«Quisiera que alguien me esperara en algún lugar» de Arnaud Viard


Quisiera que alguien me esperara en algún lugar

Texto de Sandra Sánchez
Fotografía cortesía de Karma Films

Dirección y adaptación de Arnaud Viard. Basada en la colección de relatos homónima de Anna Gavalda
Protagonizada por Jean-Paul Rouve, Alice Taglioni, Benjamin Lavernhe, Camille Rowe.
Estreno previsto: 14/08/2020.
País: Francia.

Todas las familias, excepto la nuestra, son extrañas. Lo notamos cuando entramos en casas ajenas y encontramos un olor característico que se suele repetir, con matices, en los hogares de cada uno de los miembros de una misma familia.

Quisiera que alguien me esperara en algún lugar es la historia de una familia normal. El padre ha muerto, Aurore (Aurore Clément), la madre, celebra su 70 cumpleaños rodeada de sus cuatro hijos. Es nada más entrar en esa fiesta que percibimos el olor de esa casa. El mayor de los hermanos es Jean-Pierre (Jean-Paul Rouve) que cuida de su propia familia —mujer e hija— y asume el rol de cabeza de la familia de la que proviene. Vive para proteger a sus tres hermanos: Juliette (Alice Taglioni), que quiere ser madre y publicar un libro, Margaux (Camille Rowe), que quiere ser fotógrafa artística y Mathieu (Benjamin Lavernhe), que está enamorado de una compañera de trabajo.

En este microcosmos de olores con matices, Jean-Pierre acepta la renuncia a sus propios sueños, a su vocación y al amor de su vida, y tira de carro. A pesar de que ni sus hermanos, ni su mujer, ni siquiera su madre, sean conscientes. Quisiera que alguien me esperara en algún lugar va de eso, de lo peligroso que es renunciar a la propia vida para convertirte en el motor de las personas a las que amas. Al lado de Jean-Pierre está Juliette, la otra hermana mayor. Ella es el pegamento que une todas las piezas: “Si Jean-Pierre es el actor central, Juliette es la protagonista. Son como dos astros que se cruzan: uno, atormentado, decayendo y el otro en ascenso hacia la luz”, explica el director.

“La gaviota” de Chejov

Las alusiones a “La gaviota” de Chejov no son una casualidad. Este film dirigido por Arnaud Viard no tiene ningún interés en resultar espectacular. Los ambientes nos introducen en el olor y sus matices de esa familia que rezuma amor y humanidad. El peso de todo está en las interpretaciones que huyen del histrionismo. Y en la personalidad de los personajes, que no escapan de los estereotipos y comparten rasgos con personas a las que seguro, conocemos. Esto es lo que nos atrapa del otro lado de la pantalla, un generador de empatía que puede animarnos a llamar a nuestros particulares Jean-Pierre y Juliette para agradecerles sus cuidados.

Quisiera que alguien me esperara en algún lugar es una película bonita, tierna, triste y divertida. De esas que solo son posibles en la filmografía europea. Es la adaptación libre de del propio Arnaud Viard de la colección de relatos homónima de la escritora francesa Anna Gavalda.

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