Entrevista de Reyes Muñoz
Fotografía de Kela Coto, cortesía de Promosapiens

Cuando lanzaron Shadows go away y se ganaron el título de mejor grupo de música negra del panorama español, nadie sospechaba hasta qué punto esta banda estaba llena de aristas. Con lo fácil que lo tenían por ese camino y lanzaron Vudú, el preludio de una trayectoria que solo prometía música, sin adjetivos. El disco convenció y quien los vió en directo sintió que viajaba a sus festivales soñados. Con lo fácil que lo tenían, y Aurora & the Betrayers presentaban en 2018, Tune out the noise, un disco crudo, directo, con trazas de rock, pop y un no sé qué oscuro y apasionado que daba un nuevo giro a su música.

La banda, ahora conformada por Aurora García, José Funko y Martín García, no se casa contigo, apaga tu ruido para seguir haciendo lo que les viene en gana. Pocos grupos habrá tan auténticos y tan rotundos. Un año después del lanzamiento, hablamos con Aurora García, que no promete nada, ni siquiera que el de este disco sea su sonido.

Cada vez que sacáis algo nuevo dicen que es vuestro disco más personal. Supongo que es señal de evolución…
Realmente lo dijimos nosotros. La evolución es algo que en nuestro caso sucede. En nuestro caso, pasa a la vez que nos vamos conociendo más. Es en nuestro caso, que no siempre la evolución es natural.

Implica riesgo. Quien os escuchó al principio sabe que poco tenéis que ver con lo que proponéis ahora. Bueno, quizás es un riesgo, pero también una oportunidad… ¿Cómo lo ves tú?
Creo que tenemos la costumbre de etiquetar a un artista por un disco. El artista puede cambiar, puede evolucionar, o puede seguir haciendo lo mismo toda su vida. Hay muchos artistas que se mueven en un montón de estilos diferentes. Incluso puede ocurrir que evoluciones y vuelvas a lo que fuiste en el principio. Para nosotros lo natural es evolucionar. ¿Que es arriesgado? Pues quizás sí, porque con un disco puedes atraer a un público y con el siguiente, alejarlo. Pero bueno, es lo que tiene atreverte a moverte dentro de tu tiesto.

Mientras me respondías, me ha venido a la cabeza David Bowie, que quizás evolucionaba y no encontró nunca su meta…
¡O todo lo contrario! ¡O encontró muchos caminos y muchas metas y se convirtió en un referente de la música y siempre lo será, ¿no?

¿Reventar etiquetas puede ser un motivo para correr? ¿Cambiáis para que no os etiqueten?
Yo creo que para todos nosotros ha sido un reto, ¿no? Me refiero al hecho de no querernos etiquetar desde el principio, porque todos venimos influenciados por la música negra y entender que aunque veníamos de ahí, nos obligaba a no hacer otras cosas, era un reto. Hemos hecho eso porque nos gusta y es una parte importante para cada uno de nosotros, siempre lo será y seguramente lo seguiremos haciendo, sin pensar en que es una obligación, ni que lo tenemos que hacer siempre. Nos gusta, pero nos gusta mucho el pop, y nos gusta el rock, nos gustan muchas cosas. Lo interesante de juntarnos como una banda nueva era que todos queríamos crear algo distinto. Somos un grupo, todos tenemos influencias, todos buscamos el riesgo y experimentamos. Es que si no, menudo rollo. No tenemos una banda que disfrute haciendo todo el día lo que ya controla.

Tune out the noise, y me refiero al título, suena a declaración de principios. No sé si significa que os quitáis las filigranas, porque es un disco muy crudo en forma…
Yo creo que para que un artista pueda hacer algo nuevo, o más que un artista, una banda, que no es un único individuo, hay que escucharse mucho, sin interferencias. Queríamos hacer algo distinto, algo arriesgado, algo con mucha personalidad. Y da igual que suene a muchas cosas, o que tenga muchas influencias si suena personal. Y esto que te digo es muy difícil de hacer. Y más difícil si te pones en nuestro lugar y te ves luchando contra todas las adversidades, porque adversidad es casi lo único que se encuentra una banda underground. ¿Cómo lo haces? Pues intentas evadirte, te evades de las presiones sociales y económicas, te evades de las redes, de las vertientes musicales, yo que sé, te evades del ruido y quizás así, encuentras lo que te puede ir bien. En la música se imponen una especie de normas, que además cambian constantemente. Hay mucha presión, mucha información, muchas opiniones de las que hemos intentado evadirnos. Nosotros sabíamos que este disco era un riesgo, un tirarse al abismo, ¿no? No haces un disco como Tune out the noise pensando en que te va a ir muy bien en la música… No sé si me explico…

