Texto de Javier Luna Roldán

Los hermanos Muñoz, Gustavo y Rodolfo, se sumergían hace unos meses en la grabación de su segundo trabajo en estudio. Totalmente autoproducido, bajo su propio sello -Claras Intenciones CB- se presenta como un disco conceptual, a caballo entre el rocanrol de carretera y la canción protesta española, aunque con espacio para las influencias más pop y progresivas, que marcarían en mayor medida su primer disco.

Aprovechamos la ocasión para conocer más a fondo el proceso de elaboración y, la situación por la que pasan el grupo y la industria musical.

Pregunta obligada, ¿de dónde vuelven Los Pedales?

Gustavo: Con el título del disco, no queremos dar a entender que nosotros mismos venimos de vuelta. Lo afrontamos como un álbum conceptual y nos pareció un buen nombre para exponer nuestra propuesta y sobre todo, representar las canciones que habíamos compuesto. Todos los regresos de un viaje, suelen ser un momento interesante en el que siempre recordamos los momentos que nos marcan y hacemos un análisis de lo sucedido. Esa es la pieza principal del engranaje de Crónica del viaje de vuelta, aunque creemos que hay mucho más dentro de él…

Volvéis a la carga con un segundo disco, producido bajo vuestro propio sello. Se podría decir que sois muy atrevidos, teniendo en cuenta el momento por el que no solo pasa la industria musical, sino toda la industria. ¿Cómo se sobrelleva?

Rodolfo: La fórmula la verdad que es sencilla. Hay que tener principalmente canciones, ganas y dinero. Una vez que ya está hecho todo el proceso del disco ya no cabe esperar más que lo que la propia calidad, comercialidad, trabajo, duende, o lo que todavía ningún músico sabemos lo que es, marque el resto. Con todo esto me refiero simplemente a que las cosas simplemente hay que hacerlas porque salen, el resto ya lo irá marcando la vida misma. Lo demás serían pájaros revoloteando sobre nuestras cabezas.

Crónica del viaje de vuelta, ¿qué podemos encontrar en él que, tal vez, echasteis de menos en Nuevo Mundo? Un primer disco que contó con gran acogida.

G: Nuestra principal preocupación antes de la grabación fue precisamente eso, que en el nuevo disco estuvieran presentes todos los detalles que echábamos en falta en Nuevo Mundo. Sobre todo, queríamos crecer en la parte compositiva, que el proyecto ganara en madurez, todas las canciones tengan una dignidad y en la medida de lo posible, resistieran el paso del tiempo. En este disco se puede escuchar un disco mucho más fresco, trabajamos mucho en la preproducción de las canciones pero no queríamos comernos mucho la cabeza en el estudio, ya que si es así, al final se termina apreciando en las canciones. En este disco, grabamos catorce canciones en once días y en Nuevo Mundo grabamos diez durante los fines de semana de año y medio, creo que ahí esta la diferencia principal.

De momento es curioso –y quizá sea pronto para opinar-, pero aun así, y aunque nosotros creemos sin ninguna duda que Crónica del viaje de vuelta es un disco infinitamente superior al primero, todavía podemos considerar que Nuevo Mundo está teniendo mejor acogida por parte del público. Pero bueno, seguramente sea muy pronto para hacer balance, ya que hace tan solo seis meses de la salida del disco y es un trabajo que necesita bastantes escuchas y mucho reposo. Esperamos que se haga justicia…

A vuestro tándem creativo se ha unido alguien más, Paco Loco. ¿Qué os animó a escogerle para producir vuestro disco y qué ha aportado?

R: Ya con algunas canciones compuestas y, viendo la temática y dirección de las mismas, creímos oportuno ponernos en contacto con él, ya que entendimos, viendo la trayectoria profesional de Paco, que era el más adecuado para terminar de definir y registrar nuestras ideas. A día de hoy todavía pensamos que fue un gran acierto porque desde el principio nos sentimos muy identificados con el sonido y concepto del disco

Se presenta como un disco conceptual, donde la importancia de las letras queda latente. ¿Qué habéis querido narrar en estas catorce canciones?

