Texto de Reyes Muñoz
Fotografías Fotos (CC) flickr//prensa copa2014
Foto de la cabecera: Dona Marta Foto: Léo Corrêa / Arquivo Secom

Brasil suena. Así lo demuestran las numerosas campañas publicitarias surgidas a raíz de la próxima celebración del Mundial de Fútbol. El sonido rítmico de un silbato es suficiente para transportarnos a unas imaginadas calles de Río de Janeiro, que no suenan solo a samba. Bossa nova, soul tropical, electro cumbia brasileira, marcarán –si somos de poner banda sonora a los grandes momentos de nuestra vida– nuestra visita a algunos de los espacios más icónicos del planeta.

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Escadaria Selarón Foto: Rodrigo Soldon (cc)

Río de Janeiro es la segunda ciudad más habitada de Brasil y la más turística. Se compone de 160 barrios. Al sur están las playas más conocidas y al norte los estadios de fútbol, sobre los que sobresale Maracaná. Si bien para los que no viven el deporte rey, ir este verano a Brasil es una locura, también es cierto que las metrópolis se preparan para recibir a hordas de turistas, que además de ir al estadio a dejarse la garganta, aprovecharán para vivir las vacaciones de su vida.

Más allá de silenciar las protestas de los cariocas enfadados con su gobierno, por los gastos y los recortes, y lejos de intentar amainar el miedo (irracional) que suscita en los hinchas y turistas comunes, lanzarse a la aventura de fisgar en una urbe en la que uno se puede cruzar con el primo de Buscapé (el de Ciudad de Dios), con este reportaje intentaremos que los pros ganen a los contras y que de verdad sueñes con visitar y vivir Río de Janeiro.

La auténtica fe de Río
Pedimos perdón a los creyentes, a San Sebastián y a Oliveira da Fonseca por lo que vamos a decir. La religión en Río es la samba, su catedral es el Sambódromo y su celebración es el Carnaval, la mayor fiesta pagana del planeta. Previo a la cuaresma, en el Sambódromo desfilan las escuelas de toda la ciudad en base a un estricto reglamento. Entrar es prácticamente imposible. Sin embargo, los blocos callejeros viven la samba en todos los barrios de la ciudad. Y si el Carnaval es el momento álgido de esta religión, este ritmo marca el alma carioca durante todo el año. La fiesta está en el aire, de forma natural, o de manera artificiosa –previo pago–. Posiblemente sea como los espectáculos flamencos de Madrid, y que el teatrillo esté ahí para los turistas. Pero sí, la samba suena y las caderas se menean.

Seguridad
Ciudad de Dios hizo universal una imagen de Río de Janeiro espeluznante. Y la ciudad trabaja por quitarse de encima el sambenito. La realidad es que vayas donde vayas, debes tener cuidado. Los turistas son apetecibles para todos los delincuentes del planeta. Río de Janeiro no es la excepción. No vayas donde te digan que no vayas, no descuides tus pertenencias, no hagas bobadas como ir a la playa a darte un baño nocturno y no hagas alarde de diamantes y rubíes. Así no tendrás nada que temer. Se están extremando las medidas de seguridad de cara al Mundial, pero sobre todo, haz caso a tu sentido común.

La sensualidad
Buscamos la lista de bossa nova en nuestro reproductor para tratar de cruzarnos con la sensual chica de Ipanema. Su barrio es mundialmente conocido por su bella playa. Es el lugar más caro de Sudamérica y la imagen que exporta es la de la elegancia, con edificios Art Noveau y tiendas lujosas. Curiosamente, también es el centro LGTB de Brasil. Presumen de que la Rua Farme de Amoedo es la calle más gay del mundo.

