Texto de Reyes Muñoz

Fui tardía y los tres primeros libros llevaban un tiempo publicados cuando me enganché a Millennium, tardé una semana en leerme el primer volumen de la saga, tres días en leerme el segundo y unas 26 horas seguidas en leerme el tercero. En menos de dos semanas por tanto, me los había cepillado. Ese verano viajé a Estocolmo, y como todo friki que se precie, hice la ruta de Stieg Larsson. Muy recomendable, porque acabas en algunos de los mejores locales de la ciudad. Sodërman, allí donde viven los buenos de Millennium, ni siquiera aparece en las guías de la ciudad. Y merece la pena. Tengo todas las pelis en casa, las suecas y la americana, aunque siempre defenderé que son insulsas. Con lo anterior, lo que quiero demostrar es que simple y llanamente, me volví loca. Y todo lo que digo tiene que ver con esa locura.

Me volvió loca Lisbeth Salander. Intuí que sería uno de los personajes más carismáticos con los que me encontraría en mi vida. El autor la creó y en base a unas líneas muy marcadas, construyó a alguien único. Lisbeth parecía respirar. Es una sociópata, extremadamente inteligente, con memoria fotográfica, que distingue entre el bien y el mal, y que cuando concibe que algo es injusto, no tiene filtro: destruye, sin más. Y la singularidad es que pese a su criminalidad, acaba cayendo bien. Stieg Larsson quería escribir más libros, pero “la parca” tenía otros planes. Y tras su muerte y un éxito desorbitado de ventas, en la herencia quiso meter mano todo el mundo: familiares de sangre (que no quedan muy bien retratados en ninguno de los libros de Larsson, dicho sea de paso) y familiares de hecho (su mujer). Al final, por lo que parece, la justicia se puso de parte de la consanguineidad y quien consiguió los derechos de explotación sobre la saga fueron el padre y el hermano del escritor. Y es en este punto en el que se sitúa Lo que no te mata te hace más fuerte, una novela cuya fabricación hace pensar en la maquinaria de producción de libros inventada por Orwell en 1984.

Si unos cuantos miles de frikis hemos sucumbido a la tentación de comprar Millennium 4 no es de extrañar que no pocos escritores quisieran echar el lazo a Lisbeth. Por ello, no considero que David Lagercrantz sea un buitre carroñero. Para nada. De hecho, son muchos los personajes tanto literarios como cinematográficos que han pasado de un creador a otro sin repercusión para sus filosofías vitales. Pero ha extraído el alma al emblemático personaje. Lisbeth ahora es inteligente, tiene memoria fotográfica, pero no es una sociópata temeraria, fría y criminal. ¡Es hasta dulce! La que en otro momento fijaba los pies al suelo de hombres enormes con una pistola de clavos, la que no dudaba en violar a un violador y tatuarle en la barriga barbaridades, la que miraba sin inmutarse como ardía un asesino sádico en un coche accidentado, la que siendo una niña prendió fuego al desgraciado de su padre… ahora da un cachetito y anima a los malos a hacer las maletas y desaparecer. Y sin decir ni una sola palabrota. ¡Llama “listillo” a Mikael, cuando el adejtivo hubiera sido, sin duda, “capullo”! Blomkvist está más logrado (o mejor copiado), quizás porque también en la saga de Larsson era un señor más prototípico.

Y todo lo anterior que no sirva para entender que me parece un mal libro. De hecho es un buen libro. Quizás incluso sea mejor o más perfecto, desde un punto de vista estético, que los volúmenes de Larsson. La pena es que los personajes toman el nombre, que no el alma, de otros personajes. También es verdad que pocos lo hubieramos leído, incluso que nunca hubiera sido traducido, de no ser bajo promesa de saber que fue de ellos, de Lisbeth, de Mikael, de Erika… Además, el morbo es un aliciente. Y a muchos nos gusta creer que cuando una editorial saca mucha pasta con un título, la usa para invertir en más autores, algunos buenos.

La trama es interesante. Nos sitúa en un mundo en el que las empresas y organismos públicos, están dispuestos a todo, incluso a pactar con sanguinarios mafiosos, para sacar tajada (viendo el lío de herencias, tiene miga la cosa). Hay reflexiones morales y éticas en torno a la investigación de la Inteligencia Artificial (reflexiones, por otro lado, con una gran literatura a las espaldas, que nos llevan desde Yo, robot a Her, pasando por Terminator). Hay lugar para la sorpresa, la historia engancha, y de la pluma de Lagercrantz parten nuevos personajes muy seductores, como un niño autista que intuimos, será su firma en las nuevas entregas de la saga. La sensación es que, si sois de novela negra, y lo leéis a pelo, esto es sin ninguna idea preconcebida, os va a gustar. Si lo hacéis como fanáticos de la saga, mascullaréis algunos improperios. Justo los que no suelta Lisbeth.

Más información: http://www.planetadelibros.com/lo-que-no-te-mata-te-hace-mas-fuerte-serie-millennium-4-libro-201127.html