Entrevista de Javier Luna Roldán

El grupo granadino, Quäsar, presenta la primera parte de un proyecto final que contará con cuarenta canciones, y que se dará a conocer como Eclipse.
En este primer trabajo, la oferta musical no podía ser más variable. Punk, rock, flamenco, formaciones orquestales, música étnica, y otros sonidos. De la mano de unos músicos con kilómetros de carretera en su memoria y, miles de historias aún por contar.

Nos ponemos en contacto con ellos, pocos días antes de la presentación de este álbum en Madrid, para conocer las entrañas de este proyecto y sus motivos.

Un quásar es una fuente astronómica de energía. Se cree que son núcleos activos de galaxias jóvenes en formación. ¿De qué es fruto esta banda?

Esta banda es fruto de la curiosidad y la experiencia. Curiosidad porque todo ser humano es siempre curioso. Experiencia porque, tras tantos años y tantas guerras, uno siempre siente que le sigue impulsando algo: la curiosidad. La curiosidad por otras músicas, por otros géneros, por el Universo, por la grandeza del mar o las estrellas. Todo ser humano, tarde o temprano, se queda una noche mirando el cielo y flipando con las estrellas, preguntándose por qué se mueven así o simplemente por cómo se mueven. Igual que mucha gente se queda mirando el mar observando una ola tras otra. Y ninguna es igual. La música es un poco así. Es una galaxia en sí misma.

Presentáis vuestro primer disco. Doce canciones que forman parte de un proyecto más grande y ambicioso, Eclipse. ¿Qué es Eclipse?

Eclipse es un proyecto que parece muy ambicioso pero que no es nada ambicioso. Es sólo tratar de emular los discos que a nosotros nos sorprendieron… Obras como Sargeant Pepper’s, de los Beatles, Exile on Main Street, de los Rolling Stones, Never mind the bollocks, de los Sex Pistols, London calling, de los Clash o Downward the spiral, the Nine Inches Nails. O incluso The Wall, de Pink Floyd o Una noche en la ópera, de Queen… Eran discos que nos parecían grandiosos en su momento, porque nunca te cansabas de escucharlos. Y no te cansabas de escucharlos porque cada canción sonaba nueva, diferente, distinta, con propuestas cambiantes. Todos esos discos tenían algo en común con Mozart, Beethoven o Shostakovich… No eran nada repetitivos, sino sugerentes. Te abrían la mente.

¿Qué función tiene este primer EP, dentro del resultado final que contará con cuarenta canciones? ¿Qué ofrece Eclipse Parcial de Lunas?

Este EP es un aviso de todo lo que vendrá después, como decían los 091… La gente de hoy, pensamos nosotros, se ha quedado demasiado anclada en un tipo de música, sin querer escuchar otros tipos de música. Ya sea rock, punk, hip-hop, rap, Indie, clásica… Nadie se percata de que el verdadero placer de la música está en combinar todos esos estilos con sabiduría, con inteligencia… Un punkie que odia a un rapero es tonto, porque nunca va a entender que el rapero quiere gritar lo mismo que el punkie, pero de otra manera… Un rockero que desprecia a un cantaor flamenco es un ignorante, porque en la garganta del cantaor flamenco hay una garganta incendiada, rebelde. Una garganta que, posiblemente, con dos frases mal hechas, diga más que en todo un tratado de filosofía… Para nosotros, esos compartimentos estancos en que se han dividido la música, ya sea pop, rock, Indie, alter, bla-bla-bla, no nos sirven. Cada estilo es genial en su modo. Lo único que hay que hacer es aprender a respetarlo. La música es sólo música. Ya sea hecha con un yunque o con una guitarra acústica.

¿Por qué Parcial? Y, ¿por qué de Lunas?

Es parcial porque es sólo el avance de un Eclipse total. Es sólo la sombra de algo que llegará luego (esperemos que sea pronto), y es sólo la punta del iceberg de algo que contendrá música sinfónica, música contemporánea, músicas étnicas, sorpresas, instrumentos callejeros o versos improvisados. Será algo bonito.

Al escuchar el disco, una esfera musical muy amplia te absorbe. Es una apuesta arriesgada por la variedad de estilos y, firme por el resultado. ¿Cuáles son las intenciones o las razones?

La intención es hacer un disco interesante. Algo que atrape al oyente, lo vapulee y lo deje noqueado. Los mejores discos son aquellos que no puedes dejar de escuchar una y otra vez. Los que te atrapan. Termina el disco y lo pones de nuevo. Termina una canción y la pones de nuevo… Hoy, creemos, esa cultura de saborear un disco ha casi desaparecido… Uno devora las cosas, pero no las degusta, no se recrea en ellas… Es como si pasas de puntillas por una exposición y miras los cuadros a toda prisa y te vas a la calle porque luego tienes que ir hacia otro sitio… Así ni se saborea el arte ni se saborea nada… Alguien decía que hay un mayor placer que la lectura, y que ese placer es el de la relectura. Estamos de acuerdo. Hacer el amor con una chica por primera vez es increíble. Hacerlo por segunda vez ya es maravilloso, porque has aprendido a amar su cuerpo.