Nos dejamos guiar por la voz yanqui de Barry Manilow, para trasladarnos hasta Copacabana a descubrir la gran playa con forma de media luna. Claro está que el barrio vivió tiempos mejores. En la primera mitad del siglo xx atrajo a lo mejor del universo en lo que se refiere a cultura, arte y bohemia. Pero poco a poco, el glamur dio paso a la maldita especulación. Se construyeron muchos pisos mínimos, en enormes edificios, y de pronto este lugar se convirtió en un microcosmos superpoblado. No obstante, quien tuvo, retuvo. El barrio alberga teatros, cines, centros culturales y sinagogas.

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 Cristo del Corcovado Foto: Léo Corrêa / Arquivo Secom (cc)

El alma
Vivir en directo un concierto de soul tropical es una experiencia mística y con este eco santo, subiremos al Cristo del Corcovado. Con sus ocho metros de plataforma y sus casi cuarenta de altura es la escultura modernista más grande del mundo. Interesante no solo para las almas piadosas, también para quienes adoran fotografiar grandes panorámicas. Curiosidades del Cristo: nadie murió en su construcción en los años veinte –hecho excepcional en aquellos tiempos– y en 2007 un rayo destruyó –a lo Tormenta de X MEN– el dedo más largo de su mano derecha.

brasil_santamartaFavela Santa Marta. Proyecto de Haas & Hahn Foto: alobos Life

La expresión
Nos dejamos llevar por la electro cumbia brasileña para descubrir el arte que rompe. Los brasileños son seres de ADN creativo. Como artistas, se empapan de los movimientos, y como buenos creadores, no se los tragan sin masticar. A los que temen el momento en el que la globalización nos convierta en réplicas, calma: mientras en el mundo haya un brasileño, al menos habrá dos idiosincrasias.

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Museu de Arte Contemporânea de Niterói. Foto: Rodrigo Soldon

Oscar Niemeyer
Oscar Niemeyer es el padre de la arquitectura moderna. En España tenemos la suerte de albergar (en Avilés, Asturias) su obra más importante de Europa. Río de Janeiro es su cuna y por ello debemos aprovechar para ver algunas de sus construcciones más impactantes: los planos del Palacio de Capanema, del Sambódromo o de la Casa das Canoas salieron de su lapicero. También el Museo de Arte Contemporáneo. Podemos entrar en este “platillo volante” para hacer un excitante viaje a otras galaxias. El edificio aloja más de mil obras de la colección João Sattami y casi cuatrocientas de la colección del propio museo, elaborada a partir de la adquisición de muestras de los trabajos de los artistas (más o menos emergentes) que han expuesto en sus instalaciones.

Nos fijamos en el arte callejero. Se ve que las musas andan sueltas por las calles y atrapan al artista extranjero que posa allí sus pies. Este es el caso de Vhils, portugués formado en Londres que encontró en la favela de la Providencia un lienzo. Así, en pleno centro carioca, aparecieron grandes caras de los vecinos esculpidas sobre la piedra o en placas metálicas. Otro ejemplo es el de Haas & Hahn, dos daneses que decidieron transformar a base de color, la favela de Santa Marta. Y convencieron a los lugareños para que los ayudaran. Y todo con un objetivo social.

Llegado a este renglón, la sensación es que nos dejamos los puntos más importantes, los espacios que de alguna forma nos cuentan la historia de la ciudad. Si estáis planificando el viaje, buscad información sobre lo siguiente: la escadaria Selaron, los arcos da Lapa, la Igreja de Santo Antônio, la Confeitaria Colombro, la rua do Ouvidor, la travessa do Comércio, el Palácio Imperial, el de Tiradentes, el Teatro Municipal, la Biblioteca Nacional, el Museu de Belas Artes… Ufff, la lista es interminable.

Vuela con Lufthansa a Río de Janeiro: http://www.lufthansa.com/online/portal/lh/es/homepage

Reportaje sobre Río de Janeiro publicado en la edición en papel del verano de 2014 de ExPERPENTO:

Enlace directo: http://issuu.com/experpento/docs/experpento_verano2014/8?e=2897458/8017463