Colaboración de John Wayne Cleaver

Ya te lo he dicho: vivo en una funeraria. Los cadáveres son depositados en la trastienda, sobre la mesa, tapados con una sábana azul. La sala huele a carne podrida y a insecticida. Mi favorita es la piel envejecida: seca y arrugada, tiene la misma textura que el papel antiguo. Por el olor puedo saber muchas cosas, adoro este olor a putrefacto.

El rígor mortis hace que el cuerpo se ponga tan rígido que apenas puedas moverlo. Esto dura un día y medio, más o menos. El embalsamamiento es un proceso largo que incluye tareas muy precisas. Mi madre y Margaret están empeñadas en tratar a los muertos con respeto, pero para mí son solo un cuerpo, una cosa.

Embalsamar es como jugar con una muñeca gigante, vestirla, bañarla y abrirla para ver qué hay dentro. En el fondo, es un proceso muy sencillo. Al final, mostramos nuestro trabajo en el velatorio, donde todos admiran el resultado. Bueno, en realidad vienen a mostrar sus respetos, pero en el fondo sé que valoran nuestra labor.

La parte inferior del cuerpo no es importante. Ni se te ocurra intentar abrir la tapa en un velatorio a cuerpo presente, porque la sorpresa podría ser muy desagradable. Me he criado entre cadáveres, supongo que eso me ha marcado de algún modo.

Estuvimos en la cuerda floja durante todo el año pasado. La mayor parte de mí pensaba que era triste que tuviera que morir tanta gente para que el negocio fuera solvente. Últimamente nos van bien las cosas en la funeraria: hay un asesino en serie en la zona.

Lo que no debes saber de mí:
http://www.johnwaynecleaver.com/blog/

La colaboración de John en la revista: