La historia de la novela negra cambió con la irrupción de un personaje tan emblemático como el de Lisbeth Salander. Y quizás La Viuda dé un nuevo vuelco al género, no tanto por la creación de caracteres particulares, sino por la fijación del foco. La acción no desmadeja la trama, sino que nos vemos frente a un rompecabezas en el que las piezas son retazos psicológicos. Y para desentrañar el misterio entran en juego las propias empatías.

En La Viuda todos son extremadamente normales. Tres corrientes principales nos guían a lo largo de estas páginas llenas de una violencia inmaterial, fría y densa. Con una maestría literaria que solo captamos si lo pensamos, la viuda es en realidad el filtro de las otras dos corrientes: la de una periodista –que podría ser un alter ego de la autora– y la de un policía. Glen, quien años atrás fue acusado de secuestrar a una niña, ha muerto atropellado. Y si fue él el secuestrador, con su muerte se pierde la esperanza de descubrir el paradero de la menor. Su defunción es el motivo por el cual la periodista se presenta en la casa de la viuda, Jean Taylor, y entra literalmente hasta la cocina en un alarde de profesionalidad y cercanía, pero quizás también de cinismo. Poco después de haber abierto el libro, descubrimos que además de leer, estamos haciendo juicios de valor. Esa sensación nos perseguirá hasta el último punto, después del cual miraremos la contracubierta y volveremos al principio.

La Viuda es la asombrosa primera novela de Fiona Barton, periodista de sucesos en el Daily Telegraph que durante tres décadas entrevistó, no solo a algunos los más “celebres” criminales de los últimos tiempos, sino a sus familias y a las familias de sus víctimas. Del secuestro de Madeline McCann, asegura la autora que solo obtuvo la crueldad del suceso. Para crear un perfil tan complejo como el de la viuda ha buscado inspiración en esposas de “monstruos” como Peter Sutcliffe, el “destripador de Yorkshire” y Harold Shipman, el doctor del que se sospecha que asesinó a más de doscientas pacientes. Pero La Viuda no es un texto de oficio, no es un reportaje de falsa ficción largo. Es un libro lleno de saltos controlados en el que detrás de cada frase se esconde lo obvio y lo contrario. Su lectura te perseguirá cuando menos te lo imagines.

Más información y primer capítulo en https://www.planetadelibros.com/libro-la-viuda/250097#soporte/250097

Este artículo en la edición en papel de ExPERPENTO junio-julio 2017: