Entrevista de Reyes Muñoz
Fotografía de Oscar M. Prieto

Roma, Londres, Madrid, Malta, Sicilia, San Petersburgo, Milán, Berlín, Ginebra… Óscar M. Prieto asegura que escribió Berlín Vintage para justificar tanto viaje. Como Aldous, el protagonista, recorrió el mundo para descubrir a Caravaggio. Unas gafas estilo RDA compradas en un mercadillo de Berlín, le dieron el título: “sentado bajo un árbol, me las puse y miraba a mi alrededor, preguntándome cómo miraría el dueño anterior de aquellas gafas, vintage. Así comenzó todo, incluso antes de que yo lo supiera y ahora me pregunto: ¿vivimos vidas de segunda mano? ¿recicladas?”. Hemos intentado entrevistar a Óscar y esto es lo que nos ha salido.

BVBerlín Vintage se vertebra en cuatro tramas. Tenemos la historia de Caravaggio, el artista y el hombre –brutal– en cuya espada se leía “Ni esperanza ni miedo”. Está la búsqueda de uno de los cuadros que los nazis “perdieron” en un incendio. Y nos topamos con un curioso personaje que cambia de forma y fondo. En Aldous –que busca para no encontrarse–, y en su capacidad de observar, y discurrir, se unen todas las piezas. Prometeo acecha: Berlín Vintage parece complicado y es sencillo, y parece sencillo pero es complicado. Te lesiona, pierdes la impermeabilidad y el mundo se convierte en un sitio en el que pasan cosas y tú las ves. Pon atención porque Berlín Vintage puede ser el libro de tu vida.

Caravaggio, la búsqueda de un cuadro, Huxley y Aldous. Tú, como autor, eres quien decide el puzle y quien hace encajar las piezas. ¿Cómo fue el proceso?
Más que cuatro tramas hay un personaje. Aldous es narrador y protagonista. Solo los personajes, las personas, tienen la capacidad de dotar de sentido a una sucesión de hechos, de tejerla y convertir en trama lo que de otro modo sería dispersión y absurdo. Vivir es tramar. Aldous teje sus días con cuatro hilos de distintos colores. En la mitología griega también la vida es un hilo que tejen, miden y cortan las parcas, señoras del destino.
El proceso, para mí, es lo verdaderamente divertido y emocionante de una novela. Es una pena que mi letra no sea fácil de leer y las editoriales no editen cuadernos de notas y libretas. Creo que son mucho más interesantes que las propias novelas, pues en ellos puede verse como va creciendo, los caminos fallidos, los personajes tercos… hasta que todo va confluyendo, con mayor o menor sufrimiento, en un final.

Es una “road movie” literaria, una novela policiaca… es una novela romántica, o uno de los libros más tiernos jamás escritos. ¿Qué piensas de los géneros?
Los géneros supongo que son un invento de quienes tienen la fea manía de clasificar o que solo pueden comprender clasificando. La aptitud y la actitud al escribir son una, no creo que Unamuno se planteara distinciones de géneros o se sentara en una silla distinta cuando escribía ensayo, novela, nivolas o poesía. Unamuno ya dio un golpe en la mesa contra los fabricantes de géneros al inventarse el propio: la nivola. Creo que los géneros son una especie de andadores, taca-tacas para que algunos escritores no caigan al suelo. Es más fácil, hay unas reglas, además las enseñan en talleres de escritura “creativa”. Y sí, Berlín Vintage tiene todos esos géneros y ninguno, es un monstruo deforme y bello al mismo tiempo, como Bestia.

Te molesta que digan que es una novela histórica…
Siempre he dicho que eso que llaman novela histórica ha sido muy nocivo para la Literatura y para la Historia, por no decir para los lectores. El abordar un suceso o un personaje histórico, incluso una época, no supone ipso facto estar escribiendo novela histórica. Yo disfruté mucho leyendo Yo Claudio o Sinué el Egipcio, nadie hablaba entonces de novela histórica, era Literatura, sin más. Definitivamente yo no he escrito una novela histórica aunque en Berlín Vintage viajo en el tiempo para compartir con el lector la biografía personal y privada que yo he llegado a conformar de Caravaggio. Pero si se vende más por estar en la sección de novela histórica, entonces, me tendré que callar. Aquí, como Faemino y Cansado, lo hacemos todo por la pasta.

¿Por qué Aldous? ¿Y por qué Huxley?
¡Qué preguntas! Es una obviedad. Una novela que aborda el tema de la identidad, como Berlín Vintage, puede tener personajes que se llamen como el autor de “Las puertas de la percepción”. Además, me suenan eufónicos. Normalmente los personajes de mis libros (ya no me atrevo a decir novelas, después de lo que hemos hablado de los géneros) llevan nombres de amigas y amigos.

Cuando te entrevisté por Love is a game, me dijiste que lo habías escrito para divertirte. ¿Por qué escribes Berlín Vintage?
Porque tengo mucho morro, pero lo peor es que además intento justificarlo. Necesitaba justificar y justificarme tantos viajes. Los demás te respetan un poco si dices que viajas por trabajo, para una novela que estás escribiendo. Y si ellos quedan tranquilos y no se ofenden, yo duermo mejor.

Love is a game comenzaba con las definiciones de cambio y de cambiar. Berlín Vintage lo hace con la palabra “hipócrita” y su etimología. ¿La precisión es la herramienta del escritor?
Los escolásticos antes de ponerse a discutir tenían la buena costumbre de aclarar los términos sobre los que iban a hablar, para que no hubiera equívocos y malos entendidos. Decía Wittgestein que el 99% de los problemas del ser humano son problemas del lenguaje, por no llamar a las cosas por su nombre, confundirlas. La precisión en el lenguaje, no solo para el escritor, es una herramienta básica. Pero debo reconocer que no pensaba en esto cuando hablaba del cambio en Love is a game y del hipócrita en Berlín Vintage. Fueron dos caprichos que me concedí, en parte por tomar el pelo a quienes dicen que en la primera página debe aparecer: quién, cómo, dónde, cuándo y por qué. Bueno, yo ya lo digo en la primera palabra: hipócrita.