Te explicas, pero es auténtico… Me encantaría que os fuera bien en la música…
Sí, y de hecho a la gente a la que le llegue el disco, es posible que le encante. Pero es que tampoco creo que haya mucha gente a la que le guste un disco así. Es un disco que puede costar de digerir, y hay muchísima gente que no lo digiere. Pero bueno, asumimos ese riesgo y nos liberamos de cualquier sufrimiento que podamos tener como músicos. Aceptar que nosotros somos una banda underground es liberador. Podemos hacer el disco que queramos y podemos hacer un disco así, ¿no?

Con el título, yo me había ido más a pensar en la crudeza del sonido… habéis quitado los metales, por ejemplo.
Con los metales nos pasaba lo mismo que con los coros. Es insostenible. Era insostenible mantener una banda así. Josué, el trompetista, dejó la banda por motivos personales y ocupación extrema. También eso nos ha hecho evolucionar artísticamente. Las cosas han ido cambiando. Pero fundamentalmente ha sido porque era imposible mantener una banda así.

Antes mentaba a Bowie. En este disco hay de eso, y de Brian Eno. Escuchando, también he pensado en Amy Winehouse, incluso en B-52’s. No sé si tenéis muchas referencias y muy diluidas… Dímelo tú…
Pues son tantas, tantísimas, que son un auténtico problema. Cuando nos hemos puesto a componer, al poner las ideas sobre la mesa, nos encontramos con Bowie, pero también a Talking Heads, o Iggy Pop, y de repente, aparecían artistas del pop como The Beach Boys, o The Beatles… es que es una lista infinita, que va de un lado hacia otro. El tema de las referencias es muy complejo.

El trabajo creativo ¿es compartido o recae sobre ti?
Es compartido.

Vudú era muy oscuro. Este es oscuro, más crudo… pero el sonido es más vital… O a mí me lo ha parecido….
Yo no creo que este sea un disco más colorista que el anterior. De hecho, la temática cenagosa continúa. Los títulos de las canciones ya advierten, son muy agoreros: “I’m done”, “Bloody eyes”, “Don’t waste more time”… Hay mucha frustración en estos temas, en la manera en la que nos toca vivir el mundo. A lo mejor, en algún sonido puedes encontrar una composición más positiva con respecto a Vudú, pero yo no pienso eso que dices.


Presentaste “Bloody eyes” en un concierto de Vudú, hace dos años… No sé si pasará lo mismo en la gira de Tune out the noise… que ya estéis con temas futuros y en proceso de evolución…
Bueno, es casi seguro que algo sacaremos, pero sin pensar en el próximo disco. Hemos trabajado muchísimo, hemos sacado tres discos en cinco años y eso es muchísimo trabajo. Así que ahora tenemos ganas de tomárnoslo con calma. No son singles, son discos y no creo que la gente sepa o sea consciente del esfuerzo vital y económico que supone un disco, ¿no? Entonces, sí, nos lo tomaremos con calma, aunque quizás sí que saquemos algo antes de un nuevo disco.

“Bloody eyes” actúa como un puente entre Vudú y Tune out the noise
Sí, es cierto. Cuando grabamos Vudú ya había intención de seguir haciendo cosas diferentes. Aunque estábamos en un momento muy diferente, ya teníamos ganas de seguir evolucionando. Acabábamos de sacar el segundo disco y ya estábamos pensando en hacer cosas distintas. Y así sucedió. A veces pasan meses desde que empiezas a concebir una canción, la grabas, la masterizas… Entonces claro, cuando por fin la gente escucha la canción, tú llevas mucho tiempo mascándola y ya tienes ideas en la cabeza. Es por eso. “Bloody eyes” fue el punto de inflexión de la banda para buscar nuestra personalidad.

