Entrevista de Arantxa Hernández
Fotografías (c) de marcosGpunto

El cine y el teatro siempre han estado unidos por distintos hilos, nutriéndose mutuamente de historias y vidas. Ahora el Centro Dramático colabora con Sandra Toral en una de estas simbiosis, llevando Amantes de Vicente Aranda hasta el Teatro Valle-Inclán. Allí Marta Belaustegui, Marc Clotet y Natalia Sánchez protagonizan un triángulo en el que la pasión y el amor decidirán por ellos. Los dos últimos, que interpretan a Trini y Paco, nos cuentan su experiencia sobre el montaje.

Vicente Aranda ganó el Goya al mejor director con Amantes y ahora apuesta por este montaje teatral de la misma historia. ¿Cómo os llegó el proyecto?
Natalia Sánchez: Me llegó hace más de un año a través de Sandra Toral y no dudé ni un segundo. ¡No veía el momento de empezar!
Marc Clotet: Estaba esperando en el camerino de Amar es para siempre para entrar a rodar y me llamó la productora, Sandra Toral, para ofrecerme el papel de Paco. Seguía la serie y creyó que podía dar vida a Paco.

Lo dirige y adapta Álvaro del Amo, ¿cómo es la experiencia de trabajar con el propio dramaturgo? ¿Influye trabajar con el guionista original de la historia?
Marc: Muy buena porque es alguien que conoce muy bien la historia. Aunque a veces hay que pelear por cambiar una coma.
Natalia: Es toda una experiencia, la verdad. Como ventaja principal, diría que tienes la suerte de contar con el autor para preguntarle directamente todos los porqués que se te pasen por la cabeza. Por otra parte, como dice Marc, es como cocinar un plato delante del cocinero que inventó la receta. Si la cocinaras con otra persona, tendrías más flexibilidad a la hora de poner o quitar ingredientes. En este caso, ¡hay que ser fiel fiel a la receta!

Amantes de Vicente Aranda
Amantes puede pasar desapercibida al repasar la filmografía de Vicente Aranda, pero en 1992 reunió siete nominaciones a los Premios Goya y pudo celebrar los de Mejor Película y Mejor Director. No fueron sus únicos reconocimientos, Victoria Abril también consiguió el Oso de Plata en Berlín como una carismática amante llamada Luisa. Pero más de veinte años después de su estreno, el retrato de la posguerra y del amor que el director catalán llevó a la pantalla, se convierte en una apasionante obra de teatro. Los celos, los valores y una relación a tres bandas que siguen provocando las mismas sensaciones que décadas atrás, consiguiendo unir definitivamente ambas versiones a través de la dirección de Álvaro del Amo, guionista de la versión cinematográfica.


Amantes trata sobre una relación a tres bandas entre Trini, Paco y Luisa. ¿Qué destacaríais de cada personaje?
Natalia: Amantes trata sobre una de las grandes pasiones que domina el mundo, el amor. Y es esto, precisamente, lo que destacaría de los tres personajes de forma conjunta. Como todos se dejan arrastrar por esta pasión hasta límites insospechados.
Marc: Destacaría que son tres personajes que luchan por ser felices. Cada uno siguiendo su camino. Trini el que marca la sociedad cristiana, las normas, lo políticamente correcto. Luisa desde lo no establecido, la supervivencia absoluta, la pasión; y Paco desde confusión, desde el querer romper con lo que se espera de él al conocer a Luisa, pero sin saber cómo hacerlo ni si ese es el camino que lo hará feliz.

Y del personaje que interpretáis cada uno de vosotros, ¿qué es lo que más te ha costado mostrar?
Natalia: No hay nada concreto, la verdad. He entendido el personaje de Trini desde el principio. Todo lo que muestra es tan real, que se hace fácil.
Marc: Lo que más me ha costado ha sido mostrar todas las capas que se van sumando al personaje de Paco durante la obra para que se entienda la desesperación a la que llega.

amantes2

Amantes retrocede en el tiempo con una historia real. ¿Es una historia atemporal? ¿Podría suceder hoy?
Natalia: No es que «pudiera suceder», es que ¡está sucediendo! Estamos en una época de cambio, de desorden, de inconformidad, lo cual lleva a las personas a posicionarse en lugares, o vivir situaciones, que jamás hubieran imaginado.
Marc: Por supuesto. Amantes habla de la vida, de sueños, de miedos, de inseguridades, de relaciones humanas, de pasiones, de amar, de querer, etc. Creo que no hay nada más atemporal.