Tengo la sensación de que aún siendo libros muy distintos, pero muy, muy distintos, Oscar en Love is a game y Aldous en Berlín Vintage son el mismo.
Es cierto que son libros muy muy distintos, es difícil imaginar dos libros más alejados, pero están escritos por la misma persona y es comprensible que se escuchen ecos, resonancias o psicofonías del autor que los perpetra como crímenes. Bueno, Oscar Palmer tiene un corazón de mandril y Aldous lo tiene humano, yo no diría que son uno y el mismo, aunque entiendo perfectamente lo que quieres decir.

Un escritor (lo leí por ahí, no me acuerdo quién lo dijo) decía algo así como que la espontaneidad es el fruto de muchos ensayos. Berlín Vintage es contundente en todos los sentidos, pero es sencilla. El lector no se pierde. Son 500 páginas amables y sabrosas. ¿Fruto del ensayo, la espontaneidad o de la espontaneidad ensayada?
En una novela no creo que haya espacio para la espontaneidad. Es trabajo y más trabajo. Decía Ciorán que nadie sabe lo que es el miedo hasta que ha sentido el vértigo de que se le caigan todas las palabras a mitad de una novela.

Resulta muy difícil decir algo inteligente sobre el libro, que Julio Llamazares no haya dejado escrito en el prólogo. ¿Qué puedes decir sobre este regalo?
Que es el mejor regalo que me podían hacer. Gracias.

Julio Llamazares dice “el narrador se impone al filósofo y el soñador al hombre experimentado”. Creo que con esta frase, Llamazares hace que sobren las explicaciones. Es más, creo que sobra esta entrevista. Pero, ¿estás de acuerdo con él?
Esta entrevista nunca puede sobrar. En los momentos de debilidad, mientras escribía Berlín Vintage, me anima pensar que si la terminaba quizás sería agraciado con una entrevista como esta. Volviendo al tema, aunque Julio expresa perfectamente la circunstancia y estoy de acuerdo con él sobretodo porque tampoco él lo presenta como una distinción tan tajante. No me han diagnosticado todavía esquizofrenia.

Tras acabar Love is a Game y Berlín Vintage, tuve la misma sensación. Son pelotazos. Son los libros que deberían estar en boca de todo el mundo. Modestia aparte, ¿sientes lo mismo?
Confieso que sí lo creía de Love is a game, pero ya he aprendido. En cualquier caso, no depende de mí, así que intento no tomármelo demasiado en serio. Aunque pelotazo también es un lingotazo o trago de bebida alcohólica.

Berlín Vintage es casi una provocación en el panorama actual de los superventas. ¿Qué nos pasa a los lectores?
No me hago esa pregunta. En el siglo XIX los lectores leían a Dostoyevski por entregas, se lee lo que se publica, supongo. Sigo pensando que es una cuestión de tiempo, de viajar en metro, de tener tantas prisas. Berlín Vintage es un banquete con mantel, unos cuantos platos, bien regados y después una larga sobremesa, incluso con puro. Cuando se come rápido no importan tanto los ingredientes porque no se paladean pero, hay que cocinarlos bien cuando el banquete va a ser de horas porque serán saboreados al detalle. Lo mismo sucede con las novelas.

Leí el borrador de Berlín Vintage en 2012. ¡No encontrabas una editorial! ¿Te has planteado vender el alma al diablo? Hacer un refrito de los exitoso…
Es lo que he intentado hacer con Berlín Vintage… ¿no lo he conseguido? No tengo ningún problema ético en escribir un bestseller, el problema es que no sé cómo se hace. Escribo de la única manera que sé hacerlo y a la vez me divierte y motiva. Si no fuera así, qué tontería. Y sobre mi alma, apostaría a que darían menos por ella que lo que a mí me costaron las gafas alemanas que compré en Berlín.

En ExPERPENTO publicas “Patacosmia”. Una vez me preguntaste por las reacciones de los lectores, y yo te contesté que era como cuando la gente ve un cuadro de Rothko y se limita a mover una ceja… por si mete la pata. ¿Cómo surgen estas pequeñas joyas?
Espero no acabar como Rothko… Patacosmia es lo más divertido y serio al mismo tiempo. Porque la verdad también está en las pequeñas cosas. Es un universo literario y físico también. En realidad no soy su autor, sólo quien escribe al dictado de una ninfa.

También publicas en el Diario de León… los jueves nos envías La caja… en tu facebook, en ocasiones, nos topamos con pequeñas creaciones… ¿Qué supone escribir para ti? Es como que no te diera la vida…
No tengo ninguna respuesta profunda para esto. Comencé a escribir –plagiando a Lope y a Quevedo- para enamorar, luego sobrevino una apuesta, me he seguido divirtiendo en todo este tiempo (aunque no hay nada que me tome más en serio) y ahora espero que escribiendo pueda llevar la vida que me realmente me dé la gana, más libre, sin lugar ni horario prefijado. Además si tú ves a un médico alternando un martes por la tarde, no pensarás nada bueno de él, pero si se trata de un escritor, eso lo cambia todo. ¿Es así o no?

Más información en: http://www.oscarmprieto.com/

Lee parte de la entrevista en el ExPERPENTO en papel de octubre y noviembre 2014:

Enlace: http://issuu.com/experpento/docs/experpento_oct2014_issuu/28?e=2897458/9721800