G: Me alegro de que resaltes la importancia de las letras. Aunque gusten mas o menos a la gente –o se sientan mas o menos identificados–, te aseguro que están muy trabajadas y para nosotros es muy importante tener una buena letra antes de ponernos a cantarla.

En cuanto a la narrativa, nos pasa lo mismo que con la música. No nos gusta ceñirnos a un solo tema ni estilo, en Los Pedales sobre todo damos importancia a la variedad de las composiciones, ya sea en la música, melodía o las letras. Casi siempre escribimos desde la perspectiva más observadora, aunque es inevitable que nos terminen influyendo las cosas que nos pasan a nosotros mismos.

Salvo pequeñas excepciones, todos los instrumentos han sido grabados por vosotros. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Lo repetiríais?

R: Sí. Desde el principio la idea era esta, pero con mesura. Te explico por qué. Nosotros desde el principio comenzamos a prepararnos las canciones tocando nosotros la mayoría de los instrumentos. Esto es, bases, guitarras, teclados, en los que incluíamos arreglos y todo lo demás. Una vez que teníamos esto, lo maquetamos en nuestro pequeño estudio y se lo llevamos así a Paco. Cuando ya estábamos en el estudio, desde un principio le dijimos que si el veía que tocando nosotros alguno de los instrumentos, veía que podía bajar sustancialmente el nivel del disco, pues nada, que llamábamos a un músico de estudio y listo. Entonces nada, quedamos en ir probando y al final, salvo unas cuantas colaboraciones que podéis ver en el disco, el resto lo grabamos nosotros. Así que la verdad que fue bastante gratificante y además económico (risas), así que mucho mejor se mire por donde se mire. Aplicando la misma fórmula, seguramente que estaríamos dispuestos a repetir.

Alguna de vuestras canciones de este último trabajo recuerdan (al menos en lo musical) a la canción protesta española que marcó toda una época. Casualidad o, quizá un momento muy propicio.

G: Es inevitable que a la hora de escribir te marquen los tiempos que estás viviendo. Desgraciadamente, estamos en un momento históricamente trágico a nivel social que marcará esta generación en un futuro. Así que si decimos que en Crónica del viaje de vuelta casi la mitad –o incluso más- de las canciones del disco hablan de eso, no es ninguna casualidad.

La Sala Siroco (Madrid) fue la elegida para la presentación de este último trabajo. ¿Qué tal se desarrolló la cita?

R: Bueno, no vamos a decir otra vez como está el panorama porque, desafortunadamente, ya lo sabemos todos. Digamos que por consecuencia de esto y otros factores de ciencia difusa, la cita, en cuestión de público, fue más escasa que casi cualquiera de los demás conciertos que habíamos hecho en la capital hasta la fecha; incluida la gira del anterior disco. Aun así, pasamos una noche estupenda y por supuesto, dimos todo para los allí presentes, a los cuales agradecemos desde aquí su fidelidad y presencia.

Tras este primer contacto, en directo, del disco con el público, ¿qué otros proyectos o fechas tenéis en mente?

G: De momento y dada la situación actual, sumado a la crisis en la industria musical cada vez más extraña y en constante época de cambio, ser un grupo pequeño y autoeditado cada vez es mas difícil resistir. Plantear una gira de sesenta conciertos como hicimos con Nuevo Mundo va a ser prácticamente imposible. Intentaremos hacer unas cuantas fechas acústicas a nivel nacional, volver a Madrid dentro de unos meses y seguir con la ‘promo’ de este disco. Aunque lo hagamos todo poco a poco, somos bastante hormiguitas y nunca paramos de pensar en nuevos proyectos y hacer cosas nuevas. Lo más importante, es que cuando se cumpla el ciclo natural de Crónica del viaje de vuelta, podamos grabar otro disco, que con la que está cayendo, un tercer largo sería una proeza…

Solo nos queda desearos mucha suerte, y agradeceros vuestro tiempo.

R: Muchas gracias a vosotros por hacernos un hueco. Suerte a vosotros también.

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