Reyes Muñoz y Covadonga Carrasco
Portada de mayo de 2009

Hice una prueba: Puse Lila -a secas- en el google y lo primero que me salió fue «Lila, un arbusto en flor» y lo segundo, la página web de Lila Downs. Esta bobada nos puede servir para hacernos a la idea de cual es la repercusión de esta artista mexicana a nivel mundial. Está en España con una gira que la llevará por todo el mundo. Ya pasó por Barcelona y Murcia y próximamente, la podremos gozar -porque a Lila Downs no se la escucha, se la siente dentro- en Madrid, San Sebastián, Segovia, La Coruña y Vigo.

Se dice que cada vez que saca un disco, se hace más internacional. Comenzó a interpretar canciones mariachis con ocho años. Junto a dos formaciones tradicionales, consigue cierto éxito entre los latinos de EEUU. Conoce a Paul Cohen, saxofonista que la promociona. Junto a él se convierte en una celebridad. Burn it blue es nominado a los Oscar -BSO de Frida- y Lila Downs es la primera mexicana en pisar el escenario del Teatro Kodak. A partir de ahí, la cosa se desborda. Ojo de Culebra repite fórmula: fusión. Hay sonidos de Los Balcanes, Nueva Orleáns, latinos indígenas y afromestizos. Colaboran Enrique Bunbury, Mercedes Sosa, Lamari de Chambao y Rubén Albarrán de Café Tacuba. Y sobre todo está su voz… ¿qué decir de su voz?

Cuando a una la consideran referente de algo… ¿Qué se siente?
Bueno, pues yo diría que es un honor que te consideren algo en vida y no que me tenga que esperar a estar bajo tierra… ya con eso, es una ganancia. Yo creo que una hace lo que humildemente puede y poco a poco lo que intento es dar a conocer géneros musicales que no han sido reconocidos, no ya fuera, sino dentro de México. Es casi una cuestión nacionalista. Quiero seguir con la tradición, me interesa eso en este momento en el cual predominan los géneros que vienen de fuera y la música mexi-cana tiene mucho que ofrecer…

Has conseguido fusionar blues y jazz con tus raíces… pero además, hay algo que me gusta mucho y es que en canciones como Justicia no está tan clara esa fusión, tiene dos partes una base muy folclórica y a partir de ahí llega la sorpresa…
Muchas gracias… yo hago el intento y para ello trato de trabajar con músicos de diferentes países y ellos han influenciado en todas las decisiones que yo he tomado musicalmente. He aprendido mucho de un sonidista boliviano que trabaja con nosotros, por ejemplo. Y también del chileno que todo el tiempo tiene ese ritmo en la cabeza y en las pruebas de sonido en-saya con él. Eso me influye y lo metí en la base de esa canción. Bueno, es muy bonito poder tomar géneros que quizás no fueron parte de mi crecimiento pero que de pronto los sientes muy afines. No sabes de donde te viene, pero lo sientes muy dentro.

Muchos artistas afirman que la música es su vida, sin embargo, parece que para ti es el medio para lanzar mensajes ¿no?
Sí, sí, definitivamente…. a mi no me convenció hacer música sin el otro aspecto, en parte por mi identidad. Cuando era joven tenía muchos deseos e inquietudes de difundir y también de conocer más a fondo la historia de los pueblos indígenas, de su confrontación y sus encuentros con el mundo hispano.

…estudiaste antropología…
Claro, aunque quizás eso me confundió todavía más. También me esclareció muchas dudas, muchas preguntas. Me provocó enojo, porque cuando eres adolescente , estás en una etapa en la que tienes mucho coraje y sentía que teníamos mucha de-pendencia de algo que no era nuestro, que era extranjero. Poco a poco, la música ha conseguido que yo me vaya sintiendo más cómoda conmigo misma. Al hacer música utilizas constantemente un idioma, y no sólo un idioma histórico, sino un idioma que uno mismo crea en su época. Para mi es el reflejo de las mujeres de este tiempo, no sé.

Quería en esta entrevista hacer un repaso de tu carrera musical pero me he agobiado… (risas) No sé por donde empezar ni por donde terminar… (más risas)… Hay un Oscar por Frida, hay canciones populares, hay blues, jazz, hay macroconciertos y recitales en teatros… ¿Se puede resumir?
Pues creo que la ilusión de ser parte de una comunidad siempre ha sido bien importante para mi. Me considero músico dentro de una textura que ya está hecha, pero que está en constante regeneración. Todo en el arte pasa así. Tenemos que tener un ego lo bastante fuerte como para lidiar con otras facetas del arte, como es difundirlo. Eso es el contacto con el público y esa parte es un reto. Para mi ha sido importante encauzar esas voces de las comunidades pero también siento que debo ser fuerte con mi voz, con mi instrumento para que reverbere y entre en contacto con el público, quizás más espiritual, más profundo, nada explícito.

