Todo comenzó hace un mes, el día que me regalaron un Blue Ray del Festival de Woodstock. Una sonrisa a medio camino entre la preocupación y la alegría, marcó mi rostro. ¿Y esto como se ve? ¡En la tele! ¿Con el DVD? No hombre, en un reproductor de Blue Ray… ¿no tienes?

Me puse a investigar, convencido de que iba a tener que cuidar mi video de VHS, formato en el que tengo el festival –cada vez más borroso– desde hace unos 20 años, por falta de presupuesto. Estaba convencido de que el reproductor de Blue Ray me iba a salir por un ojo de la cara. Pero cuando me puse a comparar en internet, descubrí www.rakuten.es. Si entráis, veréis que se trata de un enorme centro comercial de electrónica on-line, nacido en Japón, con sedes en casi todo el mundo, que comienza a insertarse en España.

Pues eso, que ahí vi que el precio del BlueRay era asequible. Por menos de 80 euros compré uno de marca, bien pintón. La inversión, a priori, merecía la pena, porque el número de pelis y series en Blue Ray del videoclub aumenta por días. Hice el pedido. Por fin iba a poder guardar las reliquias (VHS de Woodstock y aparato reproductor correspondiente, que da calambres cuando se pulsa el play) que con tanto esmero he conservado a lo largo de los “siglos”. Y me llegó el Blue Ray, y lo conecte a la tele. Y sí, se veía y se escuchaba mucho mejor que la copia en VHS, pero… ¿Y si cambiaba la televisión? ¿La experiencia no sería aún mejor?

Amigos, el camino no ha sido sencillo porque es difícil convencer a mi familia de la necesidad de cambiar de televisor cuando el viejo aún funciona (y cuando digo viejo, digo muy viejo). Me he valido de dos argumentos infalibles: “llevamos cuatro entierros de lectores de TDT, a 40 euros cada uno y lo que te rondaré morena” y “el viejo os lo pongo yo en la habitación para que papá vea el Mundial”. Los he convencido, con eso y con el argumento de que yo pago el 50% del pedido. Frente al ordenador, padre a un lado, madre a otro lado y hermano gorrón metiendo baza, hemos comparado un montón de televisores. Y estamos esperando a que nos llegue de rakuten un flamante Smart TV de 55 pulgadas ¡qué sirve para navegar por internet entre otras muchas cosas!

Ahora que lo pienso ¿Cuánto son 55 pulgadas? ¡A que tengo que cambiar la decoración del salón para que quepa la tele nueva en el hueco de la vieja! ¡Todo sea por Woodstock! ¡Por Janis Joplin! ¡Y por el centro de telecomunicaciones de última generación que he montado en casa de mis padres por mucho menos de lo que crees!