Una de las señas de identidad de este trabajo son las colaboraciones. ¿Cómo habéis escogido a los afortunados? ¿O no ha habido criterio? Confesad alguna favorita.

El criterio es que todos eran amigos. Nos faltó uno esencial, que es a quien más echamos de menos: Enrique Morente. El resto fue muy fácil, desde su hija Estrella, hasta Quini Almendros. Llevábamos tanto tiempo hablando en nuestro entorno de este disco que al final nos dijeron… “¡Joder… por fin!”… Las colaboraciones han sido geniales en todo momento… Desde Jaime el Parrón hasta el cuarteto Ars Nova. ¿Dos cuartetos de música clásica y una cantaora? Pues sí. Todos se apuntaban al carro. Y no sólo eso. Sino que nos decían: “Queremos estar en más cosas”. Eso fue lo alucinante para nosotros… Que después de haber hecho algo, todos decían “¡Queremos repetir!”…

Punk en español. Muchos dicen que es el momento idóneo para practicarlo, pero parece que nadie se atreve, ¿os sentís un poco pioneros, de nuevo? Recordemos que alguno de vosotros ya lo fuisteis con la banda, TNT.

Hay que ser un poco autocríticos y un poco vanidosos del castellano. Si a nosotros alguien nos dice: “Tengo una banda acojonante que canta en griego o en ucraniano”, nos echa un poco hacia atrás, por muy buena que sea la banda. Igual tiene unas letras buenísimas y demás. Pero está en un idioma que no entendemos… Se creó, con el rock, una filosofía de que las buenas letras se escriben en inglés, cosa que también es muy errónea… Si alguien traduce al castellano algunos temas de los Beatles, Bob Dylan o Leonard Cohen, que están considerados como los grandes poetas del rock, se queda muy decepcionado… Y es por una sencilla razón… La poesía en castellano dio un salto lunar en el siglo XX… García Lorca pasó en cuestión de un par de años de escribir el ‘Romancero gitano’, que es un poemario entendible, comprensible, para un lector anglosajón, a ‘Poeta en Nueva York’, que es un libro incompresible, según la traducción, para un neoyorkino, por ejemplo… Hemos conocido a muchos intelectuales y expertos neoyorkinos en poesía que nos dicen que ‘Poeta en Nueva York’ les parece un libro incoherente y sin sentido, pero que ‘Romancero gitano’ es un libro de la hostia… Cuando en la mentalidad hispana, latina, es al revés: ‘Poeta en Nueva York’ es una revolución del lenguaje por las metáforas, y ‘Romancero gitano’ está lleno de tópicos… Es más una cuestión de traducción… Lo mismo sucede con TNT… No nos sentimos pioneros en nada. Sólo en valorar el castellano como idioma de canciones, como idioma para letras.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, se suele decir. Vuestra música con mensaje llega en un tiempo muy inestable. ¿Qué os gustaría tapar con este eclipse, aunque sea parcial?

Cualquier tiempo pasado nunca debe ser necesariamente mejor. Son mejores nuestros recuerdos, no el tiempo. Hay una crisis económica, no una crisis de ideas ni de creatividad. El problema es que el dinero, la economía, lo invade todo… Si muchos piensan que hubo una dictadura del proletariado gracias al mal llamado comunismo, lo que hay ahora es una dictadura de la banca, del empresariado, del rico. Vivimos un tiempo atroz que es la dictadura de los ricos, de la riqueza. Y es algo que vuelve a ser medieval: Unos pocos, que viven en la abundancia, creen que muchos deben someterse a ellos y a sus caprichos. Clases que aún se creen en la necesidad de tener sirvientes, lacayos, esclavos. Eso es triste… Mientras los bancos alardean de tener miles de millones de beneficios, y se enorgullecen de ellos, la gente de la calle, la gente cotidiana, esa familia que paga los 60 céntimos por una barra de pan y le dice a la panadera: “mañana te pago lo que me falta” es desahuciada. Y eso es lo indignante. Ese tipo de sociedad es la que debe arder en llamas. No se puede consentir. Que uno tenga de beneficios 20 millones de euros al mes mientras un niño, en Somalia, por poner un ejemplo, acaba de morir porque su madre ni siquiera tiene leche en las tetas porque no ha bebido agua… Y porque el agua le ha sido negada por un banco europeo. Eso no se debe consentir jamás. Nunca. Nunca. Nunca. Pero eso es lo que pasa hoy en día. Y es escandaloso que pase. Es brutal que pase eso.

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Martes 20 marzo: FNAC Callao, 19.00h
Miércoles 21 marzo: Sala RAMDALL, 21:00hs
PV Anticipada: 8€ // Taquilla: 10€