Texto de Oscar M. Prieto http://www.oscarmprieto.com/
Foto de Rafa R. Palacio

Cielos proteicos y tomates que cambian de color, un grafitti –Tempus Fugit– en el trozo que queda de pared que un día se ideó como parte de una nave inacabada, evidencian suficientemente y sin necesidad de sonrojarse, el correr inevitable de este tiempo que no para, tampoco aquí, en Patacosmia.

Un hombre de aspecto venerable y amor insatisfecho –lo que imprime en sus ojos un tinte orgulloso y raído– me hace señas desde el otro lado del puente.

Ni siquiera lo pienso. Cruzo el puente. ¿Acaso tenía otra opción? ¿Era posible elegir no cruzarlo?
—”Buenas tardes –me dice–. Me llamo Dante y yo también crucé ese puente, aunque de ello hace ahora muchos siglos. Al llegar a esta orilla, como no tenía nada que comer y todas las bicicletas que aún no habían robado estaban pinchadas, me senté a escribir La Divina Comedia:

Nel mezzo del cammin di nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
ché la diritta via era smarrita.

Pero dime, ¿qué vas a hacer tú ahora que has cruzado el puente?”.

Patacosmia en la edición impresa de ExPERPENTO (DICIEMBRE 2015-enero 2016):

Enlace directo: http://issuu.com/experpento/docs/experpento_dic2015_ene2016/3?e=2897458/31579012