En la misma línea, ¿“Time machine” es el puente a un sonido próximo?
“Time machine” es una especie de experimento. Hicimos esa canción sin presión. No teníamos intención ni de meterla en el disco ni de tocarla en los conciertos. Es de ese tipo de canciones que haces para jugar a la música. Y el resultado nos gustó a todos. Es la canción más marciana de nuestro repertorio. Dijimos: “madre mía, yo no sé qué va a pensar la gente cuando escuche esto”. Y mira, al final la estamos usando para empezar los conciertos.

No todo el mundo puede “jugar con la música”. Creo que es tu instrumento, tu voz, la que os permite jugar con la música. ¿Tú lo ves así o la modestia te lo impide?
A ver, yo creo que todo artista que se dedica a esto sabe que es bueno, ¿no? Sabe que tienen algo bueno. El que no es muy buen instrumentista es que tiene mucho carisma. Y quien diga lo contrario, miente. Yo sé que tengo un buen instrumento, y por supuesto, cuanto más controlo, más versatilidad tengo y más cosas puedo hacer. Y si voy con la mente abierta, pues aún más cosas puedo hacer. Pero no podríamos experimentar si mis compañeros no controlaran sus instrumentos y tuvieran la mente abierta. Estamos todos ahí.

Pero sin ti, sería más difícil, por no decir que imposible, una continuidad…
Sí, claro. Está claro que la banda coge una personalidad junta, pero que una voz es menos sustituible que un instrumento. Y si te pones a hacer algo muy personal, pues aún es más delicado. Si yo me pongo mala, la banda no puede tocar. Pero la personalidad de la banda es conjunta.


En este disco hay tres colaboraciones estelares: Carlos Tarque, Carlos Raya y Julián Maeso. Lo curioso es que las tres en el mismo tema, en “Don’t waste more time”. Esto suena a tarde de cañas y a un “ehhh, por qué no lo hacemos”…
No fue en una tarde de cañas pero casi. Fue algo que surgió sin pensarlo. Nosotros no habíamos tenido nunca colaboraciones, así, de renombre, en los discos. Bueno, sí que hemos tocado con colegas, con músicos, con grandes músicos. Al llegar este disco, teníamos ganas de hacer algo especial. Nos quedaba muy poco de estudio, porque ese era el último tema, lo grabábamos y ya, terminábamos. Y yo dije que me apetecía cantarla con alguien, y que además me inspiraba cosas, que había que vestirla con los instrumentos… Y como yo con Tarque tengo un rollo con el estilo especial, pues tenía sentido. Aunque la gente ya nos había visto colaborar, pero nunca lo habíamos hecho en un disco. Ni en inglés…

La conexión con Carlos Raya supongo que tiene que ver con Tarque. ¿Cómo llegáis a Julián Maeso?
Él es hermano. Nos conocemos hace muchos años, y los Betrayers, Martín y Jose, tocaron muchos años con él. Somos amigos, compañeros, salimos juntos y es uno de los mejores músicos del país.

¿Cómo vais con la gira? Yo fui a un concierto de Vudú y el concierto de julio en Madrid no me lo pierdo. ¿Sientes que esta gira es fruto de aquellos conciertos de Vudú?
No sé. No sólo por Vudú. Hemos trabajado duro estos años y la gente empieza a conocernos. Quizás esto nos permite hacer más conciertos ¡y con gente! Por eso hay que tocar. La gente quiere verte y que vuelvas a su ciudad. Pero aún picamos mucha piedra para que nos conozcan en otros sitios. Este año no habrá tantos conciertos como en 2018, que es cuando presentamos el disco. Y es que además, es como que ahora los discos duran muy poco, desgraciadamente. Pero nos encanta empezar el año con la agenda a full.

Supongo que en el concierto influye el proceso de adaptación de los temas a la nueva estructura de la banda.
La banda cambia continuamente. Es que la vida del músico es un poco así. Es un proceso de adaptación constante a las novedades, la vida nómada…

¿Cómo son los conciertos? ¿Hay temas de los discos anteriores o es puro Tune out the noise?
Estamos metiendo canciones de los tres discos. Nosotros lo presentamos en febrero de 2018 y ahora vamos cambiando canciones.