Texto de R. Muñoz
Fotografías de David Ruano cortesía del Centro Dramático Nacional

Las brujas de Salem se estrenaba este verano en el Grec 2016. Por tanto, a priori, nadie de la dirección ni el equipo artístico de la obra, ni del planeta en general a excepción de Michael Moore, suponía lo que estaba a punto a suceder en nuestro mundo. Por ello cabe plantearse qué es lo que hizo que Andrés Lima se fijara en este gran texto, si deseaba que pensáramos en alguna caza concreta o buscaba que nos diéramos cuenta de hasta qué punto la maldad biempensante es cíclica.

Arthur Miller escribió este texto después de haber sufrido en carne propia una de las cazas de brujas más vergonzantes de todas las que ha protagonizado la mayoría dominante de los Estados Unidos. Una caza, como todas, en la que el miedo fundía pero no atenazaba a los perseguidos y perseguidas y el oscurantismo guiaba la mente de los persecutores. En 1956, Arthur Miller, amigo de Elia Kazan, fue acusado de desacato por no soltar ni un nombre de compañeros sospechosos de comunismo. La sentencia fue anulada, pero el pánico fue real. Y como el miedo funde, pero no atenaza, sino que aviva las ganas de contar la verdad, Arthur Miller encontró en el episodio de Salem la metáfora perfecta. A finales del siglo XVII, en una sociedad puritana se corrió el rumor de que las jóvenes estaban poseídas, la histeria colectiva encontró un cauce y veinticinco personas, la mayoría mujeres jóvenes, fueron asesinadas víctimas de las habladurías que las acusaban de brujas. Y a partir de aquí, podemos encontrar paralelismos con las noticias de hoy en el periódico, seguramente sin caer en la cuenta de que en alguna de esas cazas, nosotros somos parte de la masa histérica.

Podemos ir al teatro a buscar respuestas, o para aprender a hacernos muchas preguntas. O también, podemos ir por ir, para ver sobre las tablas un cuadro artístico magnífico interpretando una obra que ganó un Premio Tony y un Pulitzer y cuyo traductor es el Premio Cervantes Eduardo Mendoza. Lluís Homar encabeza la persecución y el elenco de quince actrices y actores entre los que encontramos a Nora Navas, Nausicaa Bonnín, Marta Closas, Míriam Alamany, Borja Espinosa o Albert Prat. A todos los dirige Andrés Lima. En el Grec el éxito de la obra fue apabullante. Ahora el equipo se enfrenta a otro idioma, otro espacio y otros tiempos: mes y medio en los que darán vida a personajes para bien o para mal, llenos de pasiones.


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