://www.lacabezaalta.es/index.html

Mira:

La Cabeza Alta CLIP 3 from Vértigo Films on Vimeo.