Entrevista de Javier Luna Roldán
Fotografías cortesía de Promociones sin Fronteras

Dos años han pasado ya desde el estreno discográfico de unos ilusionados madrileños que daban forma a un trabajo pop y de clara influencia británica, Maida Vale –el título recuerda al barrio londinense donde estuvieron viviendo por un tiempo–. Ahora, regresan, en forma de dúo, tras la decisión del que fuera voz y parte compositora de Magnética, Davile Matellán, de emprender su carrera en solitario.

Atrás quedaron las ataduras, para dejar paso a la complejidad de encasillar su música. Un esfuerzo por su hueco en una industria ya muy saturada. Y de ello hablamos con Aksel Gil, quien toma el relevo en la línea vocal y que, junto a su compañero de viaje musical, ha conseguido un sonido atractivo.


Decidís dejar vuestro lado más pop, ¿por qué?
Queríamos explorar nuevos caminos, simplemente nos fuimos dejando llevar hasta que nos encontramos a nosotros mismos.

Un momento de inflexión en vuestra carrera artística, ¿qué o quién os ha acompañado en este empeño por crear un universo sonoro propio?
Digamos que se ha ido creando poco a poco y de una forma natural, como ocurrió después del “Big Bang”, definir tu propio universo sonoro lleva su tiempo.

Composiciones donde conviven letras abstractas con otras más realistas…
Ambas tienen doble lectura y se pueden interpretar de diferente manera, lo importante es que de una forma u otra consigan despertar sentimientos.

“Volarlo todo”, dice vuestro single. ¿Ha viajado mucho Magnética en este año? ¿Los destinos elegidos tenían un sentido?
Sin ir más lejos, el videoclip de “Volarlo todo” se rodó en Formentera. Del resto, siempre.

Define bien el alma de este trabajo: electrónica y experimentación instrumental…
Llevamos muchos años tocando juntos y nos entendemos a la perfección en lo instrumental. En cuanto a la electrónica ayuda a envolver tridimensionalmente las canciones y es algo que nos gusta.

¿Qué os ha inspirado en el proceso de creación de Friogenia?
En conjunto, Friogenia sugiere la idea de afrontar la vida con positividad a pesar de estos tiempos que corren.

¿Cómo surge la idea de innovar, incluso, en la creación de una palabra para el título de este trabajo?
En el caso Friogenia, queríamos definir la sensación de ese frío que recorre tu cuerpo en el momento antes de dar el paso hacia algo importante, al no existir una palabra para definir ese momento, decidimos echarle imaginación.

Friogenia
Friogenia, grabado en los estudios Sonobox de Madrid, bajo la supervisión de Manuel Colmenero y Javibu Carretero, apuesta por un sonido oscuro y electrónico. De difícil comprensión tras una primera lectura, requiere del interés por parte de un público que sentirá nostalgia –o no– de lo que fue Magnética, pero que tendrá en sus manos una apuesta más personal, íntima e innovadora.

¿Qué hay de ti y qué de Israel Leal –la otra mitad de Magnética–, en este segundo elepé?
Compartimos la forma de ver el mundo y todo lo que nos rodea, todas las canciones las compusimos juntos a partir de una línea de bajo o guitarra. La portada del disco es un buen ejemplo, somos dos partes iguales.

¿Cuál creéis que es el truco para obtener esa conexión tan deseada entre vuestra música y quien la escucha?
Intentamos hacer las cosas bien y ser nosotros mismos en todo momento, tal vez existe esa conexión con el oyente porque al fin y al cabo hablamos de cosas que, inconscientemente todo el mundo piensa.

Una conexión que lucháis por trasladar a vuestros directos…
Totalmente, siempre es bonito que banda y público sean uno, para nosotros es una fiesta y la disfrutamos al máximo.

Después de cuarenta conciertos con vuestro primer trabajo –Maida Vale–, ¿cómo afrontáis una nueva gira?
Estamos muy ilusionados con esta nueva etapa, tenemos muchas ganas de volver a la carretera y compartir este disco con todo el mundo.

¿Algún consejo para la música en tiempos de crisis?
Luchar y creer en uno mismo. Nunca hay que rendirse.

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