Texto de Javier Luna Roldán

Un frío tenso y paralizante recala en tus oídos. Algo se ha detenido en ti. Es el invierno de Reikiavik. Preparado para recibir sus cuatro horas de luz diarias, el sol emerge, aun sabiendo que no tardará en partir, y presenta las diferentes texturas de su estado. Regala al oyente varias temperaturas. Medidas y controladas, todas, con sabido final. Encuentra la (im)perfecta ejecución en lo esperado, evocando una historia que fácilmente habrá calado.

La picaresca y el engaño se reúnen en «Plan de despedida número 1». Y aunque, en efecto, plantee en su mensaje la reconversión, no hace más que ofrecer la bienvenida a un sonido que rara vez se despegará de los cortes que conforman este trabajo. Sonidos punzantes, servidos en recurrentes y elevadas guitarras; nexos electrónicos; voces y rasgueos, extendidos sobre la línea de tiempo; y percusiones que asemejan esa intensidad impaciente de quien desea huir.

Una desafinación buscada recorre sus composiciones. Su aparente dejadez no es más que un grito por su rabia. Y, así, de una forma tan natural, la encuentran e impregnan de energía un disco resuelto y potente. Una fragilidad encubierta tomará calidez a medio tiempo para desvanecerse de nuevo.

Más información: http://somosreikiavik.com/dano-universal-nuevo-disco-reikiavik/

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