La película la protagonizaron Victoria Abril, Maribel Verdú y Jorge Sanz, ¿sus interpretaciones han influido a la hora de afrontar el reto?
Natalia: Desde el primer momento nos dijeron que querían alejarse de la película, aun siendo el mismo texto. Eso te permite crear de cero, lo cual resulta mucho más gratificante. Y eso permite al espectador vivir una experiencia completamente nueva.
Marc: Yo, al saber que iba a hacer la obra volví a ver la película, seguro que hay cosas de Jorge que incorporé en la mochila, pero para mí cada personaje está en nosotros y eso hace que el Paco al que doy vida sea el de Marc Clotet.

Esa adaptación del cine al teatro es uno de los desafíos de Amantes. ¿Qué destacarías de ese proceso?
Natalia: Destacaría el mimo con el que lo estamos cuidando. Le ponemos tanta alma y tanto cariño… Y así nos gustaría que lo viviera el espectador. Ese es nuestro reto. Hacer que, aun habiendo visto la película, se emocionen como la primera vez ¡o incluso más!
Marc: Siempre cuesta adaptar algo ya hecho y que ha funcionado muy bien de un lenguaje a otro. Yo espero que la gente sea capaz de ver algo nuevo, diferente pero con la misma esencia.

Amantes no habla solo de amor o pasión, hay muchos otros valores en el texto de Álvaro del Amo. ¿Cuál querríais que se quedase en el público?
Natalia: Me encantaría que se contagiaran de las ganas de vivir que tienen estos personajes. Que respirasen esa energía… En esta obra, como en la vida misma, no hay buenos o malos, solo personas tratando de conseguir aquello que les hace felices. Es en esa búsqueda donde nos equivocamos, aprendemos y, en definitiva, donde vivimos. Me gustaría que el público saliera del teatro con su atención puesta en la importancia del momento presente.
Marc: Que la felicidad está en uno mismo y que el querer a alguien es desear su libertad por encima de la tuya.

Si no me equivoco los dos tenéis más experiencia en televisión que en teatro, ¿qué es lo más complicado encima del escenario? ¿Cómo cambia tu interpretación de un medio a otro?
Marc: En el teatro no te puedes esconder, estás presente de cuerpo entero, cada poro tuyo transmite, el cuerpo tiene otra dimensión y hay que saber transmitir lo que te pasa para que llegue a todo el público. Es la interpretación en su máxima expresión. Todo un reto.
Natalia: El cine o la televisión te permiten, con una mirada, transmitir absolutamente todo. En el teatro tienes que hacerlo de pies a cabeza y amplificado, porque estás continuamente en un «plano general», pasa lo mismo con la voz. Tomar conciencia de eso creo que es lo que más dificultad tiene.

La televisión es una gran plataforma para descubrir talentos y ambos habéis sido parte de series de enorme éxito, ¿cómo ha influido en vuestra carrera?
Marc: Para mí han sido una escuela excelente, donde he podido aprender de grandísimos actores.
Natalia: Es la plataforma más rápida, directa y cercana que tenemos. Pero también es un arma de doble filo. Te da la oportunidad de darte a conocer, para bien y para mal.

¿Influye a la hora de conseguir otros papeles? ¿Es difícil separarse de personajes conocidos?
Natalia: Esa es el arma de doble filo. A veces te ayuda y otras te perjudica. Es algo con lo que hay que lidiar. Es importante seleccionar bien los trabajos, porque todo tiene su repercusión.
Marc: Para mí, que la gente conozca tu trabajo ayuda siempre a la hora de que te tengan en mente para nuevos proyectos.

También tenéis en común haber participado en series de época, ¿qué es lo que más cuesta adaptar?
Marc: Adaptar el lenguaje y el cuerpo. Ni hablamos ni nos movemos igual en el 2014 que en el 1950.
Natalia: Sí, la ropa, la forma de hablar, de moverse… Al principio cuesta un poco, pero en cuanto te has hecho con ello, actúan como una máquina del tiempo. Te trasladan a esa época nada más abrocharse el último botón. ¡Ayuda muchísimo!

Ambos erais muy niños cuando empezasteis a trabajar… Hubo una polémica gorda con el tema de premiar a los menores… ¿Qué opináis de esto?
Marc: Creo que los premios tienen que servir para potenciar una carrera. Reconocer un talento consciente que emana de una madurez y una formación que un niño no tiene.
Natalia: Pues yo creo que todo premio o recompensa, a nivel laboral o personal, es necesario. El buen trabajo, el buen hacer, ha de ser recompensado. Y en mi opinión, el talento, como el amor, no entiende de edades. Más, si estás jugando en la misma liga. Pero quizás no sería mala idea, para no herir u ofender a nadie, ampliar categorías.

Más información en http://cdn.mcu.es/espectaculo/amantes/
Lee la entrevista de portada en el último ExPERPENTO: