Entrevista de Vicen Martín
Fotos de Joaquín Calle (c)

Lori Meyers presentan su disco el 17 de febrero de 2017 y anuncian tres conciertos irrepetibles en tres salas seleccionadas para la ocasión (El 16 marzo estarán en el Industrial Copera en Granada, el 24 de marzo en La Rivera en Madrid y el 1 de abril en el Apolo en Barcelona)

En la espiral es un disco en el que todo tiene una explicación, porque todo está hecho a conciencia. Cocido a fuego lento, es un retrato de las glorias y los vicios de un grupo con veinte años de música sobre las espaldas. Transita en círculos por las sensaciones que van de lo íntimo a lo universal. Círculos por los que Ale Méndez, Noni López y Alfredo Núñez han caminado unidos en calidad de testigos o implicados. Alfredo nos responde y notamos las ganas que tienen por dejarse escuchar.

Desde Impronta hasta En la espiral, han pasado cuatro años. ¿Cómo empezaron a surgir las primeras ideas para vuestro nuevo trabajo?
Este disco ha llevado tiempo. Hace como un año y medio, comenzamos con las composiciones de las canciones. Habíamos cambiado la fórmula y de pronto vimos que se nos echaba el tiempo encima. Pasaban los meses y no teníamos un disco claro. Los discos anteriores partían de la casa de cada uno y luego tras haberlo grabado y maquetado, en el ensayo, le dábamos otra forma. Este disco, sin embargo, se ha hecho casi todo en el ensayo, muchas canciones han partido de cero y han surgido solas, a partir de tres o cuatro acordes.

Antes Noni preparaba las demos en casa y a partir de ahí creabais…
Las composiciones siempre han dependido mucho del momento. En este disco hemos retomado los inicios, cuando pasábamos muchísimo tiempo en el local de ensayo, juntos, probando a ver qué salía, si hacíamos esto y aquello. Este tiene esa esencia, la de tocar para ver qué sale y descubrir hasta dónde puede llegar cada cosa, tanto rítmicamente como melódicamente… El resultado es que en este disco, creo, las parcelas de cada uno adquieren más presencia en todas las canciones.

Así, lo de Ricky Falkner en Tarragona, en La Casamurada, es muy posterior a todo esto que me estás contando…
Sí. Fue en febrero de 2016. Nos fuimos a La Casamurada porque Ricky conocía un estudio y a un ingeniero, Jordi Mora, con el que ya habíamos trabajado y sabía que nos gustan esos estudios tan rústicos para hacer nuestro Gran Hermano durante unos cuantos días.

¿Hasta dónde ha llegado Ricky Falkner? Le gusta dejar su impronta…
Ricky es un gran productor y un gran músico. Con cada grupo sabe lo que tiene que hacer. Nosotros ya llevábamos claro el disco y no ha sido una producción en la que haya podido meter mucha mano. Nos ha venido muy bien como músico, arreglista e instrumentalista. Nos ha dado el toque. Los músicos muchas veces cometemos fallos porque estamos muy implicados en el proceso, y él ha sido ese oído experto y externo, ese oído limpio que detecta esos fallos.

“En este disco las improvisaciones son muy pequeñas, aunque a diferencia de los anteriores, la estructura es más libre”

¿En el estudio se aportaron nuevas ideas? Sí que da la sensación de que es un disco muy medido, meticuloso…
Lo teníamos todo muy claro. Las improvisaciones se han hecho pensando en las sensaciones sónicas que queríamos reflejar y en los instrumentos con los que podíamos sacar esas emociones. Las estructuras suelen ir más fijas. Esto no quita que haya pequeños cambios, en los estribillos, muchas veces por un “beautiful mistake” que dicen, un pequeño error que te hace descubrir otro sendero. En este disco las improvisaciones son muy pequeñas, aunque a diferencia de los anteriores, la estructura es más libre. Salió del ensayo y no lo hemos querido cortar.

“Las letras son un poder, un instrumento melódico más, y su interpretación es abierta y abstracta. Cada persona puede darles el significado que quiera”

¿Sobre qué ejes gira En la espiral?
Eso lo puede contestar mejor Noni porque ha escrito todas las letras, aunque los tres hemos estado muy metidos en el proceso. En la espiral es lo que su nombre dice. Se refiere a todo el periodo compositivo, a esos meses en los que todo estuvo parado, en gira, con menos conciertos, más encerrados en el estudio, el vicio de ensayo, local, ensayo, local… y temáticamente muchos temas giran en torno a la actualidad. La sociedad está inmersa en una espiral, de miedo a las corporaciones o a los gobiernos, de poder de los medios. Gira en torno a la sobreinformación: parece que todos los días necesitamos saber mucho, y lo olvidamos al día siguiente. También hay canciones de las de siempre, canciones dedicadas al amor… Las letras son un poder, un instrumento melódico más, y su interpretación es abierta y abstracta. Cada persona puede darles el significado que quiera.

