TEXTO DE COVADONGA CARRASCO

Las películas de Pedro Almodóvar no se critican desde el punto de vista de si son buenas o malas. En realidad o se las ama o se las odia, no existe término medio.

Con Los Abrazos Rotos, ha vuelto a pasar. Aquellos que siguen apasionadamente al director manchego no ven ni un solo defecto en su nueva película. A los que les da igual, les ha dejado fríos y a los que le detestan y tienen una animadversión personal contra él la han calificado de bodrio egocentrista.

Quizá todos tengan algo de razón, y a la vez estén equivocados, pero lo que sí es cierto es que Pedro Almodóvar y su maquinaria de marketing consigue que, de todos modos, su cara y la de su «Pe» estén hasta en la sopa.

En cuanto a la película… Lo mejor es que cada uno vaya al cine a sacar sus propias conclusiones, si os decimos que nos encantó y después de pagar la entrada pensáis en nosotros (o más bien os acordáis de nuestra familia) no podríamos soportarlo. Pero si por el contrario os decimos que es infumable, y os apasiona, pensaréis que no tenemos criterio ninguno. Así que definitivamente, nos metemos en el papel de Poncio Pilatos y… nos lavamos las manos. Solo nos queda decir: «Pedrooooooooooo»