Textos: Covadonga Carrasco
Ilustraciones: Sandra Paredero

No es ninguna novedad que el maquillaje es desde siempre una de las partes más importantes de la imagen de una persona. Nuestras abuelas ya pellizcaban sus “mofletes” para conseguir una tonalidad rosada que le diese luminosidad al rostro. De la evolución de las tendencias en cosmética nos encargamos este mes.

Si de algo se puede estar seguro en esta sociedad esclava de la moda, es que las pinturas de guerra no pueden faltar. Las tendencias evolucionan, pero no de manera original; la moda es cíclica y se toman de diferentes décadas pasadas detalles que pueden incluirse en épocas más actuales. Para comprobarlo lo mejor es hacer un repaso por las diferentes etapas por las que ha pasado la moda en el maquillaje, y de esa forma encontrar más de una coincidencia pese a lo que pueda parecer en un primer momento.

Los 80′. objetivo: transgredir

Los años 80 fueron una época de estridencias ostentación y excesos en todos los ámbitos, ser el “Rey del Glam” era para muchos la meta a lograr.

Las sombras cubriendo el párpado en su totalidad, el colorete muy marca-do, una raya negra que sobrepasaba el ojo, mucho colorido y los labios oscuros perfilados de manera exagerada, eran básicos para ser el más “in” en las discotecas de moda. Los brillos eran los reyes del momento.

Fue el momento en el que los hombres comenzaron de nuevo a utilizar los maquillajes, de la misma manera exagerada en la que lo hacían las mujeres, el look andrógino era predominante, especialmente en lo que se conoce como la “movida madrileña”.

El qué dirán era lo último que importaba, a pesar de las caras de algunas personas mayores cuando veían pasear por las calles a jóvenes con semejante “estilismo”. Las ganas de destacar y liberarse, por fin, tras 40 años de dictadura, fueron determinantes en la creación de esta moda, influenciada también por las tendencias del resto de países europeos que hasta entonces sólo se conocían a través de la televisión.

Los 90′. Objetivo: feminidad

Cuando los ochenta finalizaron, los excesos también se extinguieron, al menos no fueron tan exagerados como en la década anterior. Existía entonces mayor diversidad en cuanto a las maneras de maquillarse y la mujer de esta década sentía la necesidad de sentirse femenina, y en esa búsqueda se mezclan las tendencias de los años 20 y 60 con toques propios de la época.

La mezcla de los tonos claros y suaves en sombras y coloretes contrastan con el uso de los rojos y marrones oscuros en los labios. La aparición de las top models y las revistas para mujeres cercaron de un modo más específico las tendencias que iban a llevarse durante ese tiempo.

S-XXI. Objetivo: Sentirse bien.

Con el nuevo milenio parece que en lugar de innovar se ha vuelto a una moda “retro” basada en su mayoría en detalles propios del Glam. La libertad a la hora de maquillarse nos lleva a la época de mayores contrastes.

Las mujeres optan por dos maneras radicalmente opuestas a la hora de colocarse las pinturas de guerra que van desde los tonos pastel y la intencionalidad de no parecer maquillada con una imagen natural, a unos ojos oscuros que marquen la intensidad de la mirada, para ofrecer una imagen más salvaje y sensual de la mujer de hoy. La combinación de colores en ropa y rostro es la tendencia que más se sigue actualmente, ir conjuntado es requisito indispensable para ser la más “cool”.

Rubén García maquillador de cine y televisión avala esta tendencia “ahora mismo, lo importante a la hora de maquillar a alguien que va a aparecer frente a la pantalla, es la naturalidad y la combinación de colores. Normalmente, se quiere aparentar sencillez en el maquillaje, a pesar de que debido a las luces se necesita aplicar grandes cantidades tanto de base como de sombras y brillos, eso sí siempre nos dicen… “pero que no se me note mucho ¿vale?”.

Un dato curioso que comenta este profesional es que “las personas más mayores buscan unos tonos más oscuros y menos discretos que las jóvenes, les gusta ir más recargadas, sin embargo las más jóvenes optan por tonos muy suaves y normalmente se limitan a gloss en los labios y sombras y bases de tonos pastel”.

Un cambio interesante en esta etapa, es el de la salida al mercado de numerosos productos de cosmética masculina. Rubén asegura que es más complicado maquillar a un hombre “a diferencia de hace algunos años, los hombres son cada vez más exigentes, se dejan llevar menos por los consejos del profesional, ya tienen muy claro lo que les favorece y lo que no”. El hombre cada vez más se preocupa por su imagen y a pesar de no re-conocerlo son muchos los que no salen de casa sin aplicarse una base de maquillaje y corrector de ojeras.

Lo natural al poder

Hace poco aparecía una campaña publicitaria en la que se decía que da igual el producto que se publicite siempre que se diga que es nuevo. Lo mismo ocurre con la palabra natural. Nos venden detergentes que huelen a naturaleza, champús que producen sensaciones orgánicas, geles preparados a base de ginseng que se supone, revitalizan.

Todo ello tiene que ver, según representantes de Yves Rocher, con una mayor percepción ecológica de la sociedad: “La gente está cada vez más concienciada con la necesidad de cuidar el planeta y crecer de forma sostenible”. No obstante, las plantas, que han sido la base histórica de la cosmética, siguen siendo el ingrediente fundamental y encontramos que la camelia, la manzanilla, o el té son grandes protagonistas.

Lo natural no se refleja sólo en la elaboración de los productos. Según las pelis futuristas, por estas fechas íbamos a ir todos como Mister Spock, pero la realidad es bien distinta. Las chicas, según Yves Rocher, prefieren “texturas suaves, ligeras, fáciles de aplicar y con un acabado natural”. Eso sí, las más atrevidas se lanzan al “brillo de las estrellas” con esmaltes de uñas con destellos plateados y “joyas” corporales inspiradas en los diamantes.

Lo natural también sirve para hacer los desmaquillantes. Comodynes, de Dermofarm, comercializa varias toallitas fundamentadas en materias primas vegetales, como Make-Up Remover, con fibras 100% naturales, Dermatological Cleanser, con productos como menta y eucaliptos e Hydra Stick, con manzana, ginseng y cereales, entre otros.