Texto de BiPaul

Escucha mientras lees: https://open.spotify.com/album/3tS4mpvSLnqmNZAhqCYBmU

Apuntado en un posit pegado a la caja, me encuentro lo siguiente: “disco motivador”, “apetece seguir escuchándo cuando termina”. Son las mismas sensaciones que transmite el arte final y son palabras que yo mismo escribí hace unos meses con la idea de retomar el asunto. Y es ahora cuando vuelvo a él y me reafirmo en lo dicho.

La experimentación musical no la encontramos tanto en la ejecución de los temas sino en la intención de ahondar en viejos sonidos. Parecen partir de la idea de que en música está todo inventado, y la opción creadora depende de quien haga música en un momento concreto. Si bien los primeros tres cortes, “My boots”, “Just call it blues” y “Suzie Brown”, nos introducen en una temperatura muy noventera en “Bad time” el disco cambia, da un salto temporal para jugar con propuestas setenteras, “Franki goes to lux” baja la intensidad con una baladita y “Love me honey” nos lleva a los ochenta… en “Melancholia” la dulce voz femenina que nos ha acompañado en este viaje es sustituida por una masculina… Musicalmente, en esta encontramos algo que se repetirá en varias coasiones: desarrollo calmo y estribillo potente. Y así, vamos haciendo un repaso por historias que nos hacen pensar en algo ya vivido, pero pasado por tamiz de los gustos y la buena cultura de una banda que hace música con la mochilla cargada de siglo XXI.

El regusto es que Land of coconuts se lo tomó en serio cuando se metió en el estudio. Intuimos que es una banda conformada por almas con diferentes inquietudes musicales. Almas que saben tocar instrumentos (cuidado, que esto es importante y se nota en todos y cada uno de los cortes), almas, que apreciamos, conversan y se ponen de acuerdo en algún local de ensayo. Quizás es mucho intuir que es uno de esos grupos que tocan en plan actividad extraescolar. Es decir, que cada uno hace su vida hasta que quedan para ensayar o tocar, del mismo modo que los no músicos tomamos cañas con los amigos, pero con una dinámica fija e inquebrantable. Es precisamente en ese punto de diferencias discutidas y compaginadas donde parece que Mondays’ tales adquiere cuerpo y se convierte en la propuesta única, en un conjunto equilibrado de trece temas.

Leído lo anterior, os comprendo si me decís que no entenderéis nada de lo que os estoy contando, así que os propongo que busquéis el trabajo en alguna plataforma digital, lo escuchéis y después ya hablamos. Me agarro al posit en plan resumen: “disco motivador”, “apetece seguir escuchándolo cuando termina”.



Más información: http://landofcoconuts.com/