Texto de Javier Luna

Habrás oído decir, o no, que en lo musical son las cosas más sencillas las mismas que requieren una mayor valentía y valía en la ejecución. Y es cierto. Paskual Kantero, quien fuera respaldado por el polifacético Luis Eduardo Aute con motivo de la publicación de su primer trabajo –Flores entre el acero–, se sirve de esta premisa en un álbum cargado de conciencia, perspectiva y espontaneidad.

El mensaje se cobra todo el protagonismo en una voz reposada y sincera que le concede al autor una mayor franqueza y veracidad. Y cuando no es por su cantar, es por los versos escogidos y recitados que entrelazan la melodía de su canción o la plantilla de colaboradores –entre los que se encuentran Pedro Guerra, el (siempre socarrón) Lichis o los argentinos Perotá Chingó– que toma este disco más fuerza.

Alejada, la musicalización, de complejas estructuras, eminentemente acústica, sí incide en el mestizaje para con la canción de autor de este murciano. Responsable, la producción de Amparo Sánchez, resuelve una eficaz fusión de ritmos latinos, ibéricos y caribeños donde la calidez del viento metal aporta profundidad a una sección de cuerda y percutida múltiple y representativa.



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