Texto de Sandra Sánchez
Estreno previsto: 04/12

Techo y comida es la ópera prima de Juan Miguel del Castillo. Es una historia tristemente habitual en España, tratada sin sentimentalismos ni visiones sesgadas.

Narra la historia de Rocío –Natalia de Molina– una joven que aparenta una vida normal para evitar la pérdida de la custodia de su hijo de ocho años. Va tirando hasta que su casero, también ahogado, le exige el pago del alquiler para evitar el desahucio.
Techo y comida se presentó en el Festival de Málaga, donde se alzó con el Premio a la mejor actriz para Natalia de Molina y el Premio del público a la mejor película.

Techo y comida parte de una historia real en la que se vio inmerso el director y guionista de la cinta: “La semilla para el guión surge, en el año 2012, al reconocer, en un reportaje de televisión sobre la crisis económica, a una antigua vecina que vivía sola con dos niños, sin recursos y sin ningún tipo de ayuda familiar ni administrativa, encontrándose al borde del desahucio. Quedé muy impactado”. En 2012 más de medio millón de familias fueros desahuciadas de sus casas. Dicho así parece algo anecdótico. Por ello, la clave del film es que se centra en una de esas familias y nos hace darnos cuenta de la situación dramática a la que se enfrenteron (y se siguen enfrentando) esas personas con nombres y apellidos.

En este caso, la peli no solo posa sus ojos en torno a la familia conformada por una madre y un niño, también busca una explicación para aquel que exige el pago del alquiler, que en este caso tampoco está en una buena situación económica. “A nivel jurídico –señala Juan Miguel del Castillo en un texto del dossier de prensa– está basado en un caso real que sucedió en Torrejón de Ardoz en el año 2011. He sido bastante cuidadoso con el tema de los plazos y situaciones reales que se dan en los juzgados españoles en las ejecuciones de los llamados ‘desahucios exprés’ y me ha permitido tocar de soslayo también el tema de las relaciones de poder que las instituciones públicas y privadas ejercen sobre el individuo”.

La película se desarrolla en la celebración de la Eurocopa, lo que le sirve al director tanto para marcar muy bien los tiempos como para deslizar una serie de argumentos en torno a la mentalidad española: “Techo y comida es una historia realista que se identifica con el tipo de cine que me gusta ver y hacer. Un cine comprometido alejado de demagogias, en apariencia sencillo, pero de calado hondo en el alma y en la mente del espectador. Techo y comida es una película necesaria que no dejará a nadie indiferente”.



Más información en: http://www.acontracorrientefilms.com/pelicula/492/techo-y-comida/

Techo y comida en la edición impresa de ExPERPENTO (DICIEMBRE 2015-enero 2016):

Enlace directo: http://issuu.com/experpento/docs/experpento_dic2015_ene2016/22?e=2897458/31578708