“Vértigo I” y “Vértigo II” abren y cierran el disco, ahondando en esa sensación de espiral… ¿Es lo que buscabais transmitir a la gente?
Siempre se dice, pero en el caso de Lori Meyers es verdad. No nos planteamos nunca lo que pueda pensar la gente de las canciones, y eso es así desde el primer disco. Cuando nos ponemos a trabajar, hacemos lo que sentimos y lo que sabemos. Creo que eso es bueno. Nosotros queremos aportar algo a la música y que la música nos aporte a nosotros también.

Pero que estén ahí tiene un sentido… aunque solo sea que no nos dé por escuchar el disco en orden aleatorio…
Es aún más simple que eso. Abren y cierran el disco porque melódicamente el final de “Vértigo II” es similar al principio de “Vértigo I” y como decías, la idea es cerrar el disco en una espiral. Ha salido así, se nos ocurrió y nos gustó. Supimos mientras lo hacíamos que esas iban a ser la primera y la última, pero entre medias, el orden de canciones… lo del orden de las canciones es siempre un coñazo.

Aún así… el orden marca una espiral…
Sí, el orden sí que marca esa espiral. Al principio están las canciones más raritas, con sonidos más experimentales y luego el disco evoluciona a un momento más festivalero y discotequero para llegar a un lugar más clásico y cerrar el disco con “Vertigo II”. Podemos verlo así… pero no es algo que nos plantemos pensando en sensaciones a transmitir.

Las mezclas han ido a caballo entre Londres y México, a cargo de Phil Vinall. En la revista lo conocemos por Zoé. ¿Cómo ha sido trabajar con él?
Ha sido muy, muy, muy fácil. Nosotros teníamos unas mezclas muy difíciles de sacar y las cosas muy claras. Nos pasó como con Ricky, que necesitábamos el oído experto que escuchara las canciones desde fuera, que les diera una sensación de espacio entre los instrumentos. Con Zoé no es solo el productor, es que va con ellos a los directos, y ha trabajado con Radiohead, con Placebo y está en la música por la música misma, no por el dinero… Fue muy fácil. Él conocía otros discos y nos contestó que le encantaría trabajar en este. Le enviamos las mezclas y empezó a trabajar, primero en Inglaterra, porque él estaba allí de vacaciones y cuando volvió a México, en su estudio siguió y completó el disco. Cada canción iba con un detalle de nuestra intención y menos con una a la que dimos más vueltas, lo pilló todo inmediatamente.

“El binomio evolución y experimentación siempre está sujeto por una pinza que se llama Lori Meyers”

¿Cómo habéis gestionado el binomio experimentación y evolución en este momento del grupo?
Ninguno de los tres hemos parado de tocar música. Todos tenemos nuestras inquietudes, intentamos mejorar con nuestros instrumentos, probar con otros instrumentos, etcétera, etcétera. Así que lo que ocurre es que cuando nos ponemos a probar canciones casi siempre acabamos en derroteros que no tienen nada que ver con Lori Meyers y es ahí cuando tenemos que tirar de cabeza. El binomio evolución y experimentación siempre está sujeto por una pinza que se llama Lori Meyers. Hemos creado un monstruo que tiene un recorrido, un sonido propio y característico que preservamos en el local. Las fricadas se quedan en los ensayos y salen adelante las propuestas serias.

¿Cómo se plantean los conciertos?
Pues hay varias fechas, pero es que estamos preparando un gran espectáculo. De momento vamos a hacer tres conciertos de presentación del disco, tenemos confirmadas fechas en varios festivales… lo malo es que necesitamos salas grandes y las pocas que hay, se cierran. Así que haremos tres conciertos para nuestro público y luego festivales, que tienen grandes escenarios para hacer todo lo que queremos hacer y son un escaparate muy bueno.


Más información en http://www.lorimeyers.net/


Enlace directo en la revista offline:
http://issuu.com/experpento/docs/experpento_febreromarzo2017/28?e=2897458/44131798

Lee la entrevista en ExPERPENTO Febrero-Marzo 2017