Entrevista de Covadonga Carrasco

Igloo es de esos grupos que con su sonido te ponen las pilas en los días difíciles. Sus letras son fácilmente reconocibles y aplicables a nuestras propias realidades, por eso quisimos conocerles un poco más y que nos explicaran qué podemos encontrar en su tercer trabajo Transición de Fase. Hablamos con Beni, voz y guitarra y lo que nos dijo nos gustó…

En Transición de Fase habláis de amor, pero sin resultar ñoños. ¿Entendéis la música sin este sentimiento?
Bueno, más que de amor, en realidad de lo que hablamos es de desamor. Los temas tratan más sobre la situación de “desahucio” amoroso por el que todos pasamos en algún momento. En este disco tratamos de mostrar en las letras la realidad de una vida cotidiana, lo que le podría pasar a cualquiera.

Esto demuestra que a pesar de vuestro nombre, no sois fríos…
Si bueno… A la hora de escoger el nombre del grupo, lo que teníamos claro era que a pesar de que un Igloo pueda parecer frío, dentro de él hay vida, incluso calor, y eso es un poco lo que queríamos transmitir con el nombre del grupo. Aunque hay música electrónica, también está la calidez en otros temas de las melodías y el sonido de la guitarra, que le da un componente mucho más humano.

Hablabas del desamor, ¿por qué crees que nos gusta hacernos tanta “sangre”? A la gente le encanta escuchar lo mal que lo pasa el cantante con esas letras…
Como diría un gran amigo mío “No hay canción más hermosa que la que habla de estar jodido, dentro de una melodía animada o pegadiza”… evitando ñoñerías, porque no hay otra cosa peor… La gente se identifica con ello, porque a todo el mundo le suceden cosas similares. Cuando acabas de romper con una persona siempre aparece alguien que, acostumbrado a verte con ella te pregunta, y se hace un silencio muy, muy incómodo. Creo que por eso a la gente le gusta, porque les resulta cercano. Aunque en el disco también tratamos temas como la bipolaridad o la autoestima…

No queréis pareceros a nadie, sólo queréis hacer lo que os sale de dentro. ¿No es arriesgado? La novedad es lo último que vende.
Después de un par de trabajos y si ya tienes una identidad propia, seguir una moda no es una buena solución, aunque está claro que siempre te influencian determinados sonidos… Lo que nos ayudó en este disco es que primero surgieron la letra y la melodía de voz y luego fuimos construyendo el pilar musical. Mimamos todas y salieron como pequeñas personillas, sin buscar un estilo u otro. El disco cuenta la vida de una persona si vas hilando las canciones. El primer disco fue tal vez mucho más electrónico y el segundo más oscuro. Esta vez hemos fusionado ambos sonidos.

Internet es el demonio para muchos y una bendición para otros tantos… ¿A vosotros cómo os ha influido la red?
Nosotros pensamos que es beneficioso casi en todo. A las multinacionales les afecta, pero las discográficas pequeñas aprovechan el tirón. Es el futuro que ya está aquí. Nos parece genial que exista una difusión mundial en décimas de segundo. Incluso las discográficas están cambiando la mentalidad. Antes la empresa de management y la discográfica iban por separado, ahora se fusionan, los beneficios surgen de los directos y la música es la tarjeta de presentación que sirve para que, si les gustas, se muevan a verte a determinados festivales. En los conciertos se suele montar el merchandaising y mucha gente prefiere apoyar al grupo así. Da la impresión de que el dinero se lo das directamente al grupo, comprando además de su música, las camisetas, las chapas o lo que sea…

¿Cómo vais a preparar vosotros esos directos?
Este disco está muy pensado para el directo, son canciones muy cañeras, muy guitarreras, pero con un toque bailable, dentro de lo que es Igloo, claro.

A todos los que no conozcan a Igloo. ¿ Cómo os presentarías?
Ufff… Realmente engañaría a la gente si digo que somos algo nuevo… Nosotros simple-mente nos creemos lo que hacemos. La gente se puede llevar una buena impresión si nos ve en un concierto, eso sí, que escuche antes los temas para que no caigan en equívocos…