Texto de Covadonga Carrasco
Fotografías de José Manuel Rosado TOTE (www.lightmuse.es)

A la hora de ponerme ante el papel en blanco para describir una de las ciudades que más me ha impresionado del mundo, se me ocurren muchas cosas que decir pero no me sale ni una sola palabra. ¿Curioso, no?

En realidad es porque Liverpool más que paisajes o lugares que visitar es un lugar de emociones. Nada más pisar el aeropuerto John Lennon, te das cuenta de que este es un sitio especial, donde la música y el fútbol tienen una importancia como en ningún otro país del globo.

Liverpool es un contraste en sí misma. Pasamos del gris de las nubes al verde chillón de sus parques y sus praderas. Se trata de una ciudad que te acoge desde el minuto uno, y en la que si además se te ocurre decir que eres de España, lo primero que harán será sonreírte y exclamar: ¡Sunny!

Hasta hace algunos años, con el éxito del “Spanish Liverpool” –no hay que olvidar que el fútbol es una especie de religión en Reino Unido– hacía que fuésemos recibidos como auténticos héroes. Podíamos escuchar el nombre de Rafael Benítez en cualquier conversación, entrenador en aquel momento del equipo de fútbol más importante de la ciudad, y ver camisetas con el nombre de Torres prácticamente en cualquier rincón. Ahora es más complicado después de las “deserciones” que ha sufrido el equipo, pero sí es cierto que en Liverpool podremos encontrar una enorme colonia de españoles, por lo que están bastante acostumbrados a tratar con nosotros y hacen que nos sintamos como en casa.

Eso sí, aprender inglés en Liverpool es como aprender español en Cádiz. El acento es bastante peculiar y si no hablas muy bien el idioma es probable que sientas que no tienes ni idea. Tranquilo, en Liverpool son conscientes, hacen bromas con ello y te repetirán despacio lo que han dicho las veces que haga falta.

En Liverpool muchos dicen que nació la música, y en cierto modo es verdad. Imaginar como los “Cuatro de Liverpool”, The Beatles, que cambiaron la historia, pateaban la ciudad, resulta emocionante.

Caminar por Liverpool es como decía antes una mezcla de sensaciones, más aún si te llevas unos cascos y te pones la banda sonora que toca en ese momento. Ir escuchando temas como Eleonor Rigby o A Hard´s Day Night mientras se llega a la calle Matthew Street, conocida también como la calle de The Beatles, hará que se te pongan los pelos de punta, asegurado.

Para hacer un receso en la visita, lo ideal es entrar en la reproducción de The Cavern, el lugar donde tocaron durante meses y fueron descubiertos The Beatles, y que fue derrumbado en el año 1972. Pero un espacio como este no podía desaparecer y exactamente en el mismo sitio en el que nació, volvió a revivir para hacernos imaginar que The Beatles están a punto de subir al pequeño escenario de la cueva, con una reproducción exacta del local. A The Cavern no irás una sola vez durante la estancia en Liverpool: descubrirás que acaba convirtiéndose en el lugar habitual para ir a tomarse una pinta de cerveza…

Muy cerca encontraremos lugares con el mismo espíritu: The Abbey Road, Lennon’s Bar y Rubber Soul. Son sitios para comprar souvenirs de The Beatles y el Muro de la Fama en el que se pueden ver los nombres de los integrantes del grupo y de otros grandes de la música como The Who. Pero Liverpool es mucho más, una ciudad no demasiado grande pero con muchas visitas curiosas que hacer, aunque eso sí, casi todas relacionadas con el fútbol y The Beatles.

Otra de las peculiaridades es el atrevimiento de las mujeres, capaces de ir con faldas mínimas y tirantes cuando las temperaturas rozan los bajo cero y la humedad de la ciudad hace que el frío se te cale hasta el fondo de los huesos… Auténticas heroínas, sí señor.

El Magical Mistery Tour, que sale a diario de Albert Dock, es una ruta muy recomendable. En ella que además de contarnos la historia al completo del grupo, podremos visitar las casas en las que crecieron, los lugares en los que estudiaron y otros sitios míticos como la famosa verja de “Strawberry fields”, el cartel de “Penny Lane” o el lugar donde se tomó la foto de la portada de “Abbey Road”.


Pero sigamos con la visita por Liverpool. Merece la pena destacar que los alrededores de la ciudad parecen de cuento. Con casitas preciosas rodeadas de verde en las que la tranquilidad es máxima y solo encuentras a gente paseando a sus perros. De lo más idílico.

Hablemos ahora de fútbol, que además de un deporte es poco más o menos que una obsesión para los habitantes de Liverpool. Resulta extraño no ver a hombres con las camisetas de sus equipos favoritos por la calle, hasta el punto que las tiendas de ropa masculina las tienen en los escaparates.

Andfield es uno de los estadios más representativos del mundo y se encuentra en esta ciudad. Para los amantes del deporte rey es todo un lugar de peregrinación, y lo más importante, desde el mismo sitio en el que salen los autocares turísticos de The Beatles, también sale otro del Liverpool FC para el que quiera tener todos los detalles sobre el significado de este club para los ingleses.

Albert Dock es otro de los lugares más interesantes de Liverpool, el muelle y uno de los emblemas de la ciudad que tuvo una enorme importancia para la economía cuando era el centro de la actividad pesquera.

Si queréis haceros una idea de cómo podría haber sido esa experiencia, recomendamos los conciertos que cada jueves los Mercy Beatles dan para alegría de los fans del grupo. Grandes voces similares a la de los originales, pero sobre todo caracterizados de la misma manera, te harán bailar desde el principio hasta el final. Llévate algo de manga corta porque el calor que se va a concentrar durante el concierto te hará perder varios kilos…td>


Si los españoles tenemos fama de que nos gusta el cachondeo, en Liverpool no se quedan atrás. Es bastante habitual ver a la gente reunirse en los pubs a tomar unas pintas al salir del trabajo, y los fines de semana resultan de lo más moviditos con los locales repletos de gente. Pero hay una recomendación especial para salir a tomar copas. Se trata del Alma de Cuba una iglesia transformada en restaurante de día y discoteca de noche, donde los confesionarios se convierten en mesas para dos personas y la pista de baile es el mismísimo altar. Un lugar precioso donde se puede disfrutar de una noche muy divertida y de comida menos mala que en el resto de la ciudad.

La última reflexión es que lo mejor de Liverpool es la ciudad en conjunto, la gente, y eso que flota en el ambiente y que no se sabe qué es pero que desde luego consigue que te enamores de la ciudad. Cualquier cosa que puedas leer o imaginar de Liverpool se queda corta, no se consigue expresar hasta que no se conoce. Es un lugar capaz de despertar sensaciones más allá de la belleza de los sitios que se pueden visitar. Esta es una ciudad diferente, tranquila, divertida… Es simplemente Liverpool.

Seguramente no es la ciudad más bonita de Europa, ni la que tiene más cosas para ver en plan turista, pero Liverpool te llega y sobre todo consigue que según despega tu avión de camino a casa ya estés pensando cuál será el momento en el que puedas volver.