Texto de Johari Gautier Carmona
Dirigida por Lukas Moodysson
Estreno: 04/06
Nacionalidad: Suecia

“Ser una madre no es nada fácil”. Esta frase no sorprenderá a nadie. Es un hecho indiscutible. Sin embargo, la ironía reside en quien la dice: una madre adinerada afincada en Nueva York que, además de tener una posición envidiable, puede presumir de tener una hija encantadora, un marido atento y un hogar espléndido.

Si observamos el contraste que ofrece la película Mamut con otras madres, la discusión está servida. Gracia, una inmigrante filipina que trabaja de doméstica en la ciudad norteamericana, tiene que aguantar la distancia y el vacío continuo que la separan de sus dos hijos.

Ella se sacrifica para pagar sus estudios y construir una casa que todavía no conoce y, además de esto, aguanta la presión ejercida por el resto de sus familiares cuando tiene que ha de volver a su país para sentir a sus hijos cerca de ella.

El sentimiento de la madre acomodada puede deberse al corto viaje que ha de emprender su marido a Tailandia por cuestiones de negocios. En aquel momento es cuando se da cuenta de la soledad en la que vive y de lo mucho que depende de su hija.

Sin ella la vida no es la misma. Por su lado, el marido descubre lo duro que es ser un marido leal a tantos kilómetros de distancia. ¡Cada uno con sus problemas! Los negocios es lo de menos y, en su intento de conocer el mundo con la libertad de un mochilero, conoce a una bella tailandesa que, además de prostituta, es madre de un bebe al que tiene que cuidar.

El marido no llega a decirlo pero se lee en sus ojos que, para él, no es nada fácil ser un padre, un marido y un amante…