Hace unos años me tocó hacer un trabajo sobre la prensa del corazón. Gruñí hasta el infinito. A uno, orgullosamente joven y supuestamente intelectual, tamaña peripecia se le presentaba como algo humillante. Sin embargo, poco a poco, según charlaba con periodistas, paparazzis, directores de revistas, y consumidores del género, me fui apasionado y es probable que aquel sea uno de los informes más reveladores de los que he realizado.

Por aquel entonces me hablaron de un momento clave en el desarrollo de la prensa del cotilleo: el nacimiento del televisivo ¡¿Qué me dices?!. La lucha mediática por la información y la exclusividad, así como la inmediatez con la que el programa de Belinda Washington y El Chapis abordaba la realidad rosa, provocó un gran déficit de información. Por ello, las grandes cabeceras, limitadas en tirada y tiempos, sucumbieron ante lo que antes habían desdeñado como poco glamuroso. De unos años a esta parte, creo que Internet ha propiciado un nuevo fenómeno, el usuario se convierte en informante y ni televisiones, ni radios, ni revistas pueden competir con su inmediatez.

Superfamosos.com es un ejemplo claro de medio que surge en la red para satisfacer la demanda de lectores ávidos de información social. Con grato asombro descubro que hasta la fecha, se puede incluir en el apartado de prensa elegante. Sí, por supuesto que habla de novios y novias, embarazos, borracheras, deslices, cuernos y escándalos pecunarios, pero lo hace sin sobrepasar la línea roja que separa lo refinado de lo corrupto. Para entendernos: Superfamosos.com es el “Corazón, corazón” de internet.  Sus protagonistas son famosos con relevancia, no son faltones en sus apreciaciones, los artículos están bien redactados, se notan realizados por profesionales y pese a que muchos de los temas se basan en lo más chungo, no se agarra a ello como un perro de presa.

Otra de las grandes virtudes de Superfamosos.com es su inmediatez. A fin de adaptarse a los nuevos modelos de comunicación global, ofrece a sus lectores un facebook y un twitter a través del cual va sugiriendo a sus amigos y seguidores los temas que publican en su web. En serio, si hacéis la prueba de enchufaros a su twitter durante veinte segundos, estoy seguro de que en menos de diez estaréis leyendo uno de los múltiples titulares que aparecen. Picar es fácil, porque en el fondo, todos somos unos cotillas de cuidado. Por lo menos portales como Superfamosos.com nos permiten desarrollar a la portera que llevamos dentro sin sonrojarnos.

Para encontrar el lado más bizarro de la web sólo debemos pinchar sobre una de las etiquetas que se nos proponen en la columna de la derecha. «Rumores» es el tag mágico que te trae a la pantalla lo que se dice por ahí, en la prensa nacional e internacional. Con este sencillo gesto, nuestro yo más «enredón» encuentra alimento para varios días. Gracias a él tendremos la posibilidad de plantear temas de lo más candente en nuestras conversaciones. Sin duda, esto para una persona como yo es socialización pura y dura. Si tú me hablas de los cuernos de Belén Esteban, yo te hablo de la boda de Patricia Conde, y todos tan contentos…

Para terminar pongo sobre la mesa algo que me escama. En párrafos anteriores he realzado la elegancia informativa de este medio. Posiblemente sea ese su talón de Aquiles. Vivimos en un momento en el cual lo refinado vive horas bajas. Personalmente espero que se agarren con los dientes a la línea editorial que hasta el momento les define. Mi duda es, ¿Aguantarán o acabarán por caer en el lado oscuro en pro de los clics?… en unos meses lo comprobaremos.