Hablas de defender tu mensaje ante tu público… tienes raíces indígenas, eres mexicana y tu apellido es anglosajón… ¿Alguna vez te han echado alguna de las partes esto en cara?
Pues mira, nunca. Yo creo que en mi cara a mi nunca me lo han dicho, pero supongo que hay personas que no me aceptan por eso. En México hay un recelo, existe una relación de odio y de dolor con Norteamérica. Muchas veces se cree que por mi apellido soy una persona ajena a los latinos. Pero cuando descubren mi historia y me escuchan, nace la empatía. También creo que si te fijas en cosas así, pues te puedes desalentar ¿no? Pero trato de mirar las cosas que hemos logrado y que sí que hemos podido conquistar… Las disqueras, incluso, me decían: es que suena muy indígena, es que es un trabajo demasiado mexicano, es que es demasiado gringo… y aún así, he seguido de necia… y adelante…

¿Y de la parte norteamericana?… En Los Ángeles hace años, yo estaba en una cola para hacer una ruta en español. Al lado estaba la cola de los «angloparlantes» y unas adolescentes comenzaron a fotografiarnos, como si los latinos fuéramos bichos… Alcanzar el éxito en Estados Unidos formando parte de «una minoría» me parece complicado…
Yo creo que por cosas como esa hay que seguir luchando. Tenemos que hacer entender a la gente de qué se trata ser latinoamericano, ser hispano, porque hay mucha ignorancia en el mundo, sobre cualquier color, cualquier religión… Yo he visto un cambio aquí, en Estados Unidos, también lo he visto en Inglaterra y no sé si es a raíz de los atentados terroristas y del enfrentamiento violento. Eran países en los que a los musulmanes no se les veía como personas, sino como a seres extraños llegados de Marte o de Venus… la violencia generó curiosidad por un segmento del mundo y se descubrió que tenían cultura, y muchísimos problemas. La gente ahora es menos ignorante con respecto a ellos. A veces los cambios se producen a fuerza de violencia y otras poco a poco, gotita a gotita, alimentando la poesía de la gente.

Tu has declarado que confías plenamente en la sabiduría de las curanderas… esto a mucha gente le resulta pintoresco…
Claro, pero es que yo creo que en el futuro cambiaremos a este respecto. Esto, que mucha gente considera supersticiones, tiene un elemento humano muy grande, que ha sido analizado por especialistas. Han hecho estudios sobre el simbolismo, los sueños y todo ese mundo mágico que también es parte de nuestra vida y que todavía no hemos sido capaces de compaginar con la medicina, con la ciencia. También he caído en manos de una curandera afamada, muy reconocida, muy respetada… Hay charlatanes, cuando lo he recomendado siempre he dicho, ojo, que hay personas que abusan de esta área tan nebulosa, precisamente porque la gente la considera ilegítima….

…Chavela Vargas dice que a ella un chaman le curó un cáncer… pero al margen, quizás porque soy española y estoy bastante limitada, me haces pensar en ella, y leí que en un homenaje dijo «yo me voy, pero atrás de mi viene una gran voz…» ¿Es un referente para ti?
Ella es la que ha dicho eso y sí, me causa mucha admiración y mucho respeto. Esa mujer es muy importante para la música de México de cierta época y sí que la considero una influencia importante en el sentido de que ella es una de las primeras exponentes de lo que ahora llamamos música acústica. Ella tomó ese lugar más íntimo, del sonido del pueblo, de lo acústico de los instrumentos y eso es bien importante.

Esta entrevista será publicada mientras estés por aquí en Barcelona, Murcia, San Sebastián, Madrid, Segovia, La Coruña y Vigo… no sé como hacéis ¿llegáis, tocáis y os vais o tenéis oportundad de quedaros en estos sitios…? Son muchas ciudades en las que se come de lujo…
¡Ay, mira! (risas)… bueno, en ocasiones tenemos la oportunidad de estar unos días en estos lugares, es un gran momento para conectar con músicos. Así conocí yo a Lamari y a Bumbury y a otros artistas… Pero bueno, siempre, siempre es una experiencia muy interesante el poder ir a tocar a esos lugares y conocerlos.